«La bicicleta engancha en los colegios desde edades cada vez más tempranas»

El coordinador de educación vial de la DGT en Asturias, José Andrés Medina, repasa alguna de las claves actuales y futuras de la movilidad segura: «La juventud de las ciudades no tiene, entre sus principales anhelos, sacarse el permiso de conducción»

José Andrés Medina, en su bici, en una calle del centro de Gijón
José Andrés Medina, en su bici, en una calle del centro de Gijón

Gijon

Esta no va a ser una entrevista dedicada a la bicicleta, pero José Andrés Medina la utiliza habitualmente para sus desplazamientos por Gijón de manera ininterrumpida desde 2002. Coordinador de educación vial de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Asturias desde 2012, este gijonés se encarga de promover programas de educación vial dirigidos a escolares, familias, profesorado y trabajadores. En 2018, por ejemplo, casi 1.400 alumnos de 37 centros de Infantil, Primaria y Secundaria participaron en estos programas, siempre relacionados con el fomento de buenas prácticas como peatones, como usuarios de vehículos sin motor y todas las que tienen que ver con hacer más segura la movilidad tanto en las ciudades como en las carreteras. La bicicleta, por supuesto, es el vehículo estrella en la escuela. «Engancha en los colegios desde edades cada vez más tempranas», asegura Medina, que usa la bicicleta y el tren de cercanías para ir a su puesto de trabajo en Oviedo, en perfecta sintonía con la apuesta que la DGT hace por la alternancia de usos modales.

-¿Por qué es tan importante la educación vial?

-Porque subyace a lo largo de toda la vida de la persona aunque no conduzca. Hay gente que nunca en su vida va a tocar un coche o una bici, pero le afecta la educación vial. Es un proceso que se te aplica desde que naces hasta que dejas este mundo.

-¿Y por qué recomienda la movilidad ciclista?

-Porque no hay excusa para no utilizarla en el día a día y te aporta salud, economía, buen humor… Son cosas tan básicas que me da hasta vergüenza repetirlas. Hay que apostar por la bicicleta no solo para hacer deporte, nuestras calles y ciudades son perfectamente viables para usar la bici. No es necesaria una política de segregación de la bicicleta, aunque si esta viene y está bien diseñada, perfecto. Pero cualquiera, con una capacitación mínima en educación vial, está en condiciones de usar la bici. No hay excusa.

-A los más pequeños les encanta. Es su primer vehículo. ¿Qué aprenden sobre educación vial en la escuela?

-De momento, la educación vial es una materia transversal, aunque hay dos áreas en las que, según recoge la LOMCE, se debe trabajar directamente la educación vial, que son Sociales y todo lo que tenga que ver con valores. En Infantil y Primaria, sobre todo, se les enseña buenas prácticas como peatones autónomos o tutelados en función de su edad y como usuarios de ese primer vehículo que efectivamente es la bicicleta.

-En estos tiempos dicen que abundan niños sobreprotegidos…

-Sí, muchas veces detectamos que las familias no otorgan autonomía hacia los menores en edades en las que podrían ir al colegio de manera autónoma por un excesivo proteccionismo, no sin cierta justificación. Sin embargo, eso implica que todavía a edades muy elevadas haya niños que sean muy dependientes de sus padres para sus desplazamientos no solo al colegio, sino también para su ocio, para ir al parque, al cine o con sus amigos. Y si detectamos esa excesiva sobreprotección en Infantil y Primaria como peatones, ya no digo nada como conductores de bicicleta.

-No deja de ser, en cierto modo, un problema.

-Nosotros podemos trabajar con el colegio o el colegio puede desarrollar proyectos pero es verdad que muchas veces no son permeables hacia las familias e insisto que entiendo que con una cierta justificación: el tráfico es el que es y la gente reclama infraestructuras que muchas veces no se pueden ofertar tan fácilmente. Por eso uno de los proyectos estelares que tenemos es la promoción de los caminos escolares seguros, bien a pie o en bicicleta, que es un paquete completo que siempre que hemos podido llevarlo a cabo en un colegio nos permite trabajar de una manera integral la educación vial y, lo que es más importante ,sentamos las bases para que esa comunidad educativa pueda posteriormente desarrollar el proyecto sin que la Jefatura de Tráfico esté tutelándolo. Es el caso del colegio Cervantes de Gijón, por ejemplo. En Gijón, además, hay cuatro colegios con proyectos de caminos escolares seguros: La Escuelona, el Río Piles, el Lloré y el Ramón de Campoamor. No son muchos, pero está habiendo avances y es verdad que si sabemos presentar las cosas la gente se anima.

-¿Cómo se enfoca la educación vial entre los alumnos de Secundaria y Bachiller?

-Como ya no son solo usuarios de las calles como peatones o usuarios de la bicicleta más o menos activos, ya que por edad van a llegar a otros medios de locomoción como las motocicletas y los ciclomotores, los roles cambian y lógicamente tenemos que incidir en su responsabilidad y en sus habilidades, que deben ser mucho mayores. Y siempre ponemos el punto de análisis en los consumos o abusos de alcohol y otras sustancias. Ahora, además, existe una oferta a través de la Consejería de Educación con nuestra colaboración de una asignatura de libre configuración que se llama Movilidad Escolar Segura y Sostenible.

