¿Qué ha pasado con el Plan de Movilidad de Gijón?

«Se podría haber aprobado en noviembre pero el proceso se ha ido dilatando y nos ha pillado el toro», dicen en el Foro de Movilidad que trabajó durante dos años en el documento, pendiente de la junta de gobierno local desde hace seis meses

Ciclistas por el centro de Gijón

Gijon

El próximo 20 de marzo hará medio año ya que el pleno del Foro de la Movilidad de Gijón, formado por 80 entidades sociales, institucionales y económicas, aprobaba el Plan Integral de Movilidad Sostenible y Segura (PIMSS) de la ciudad, que iba a estar en vigor entre el año pasado y 2020. El documento, que se validaba el pasado septiembre tras dos años de trabajo conjunto entre quienes integran ese Foro de la Movilidad, tendría que haber sido debatido a continuación por la comisión de Movilidad del Ayuntamiento de Gijón y aprobado por la junta de gobierno local. Pero no fue así y, a principios de diciembre, entraba en vigor la Ley de Transportes y Movilidad Sostenible del Principado de Asturias.

«Desde septiembre hasta ahora han pasado muchas cosas, el proceso se ha ido dilatando, nadie ha sido capaz de ponerlo en marcha y nos ha pillado el toro», dice el presidente del Foro de la Movilidad, Manuel Cañete, que ha solicitado al concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, que se les invite a la comisión de movilidad de marzo para conocer y analizar la situación actual del PIMSS.

Con anterioridad se habían solicitado varias reuniones con la alcaldesa, Carmen Moriyón, «que no nos ha recibido y nos parece que todo lo que está ocurriendo es un desastre. En noviembre podrían haberlo tenido perfectamente aprobado. No se hizo y estamos pagando las consecuencias», dice Cañete.

«Seguimos sin ordenanza que regule la movilidad, seguimos sin directrices claras de actuaciones, se han disparado las alarmas de contaminación, la ausencia del PIMSS genera que no haya un criterio uniforme de actuación ni planificación de obras urbanas relacionadas con la accesibilidad y movilidad y, además, la ley del Principado nos obligará a realizar cambios en un PIMSS que no ha visto la luz», enumera Cañete, que explica que la Ley de Transportes y Movilidad del Principado exige, para empezar, que las ciudades tengan un plan de movilidad y cumplan unas condiciones determinadas.

«Hay artículos que, de hecho, infieren directamente en nuestro plan de movilidad», indica, recordando que tanto el documento de Gijón como la ley del Principado tuvieron un desarrollo paralelo en el tiempo y en sintonía. Sin embargo, «la ley asturiana exige el cumplimiento de una serie de normas como el impacto ambiental o el plan financiero que, cuando empezamos a elaborar el plan, no se exigían y si ahora lo exigen tendríamos que empezar de cero».

En este sentido, confía en que el Principado tenga en cuenta esta situación de paralización y deje que Gijón se adapte a la ley asturiana en el periodo de caución que se contempla para que las ciudades pongan al día los planes de movilidad que ya están marcha. La reivindicación principal, no obstante, es que el equipo de gobierno de Foro informe sobre cuál es la situación actual de ese plan de movilidad que tantas reuniones, debates y sesiones de trabajo tuvo detrás.

«No sabemos lo que están haciendo y tenemos claro que no podemos dar por perdido dos años de trabajo prácticamente inigualable en España. Queremos saber de primera mano qué es lo que se está haciendo para mover el PIMSS de una vez por todas. Sabemos que todo lleva sus trámites, pero ya no estamos para perder el tiempo», dice Cañete.

«La ciudad más grande de Asturias no puede estar sin un plan de movilidad, sin normativa y sin ordenanza que regule el tráfico y la movilidad», insiste Cañete, que menciona cómo, ante el protocolo de contaminación activado la semana pasada, «aquí no había nada que lo regulara» cuando en el PIMSS se establecen «medidas claras».

Otras estrategias que se establecen en el PIMSS, en consonancia con las directrices de la Unión Europea, son las velocidades 20 y 30 «que ya están en las recomendaciones de la Federación Española de Municipios y Provincias y en la Dirección General de Tráfico, por lo que no se entiende que en Gijón estemos perdiendo el tiempo».

El PIMSS, recuerda Cañete, además de establecer la velocidad a 30 kilómetros por hora como elemento disuasorio, establecía entre otras estrategias de movilidad sostenible una serie de áreas de tráfico restringido para residentes y otros espacios peatonales y semipeatonales, así como un «decidido« impulso al transporte público con la creación de carriles bus y la ampliación de los carriles bici en unos ocho kilómetros más en el casco urbano, suprimiendo prácticamente todas las aceras-bici.

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