«El principio de Por Gijón es la política práctica, pura y dura»

El exconcejal de XsP David Alonso perfila la nueva formación a la que se ha sumado, un partido «de currantes» que nace de los «problemas concretos» de la ciudad y aspira a «ganar» el 26-M

David Alonso, durante su despedida como concejal
David Alonso, durante su despedida como concejal

Gijón

David Alonso sigue siendo, hoy por hoy, el mascarón de proa de Por Gijón, la nueva formación política de cuño local que saldrá a por todas en las próximas elecciones municipales. El proyecto inscrito a finales del pasado octubre como partido ha dado a conocer por el momento algunas de las impulsoras del proyecto: Diana de Martino, bióloga; Marián Blanco, maestra y antropóloga; Elena Fernández, funcionaria; Daniella Teplicka, empleada en el departamento de exportación de una empresa textil; la psicóloga Patricia González, experta en atención al menor y Lara Penin, psicóloga y especialista en genero. Pero el del exconcejal de Xixón Sí Puede -cuya salida de la formación morada se formalizará en el primer pleno de este año- sigue siendo el nombre más conocido de los que han trascendido; y Aloso administra todavía su discreción sobre los nombres de referencia a los que aludió el mismo día del anuncio de su paso a un proyecto nacido desde un impulso puramente ciudadano y con una vocación eminentemente pragmática. No se desvelarán hasta el congreso constitutivo y la presentación a la sociedad gijonesa del nuevo partido y de un programa que -promete Alonso- «no tendrá poesía, y ni siquiera mucha prosa» para ir directo al grano hacia los problemas que en opinión de la nueva fuerza más acucian a los ciudadanos y ciudadanas de Gijón. El exedil morado asegura que, en su caso, no era la línea prevista antes de sumarse al proyecto: «Mi descontento me llevaba al volverme a mi trabajo. Por responsabilidad, he intentado cerrar todos los temas pendientes, que casualmente van todos para el pleno de enero: PGO, Área Metropolitana Central, Plan de Vías… Hasta ahí había llegado. Pero además de decidir dejar la concejalía y volverme a trabajar a mi empresa, también decidí unirme a este otro proyecto político».

-¿Cómo y desde dónde cuajó Por Gijón?

-La iniciativa que acabó siendo un proyecto político partió de 30 o 40 personas de distintos ámbitos que tenían una pregunta siempre sobre la mesa: ¿a quién votar? Esa frase y el análisis de lo que iba sucediendo en el día a día de esta ciudad fueron la parte central del debate. El año 2018 fue bastante convulso, con bastantes situaciones políticas, manifestaciones muy potentes, y todo eso los decidió a traspasar esa línea que hemos hablado todos muchas veces desde que éramos jóvenes: la de decir «basta ya de hablar, demos un paso adelante». Ese paso adelante buscaba responder a la cuestión del espacio y la representación que no se encontraba en los partidos exitentes, y en el interés en votar ciñéndose al ámbito local. Los debates políticos son fáciles de tener en un espectro amplio, macro, a nivel estatal o autonómico; a nivel local, la cosa cambia. El éxito -eso espero- de Por Gijón lo será por haber centrado el debate en lo local partiendo de los problemas que hay y proponiendo soluciones, y traduciendo eso en un partido político.

-Hemos conocido algunos nombres, pero no son personas conocidas para el electorado ¿Quién integra su núcleo duro?

-Todos los partidos políticos dicen que hay de todo en ellos. En Por Gijón sí hay de todo: gente que trabaja en todo tipo de ámbitos, empresas municipales, educación, autónomos… Es gente que vive en Gijón, disfruta de la ciudad y también sufre sus carencias, y que se une con el único ánimo de superar todo eso.

-¿Ideológicamente también hay de todo?

-Es principalmente gente encuadrada en la clásica izquierda, gente que quiere que la ciudad evolucione para bien en sentido progresista, que los servicios públicos funcionen y sirvan como tiene que ser desde el ámbito municipal.

-¿Y simpatizantes y potenciales militantes?