-¿Qué problemas se detectan en la DGT en el alumnado de entre 12 y 18 años?

-Cuestiones muy mundanas, como están en plena época de cambios, de experimentación, de la rebeldía, muchas veces hay que insistir en que no son conscientes de los riesgos que pueden asumir como conductores o como usuarios de un vehículo privado a motor. Si ya es difícil de por sí manejarlo en buenas  condiciones, con el tema del consumo de alcohol y sobre todo de cannabis y otras drogas de abuso, hacen que todavía esta población sea susceptible de tener accidentes. Aunque cada vez menos.

-Además, hay una nueva realidad: cada vez menos gente joven se saca el carné de conducir.

-La juventud de las ciudades no tiene, entre sus principales anhelos, sacarse el permiso de conducción. Los jóvenes ya no están tan preocupados porque tienen otros medios para moverse: pueden ir andando, en transporte público, sus padres están disponibles para llevarles a los sitios, simplemente no se plantean irse muy lejos o utilizan la bicicleta. Lo tienen todo mucho más cerca. Justo al contrario que los jóvenes de las zonas rurales, que no tienen esa disponibilidad para hacer sus actividades. Si preguntamos en un instituto de Secundaria en Gijón cuántos alumnos quieren sacarse el carné de conducir y lo mismo en otro de Cangas del Narcea, el porcentaje de respuestas va a ser justo el contrario.

-Otra de sus funciones es promover la seguridad vial en el ámbito laboral.

-Llevamos dos años trabajando en ello a través del sello de movilidad segura y sostenible en la empresa junto al Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales y, principalmente, se trata de incentivar a las empresas públicas y privadas a que contemplen la seguridad vial laboral como un ítem más dentro de la seguridad de sus empleados y empleados, sobre todo en lo relacionado con los desplazamientos in itinere que están, además, registrando un número muy elevado de accidentes. En Asturias en 2018 se registraron 803 accidentes de tráfico, con 791 heridos leves, siete graves y cinco fallecidos.

-¿Cuántas empresas se han suscrito a este sello de movilidad segura y sostenible?

-En la actualidad, 43 empresas han suscrito ese sello de movilidad segura y sostenible después de haber presentado un proyecto con el compromiso de que, durante dos años, se van a llevar a cabo un porcentaje muy elevado de las medidas que se plantean para promover la seguridad vial. El sello es un incentivo, no cuesta nada ni se da dinero. Las empresas simplemente entienden que deben de hacer algo más por la seguridad de sus trabajadores. Desde la DGT, además, ofertamos continuamente actividades de fomento de esa seguridad vial entre los empresarios, con ponencias, charlas, semanas de la movilidad y presentaciones de buenas prácticas en empresas para que vean que hay otras cosas que se pueden hacer.

-Dice que la educación vial es fundamental a lo largo de toda la vida. ¿Qué es lo que más cuesta hacer entender desde la DGT en edades adultas?

-Algo que está entrando, aunque ha costado, es la necesidad de que existan mecanismo de reciclaje a lo largo de nuestra etapa como conductores. Hoy en día no hay articulado un procedimiento que obligue al conductor a renovar sus conocimientos, a no ser que pierda el permiso de conducción por puntos. Pero no llegamos a todo el mundo. La gente está entiendo que, con el paso del tiempo y además teniendo en cuenta que cada vez somos una población más envejecida, se hace necesario un reciclaje. Pero ahí estamos, en cómo articularlo.

-¿Y cuál es la tendencia?

-Las políticas europeas están orientadas a no a frenar la edad a la que una persona puede conducir. No se va a limitar una edad máxima, sino que se pretende hacer políticas que adapten tanto los vehículos como las vías como los propios reconocimientos médicos a la realidad de las personas. Es una apuesta a máximos y sería urgente hacerlo ya que la población va envejeciendo, tenemos núcleos rurales muy dispersos y, aunque esta población hace uso del coche para unos desplazamientos muy escasos, presenta una accidentalidad alta. Se pierden facultades, surgen despistes y no se han hecho esos reciclajes que serían convenientes… Es un asunto complejo.

-Precisamente las distracciones al volante a cualquier edad están a la orden del día.

-Las distracciones motivadas por el mal uso del móvil al volante están cada vez aumentando más y poco a poco irán desbancando a otras sanciones típicas como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y drogas y el cinturón de seguridad. Y están repuntando con accidentes además más o menos graves porque no desconectaos del móvil, no ya para llamar, sino para consultarlo y entrar en las redes sociales. Es un mal hábito no ya solo como conductores, sino también como peatones. En nuestros desplazamientos a pie somos el punto más débil y también tenemos usar las calles con responsabilidad, sin distracciones motivadas por el móvil.

-También se está extendiendo el uso de patinetes eléctricos y otros dispositivos de movilidad urbana.

-Aún están pendiente de desarrollo tanto de ley como de reglamentación, pero si los ayuntamientos quisieran tienen capacidad de legislar dentro de sus vías. Madrid y Barcelona, al ser ciudades más grandes con más usuarios, ya lo han hecho y por ahí van los tiros: este tipo de dispositivos de movilidad urbana son vehículos y como tales tienen que ir en todo caso por la calzada. Pero es un asunto más complejo porque también habrá que tener en cuenta la edad de acceso, las velocidades…

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