El primer ladrillo para la rehabilitación cultural del Revillagigedo lo pone Lego

J. C. G. GIJÓN

GIJÓN

La potente empresa italilana de producción de exposiciones Arthemisia desembarca en el equipamiento de la Fundación Liberbank con «I Love Lego» y ambiciosos proyectos para el equipamiento gijonés

10 jul 2019 . Actualizado a las 09:54 h.

Un millón de pequeñas piezas de plástico de colores ensambladas de manera que compongan seis complejos mundos repletos de detalles; un auténtico alarde de lo que puede llegar a construirse solo con los componentes de la que seguramente sea el más popular y sofisticado juego de construcción del mundo. Hace falta amar mucho a Lego para levantar esa media docena de pequeños universos; y de hecho es así -I Love Lego- como se ha bautizado a la exposición que desde ayer y hasta finales de septiembre ocupará la primera planta del Palacio de Revillagigedo, convirtiéndose seguramente en una de las ofertas más concurridas del verano gijonés. Pero la muestra quiere ser también, a su vez, el primer ladrillo, la primera pieza de un ambicioso proyecto para reconstruir la intensa y sólida actividad artística que se desarrolló durante años en uno de los mejores equipamientos culturales y expositivos de Asturias.

Detrás de ese objetivo está Arthemisia, una empresa italiana con casi veinte años de vida especializada en la producción, organización y montaje de grandes exposiciones de arte que también ofrece servicios de consultoría cultural y artística. En 2015 desembarcaron también en España, y fue su responsable en nuestro país, Jesús Rodríguez, quien estableció de un modo un tanto azaroso su conexión con el Revillagigedo. Lo explica junto a un diorama basado en Juego de Tronos que contiene en uno de sus extremos una pequeña placita con un par de torres almenadas y la estatua de un guerrero en su peana que bien podrían ser una réplica legolizada de la plaza del Marqués y el viejo palacio barroco; un conjunto que Rodríguez descubrió durante unas vacaciones en Asturias y al que no pudo evitar echar el ojo. No solo el del turista, sino el de quien ya había descubierto las potencialidades de inmuebles similares en el Palacio de Gavira de Madrid, donde Arthemisia ha organizado sus muestras españolas: artistas como Escher, que recibió casi 200.000 visitantes, Kandinsky o Mucha.

«Es una apuesta un poco personal», admite Rodríguez, quien, después del descubrimiento, decidió ponerse en contacto con la Fundación Bancaria Liberbank para ofercer la posibilidad de devolver a un «uso adecuado» las instalaciones. «I Love Lego» es solo el primer desembarco, una forma de establecer contacto con el edificio y con los espectadores antes de empezar con el programa específicamente artístico, en el que una doble exposición dedicada a Renoir y Sorolla se perfila como la primera cita. Hay, por el momento, entendimiento verbal pero la relación entre Arthemisia y la fundación permanece aún «sin concretar acuerdo» que defina con precisión los detalles de la cesión de uso, plazos y calendario expositivo.