-A día de hoy, por suerte, ese número se ha multiplicado por cinco respecto a la gente que puso en marcha todo esto. Han sido muchos, en una cantidad sorprendente, los que se han ido acercando estos días. El partido, pese lo que se ha dicho en algunos comentarios, está conformándose todavía, tiene que hacer su congreso constitutivo, y a partir de ahí se abrirá para la militancia y a la posibilidad de figurar como inscrito para las candidaturas. La gente ha ido buscándose su acomodo hasta ese momento en distintos sectores de trabajo. Será durante el mes de febrero, cuando se producirá también la presentación de partido. En ese congreso se constituirá la asamblea general, el comité consultivo y coordinador que será el que pilote ese proceso y distribuya las áreas oportunas. Pero todo será muy sencillo, porque se ha querido huír de las macroorganizaciones con doscientas subdivisiones de las subdivisiones, que solo llevan a la preocupación por gestionar lo interno y no por solucionar los problemas externos.

-Pragmatismo a toda costa.

-Totalmente. Habrá gente que lo valore más o menos, pero nuestro principio es política práctica. Pura y dura. No tiene más historia ni más complejidades. Un partido para Gijón, para solucionar los problemas de Gijón, con gente que entendemos que puede darles solución. No discutimos que tenga que haber todos los debates habidos y por haber en todos los fotos sobre las grandes líneas políticas, pero al final, en Gijón, de lo que se trata es de resolver los problemas cotidianos.

-Con un programa construido a partir de problemas concretos, y no al revés, por lo que indica.

-No partimos de una ideología máxima de la que salen los tentáculos que luego determinan cómo tenemos que gestionar las cosas. Partimos de una realidad -el mapa que tenemos- y del sentido común para conseguir que Gijón y el municipio funcionen mucho mejor, a partir de los cuatro grandes problemas que pueda tener esta ciudad. Y para eso está hecho todo lo demás. Sencillo.

-¿Cuáles son esos problemas de arranque y el diagnóstico de ciudad de Por Gijón?

-Cuando has trabajado desde dentro dentro del ayuntamiento hay algo que compruebas y que da rabia: la primera de las patas que debería funcionar en todo esto es que el propio ayuntamiento agote las capacidades que tiene. En política municipal siempre se critica que tenemos poca capacidad, que las últimas leyes han hecho que tengamos aún menos, y es cierto; pero eso no quita para que en los últimos años no se hayan agotado todas las capacidades y competencias que tiene el ayuntamiento: en movilidad, contaminación, demografía, educación… Por ejemplo, en movilidad no podemos estar hablando de grandes debates, de grandes infraestructuras, cuando somos incapaces de tener solucionadas cosas mucho más elementales. Hay que solucionar el Plan de Vías, pero también el mantenimiento viario.

-Por seguir con su orden: contaminación.

-Tenemos un problema gravísimo de contaminación en la ciudad. Es un debate que ha salido en esta legislatura, tanto el de la contaminación atmosférica como de las aguas, y formará parte del debate político de esta primavera. Todo el mundo va a decir que lo va a solucionar, pero creo, modestamente, que nosotros tenemos la gente que por formación y ocupación puede poner solución de verdad.

-La cuestión demográfica.

-Hay que centrarse en los cuidados de la población más envejecida pero también resolver la situación de desierto demográfico: no tenemos gente joven y la gente que está -digámoslo así- en situación reproductiva no hace nido en la ciudad. Y no lo hace porque no tienen un foco económico donde ubicarse conforme a sus capacidades. Hay que dibujar esta ciudad para el siglo XXI: tenemos industria pesada que todo el mundo desea que continúe, y por supuesto nosotros también, cumpliendo la legislación vigente, pero como no vayamos orientando la ciudad a lo que viene. De nada vale mejorar la educación si luego no les damos salida en nuestro territorio.

-¿Educación?

-Hay más asuntos de fondo en educación, pero lo que queremos da idea de cómo nos interesan las pequeñas cosas, por ejemplo los problemas de la alimentación de nuestros críos. No tenemos competencias para intervenir en programas educativos, pero sí en lo que comen: comer de cátering y demás no deja de ser un problema que se plantea en muchas casas. Construyendo sobre todo eso es donde está el foco de Por Gijón.

-La cuestión fundamental para un partido con vocación tan práctica es ¿cómo conecta y se engrana ese programa con los recursos externos, autonómicos y estatales? Porque lo macro sigue estando ahí.

-Hay que dar la vuelta a la tortilla en la forma de plantear esta cuestión. Después de 40 años de democracia vendiendo la idea del voto útil a partidos de ámbitos nacional porque era lo que nos ubicaba en el mapa, hay que decir que eso es mentira. Las grandes cosas que se han podido ir haciendo en esta ciudad han partido de un impulso municipal evidente; pero desde fuera, poco. Cualquier gijonesa o gijonesa puede pararse y ver los problemas que tenemos con El Musel, con el Plan de Vías, la depuradora paralizada, la Zalia…Lo que se haya podido solucionar ha sido porque se ha peleado un poco desde Gijón, no porque se haya hecho nada desde fuera. Queremos hacernos valer como ciudad, sin ninguna cerrazón. Yo intento llegar a acuerdos siempre. A nosotros no nos importa de dónde venga la idea, sino que la idea sea buena. Y eso en política, con perdón, es jodido. Las ideas de los otros nunca son buenas. Si nos hacemos valer como municipio y ciudad, como pretendemos en Por Gijón, estoy seguro -pero seguro- de que todo el engarce con el nivel autonómico y nacional va a venir. Si ofrecemos diálogos para todos aquellos que quieran venir a llegar a acuerdos, el Gobierno nacional y el autonómico vendrán a 'comprarnos' ese diálogo. Somos una ciudad grande del norte de España que les interesa, aunque solo sea por motivos electorales. Gijón forma parte del debate autonómico y no será ninguneado. Y eso no es localismo. Localismo, cero. Todo lo contrario. Apostaremos siempre por el Área Metropolitana Central, modificando todo lo que haya que modificar.  Pero tenemos que enorgullecernos de dónde estamos. A esta ciudad hay que darle valor.

-¿Cómo reclamar la atención y las atenciones de las administraciones con más poder inversor?

-Haciendo de motor. Sirviendo de motor de las dinámicas. Lo he visto estos años: si tú planteas ideas a alguien, incluyendo el Gobierno estatal, te las puede comprar. Ha comprado ideas, desde el bombeo del túnel del Metrotrén hasta ideas para la depuradora. He comprobado desde la responsabilidad política que tenía, que esto funciona si lo haces de buena fe. O lo mismo con el Área Metropolitana. Desde un punto de vista políticamente más incorrecto: si tú demuestras tu buena fe, que estás haciendo ese trabajo, adelantándoles el trabajo a las otras instituciones, y lo rechazan, quedarían mal ellos. Ellos eligen si lo rechazan porque dicen saberlo todo o si lo aceptan porque es una idea interesante y hace que gastemos menos dinero. En ese caso, nosotros les diremos: aplícala y sácate tú la foto. En resumen: si quieres hacer algo, no esperes. Es así como funciona la cosa.

-¿Será un partido de técnicos, de especialistas?

-Más que de técnicos, de currantes. Hay mucho currante. Y eso se va a comprobar.

-¿Perfil de edad?

-De nuevo de todo, pero hay bastante gente joven. Una media de 42-45 años. Pero, y esto es también para estar contento, gente de 24. Algo importante, porque si no uno se va anquilosando y es necesario que la gente joven te vaya pinchando para que no te duermas.

-¿Desencantados pero no indignados?

-No exactamente desencantados. Es gente que ha estado en el mundo político, en el sentido de ejercer su derecho a voto o hablar de estas cuestiones, pero que no daba un paso más allá, y que tenía sus ocupaciones o desocupaciones profesionales, sus estudios, pero que deciden ahora montarse su película y lanzarse. Si la gente lo hace ya planteando soluciones, la cosa pinta bien. Porque seguro que el mensaje que se manda, el programa que espero y deseo que merezca siete minutos de la gente para leerlo, solo obedece a dar respuesta los problemas que tenemos. No hay gran poesía. Ni siquiera mucha prosa.

-¿Modelos, experiencias de partidos que les hayan servido de referencia?

-Cuando quienes pusieron en marcha Por Gijón empezaron a mirar modelos, se fijaron en municipios pequeños y otros grandes. El modelo Carmena o Colau son modelos confusos. Hay una referencia, que es el  modelo de Madrid, respecto a las áreas, pero precisamente el problema que hay en Gijón, y por lo que pensamos que los partidos tradicionales no funcionaban, es porque replican modelos. Gijón tiene unas particularidades. El modelo de nuestra organización responde a las particularidades que tiene la ciudad. Nadie tiene, por ejemplo, la particularidad de unir la contaminación atmosférica, la de las aguas, gran industria, grandes infraestructuras, y a la vez modelo turístico. No hay ciudades que tengan esa mezcla, generalmente hacia ese proceso mal llamado de reconversión.

-¿No hay modelo externo de referencia para la ciudad, entonces?

-Todo el mundo mira para el norte, sí. Pero Gijón tiene un modelo de ciudad de por sí; en algunas cosas, bastante discutible, pero es un modelo. La playa y la gran industria dentro de un entorno natural, una ciudad muy cosmopolita y con mucho debate, que podría tener más pero que sin duda lo tiene. Hay que trabajar en este modelo. No creo que haya que mirar a Vitoria, Copenhague, Bristol, Barcelona… Todo eso puede generar debate, pero creo que hay que trabajar sobre un modelo que Gijón ya tiene.

-¿Y han tenido en cuenta la experiencia histórica de los partidos locales en Gijón. que no consiguieron sobrevivir demasiado tiempo?

-Cuando empezó todo esto, miramos hacia Unidad Gijonesa como el máximo exponente en positivo: sacó tres concejales y tuvo su propio peso. Pero no: estamos en el año 2019, y esto no tiene nada que ver con los 80 o los 90, aunque a algunos les guste esto. Nadie tiene una bola de cristal, pero el modelo no tiene nada que ver en la parte más pragmática. Pero si nos tienen que poner a la altura del rigor, de la coherencia o de la capacidad de  trabajo de la gente de Unidad Gijonesa, nada que decir. Sé que esto puede sonar chocante ahora mismo, pero Por Gijón se ha montado para salir a ganar. Queremos cambiar todo esto, y para eso es necesario tener un peso político muy importante en este ayuntamiento.

-Van muy pegados de fecha para darse a conocer. ¿Cómo piensan reclamar en tan poco tiempo la atención del electorado?

-Confiamos que cuando la gente se lea lo que proponemos, vea que da respuesta a los problemas que todos nos planteamos. A todos, seguramente no, pero al 80 o al 90 de los que tiene la gente en su vida cotidiana, espero que sí. Y además, confío en que se perciba que la gente que está diciendo estas cosas tiene la capacidad de ejecutarlas, además del mensaje de cohesión, de sentido común y de ser personas con las que se va a poder hablar en cualquier momento. ¿Cómo llegaremos? Bueno…. jugándonos el tipo en cada oportunidad que se nos dé. Las calles supongo que van a están muy transitadas en mayo.

-De momento, y a falta de lo que desvelen en febrero, usted sigue siendo la gran baza.

-En este momento, sí. En el congreso de febrero se pondrá cara a más personas, sin que sea ningún tipo de gran revelación o de superpolíticos. Será todo coherente. Queremos que lo que se vea tengo sentido, una lógica en las responsabilidades, en lo que se va a hacer. Es el conjunto, un conjunto potente, lo que queremos que pese más.

-¿Qué encaje esperan en el ecosistema de los partidos locales? ¿Especial agresividad?

-Yo espero que cada casa se ocupe de sus cuestiones. Le deseo lo mejor a todo el mundo, y que todo el mundo pueda hacer lo que quiere hacer en política y que cada unos esté centrado en sus cosas.

-¿Dispuesto a ser cabeza de lista?

-Sí, sí. No voy a decir lo contrario. Estas cosas de las decisiones colectivas y todo ese discurso no me convencen. Lo primero es que uno sepa lo que está dispuesto a hacer.

-¿Cuál es el perfil de elector al que se dirigirán?

-Cualquier vecino o vecino que viva en la ciudad. Los 247.000 que viven en zona urbana y el resto que viven fuera de ella. Todo el mundo va a verse reflejado en las problemáticas, en la resolución de los problemas del día a día, las situaciones reales de la ciudad. Si la gente viese cómo funciona en una comisión cualquiera, comprobaría que nadie llega, planta una pica con sus colores y luego se pone a hablar. Y el que lo hace, se equivoca. De puertas para adentro, se habla de las cosas de manera normal, y la mayor parte se consensúan. El error viene en el modo en que luego se cuentan las cosas fuera. Nadie me va a encontrar en un debate ideológico, porque estamos hablando de política municipal. Y en política municipal, los que no han estado trabajando en el ayuntamiento no saben cómo funcionan las cosas o lo que están diciendo no es cierto. Lo digo desde lo que he conocido en persona. Sé cómo funciona el ayuntamiento y cómo plantear soluciones.

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