Roig denuncia las «largas» de los partidos a la ley sobre bebés robados durante el franquismo

La autora de «No llores, que vas a ser feliz» recalca en la Semana Negra la importancia de la aprobación de la norma propuesta por Unidas-Podemos para llegar a la verdad sobre un «crimen de lesa humanidad», que podría haber afectado hasta a 300.000 niños

Neus Roig, en la Semana Negra de Gijón
Neus Roig, en la Semana Negra de Gijón

Gijón

La antropóloga y escritora Neus Roig ha reclamado este jueves en Gijón que se apruebe la ley que busca arrojar luz a los miles de casos de bebés robados en el país y lamenta que «España no quiere admitir sistemáticamente que esto ha ocurrido». «No hay la voluntad política para admitir que España ha hecho semejante crimen de lesa Humanidad», ha recalcado. Roig, durante una rueda de prensa en el marco de la Semana Negra de Gijón sobre su libro No llores, que vas a ser feliz, ha explicado que a través de Unidas-Podemos llegó al Congreso la Proposición de Ley sobre bebés robados, pero sigue sin tramitar.

La autora ha apuntado que el estar buscando a una persona por más de cinco años se considera «una tortura psicológica continua» y ha recalcado que España es el segundo país, por detrás de Camboya, en número de desaparecidos. Por este motivo ha visto «importante» esta ley, en la que se pueda tratar bien a las dos partes, a la que perdió al bebé y a la que lo crió, para evitar «entrar en una batalla sin sentido», ha opinado. «No se están pidiendo indemnizaciones, piden la verdad», ha dejado claro, antes de opinar que el día que entiendan que solo se busca reencontrar familias, no tendrán tanto miedo a tramitar la ley. Eso sí, ha dicho sospechar que si en España no se adelanta en la investigación de estos casos, es porque esos niños no han caído en cualquier familia. Según ella, cuando rascan en el asunto, algunos niños están colocados en «puntos determinados» y que «a lo mejor no interesa que a esas familias se les puedan señalar con el dedo».

«Los partidos dan largas», ha opinado, a lo que ha mostrado, no obstante, su confianza, en que dos profesores que dirigieron su tesis doctoral, Santiago Castellá y Fernando Martínez López, y que ahora son senadores, pueden servir de motor para sacarla adelante, si es que les dejan. «Por los dos pongo las manos en el fuego», ha apuntado, con la vista puesta en nuevos retrasos si hay adelanto electoral.

Una trata totalmente organizada

Roig ha llamado la atención cómo las familias que han encontrado bebés de los que a los padres se les había comunicado la muerte, a la hora del reencuentro, retiran la demanda. Por eso ha insistido en que es importante esta ley nacional que obligue a la Iglesia Católica a abrir archivos, a lo que ha explicado que esta se niega al alegar que pertenecen al Vaticano.

Ha señalado, unido a ello, que en la Oficina de la Víctima de Madrid, creada a raíz de salir a la luz estos casos, a fecha del pasado abril se habían entregado once documentos, mientras que en la Maternidad de Barcelona se entregaron 400. Ha señalado, sobre esta última, que le constan 150 denuncias de madres a las que les habían comunicado muertes de bebés y que no hay rastro de ellos.

«Fue una trata totalmente organizada, que empieza en las cárceles españolas con la represión a mujeres republicanas», ha indicado. Son mujeres con bebés a las que se les dejaba morir en un inicio, pero cuando llegó el doctor Vallejo Nájera, este dijo que las madres no se pueden salvar, pero los niños, aunque llevaran el «gen rojo», con educación se pueden intentar de reconducir..

Con base a esta justificación, les retiraban a los niños, pero luego hubo un problema de falta de leche, por lo que intentaron dejar el bebé hasta los 3 años con la madre y luego se lo llevaban. De hecho, ha indicado que hay registros que constan biológicos de familias pero con tres años de diferencia. Ha matizado, sobre esta cuestión, que una ley del año 40 permitía que las mujeres presas tuvieran los niños con ellas y los amamantaran hasta los tres años, y otra que decía que el niño era del Estado y que los padres solo tenían la guardia y custodia. Una circunstancia que no se cambia hasta 1986, con lo que el Estado podía coger al niño y darlo a otra familia y podía destruir la inscripción en el Registro Civil y darle una identidad nueva.

Ya cuando las mujeres no fueron encarceladas, se creó el Patronato de la Merced y el de la Mujer para velar por las niñas caídas. Es más, ha indicado que la Maternidad de Peña Grande de Madrid se cerró en 1983 porque se suicidó una niña a la que le quitaron el bebé tras dar a luz. A raíz de eso se empiezan a cambiar leyes, la primera la de adopción de 1987 y se secularizan los hospitales a partir de 1990.

Más de 2.000 denuncias

Ha señalado, asimismo, que en 2012 había 2.000 denuncias puestas y ella pudo entrevistarse con 476 personas en profundidad para su tesis doctoral, a través de las cuales pudo conocer más acerca de los casos de bebés robados. Roig ha remarcado que descubrió un montón de madres primerizas de más de 50 años, «y eso no llama la atención a nadie», se ha preguntado.

Asimismo, ha hablado de mujeres a las que se les decía que su bebé había nacido muerto y le aplicaban ley del aborto y no se lo dejaban ver, pero luego constaban registros de que había estado en lactancia del hospital o casos de exhumaciones en el cementerio en el que se pudo comprobar que en las cajas había pañuelos, muñecos, y hasta un brazo de una amputación a una persona. E incluso se aceptó por un juez que el cadáver de uno de los bebés se había «desintegrado». Pese a todas estas constataciones, los jueces han ido atribuyéndolo a errores en su mayoría. «Hasta el día de hoy todos los casos fueron archivados, no ha habido ninguno que haya salido adelante», ha apuntado.

La escritora ha apuntado que ha salido a la luz que en 1968 un bebé costó dos millones de pesetas, al que pasaron de un coche a un taxi, y se hacía creer que había dado a luz en casa la madre adoptiva. Roig ha señalado que había familias adoptivas que no sabían que los bebés eran robados y otras que sí.

«Una señora que finge un embarazo nueve meses y paga para que no conste la madre del bebé, me chirría un poco», ha confesado. Dicho esto, ha reconocido que ha habido madres que renunciaban y también defunciones reales de bebés, pero había mas demanda que oferta de bebés abandonados y se aprovechó la situación para hacer «barbaridades».

«España sigue sin admitirlo», ha recriminado la investigadora, para indicar después que los gobiernos se justifican diciendo que son cosas «de otra época». Ha recalcado, en este sentido, que durante la Dictadura militar argentina hubo 500 casos de bebés robados, mientras que en España se cuantificó entre los años 1938 a 1952 un total de 34.000 niños aproximadamente, aunque las asociaciones de víctimas calculan hasta 300.000, lo que supone un cinco por ciento del total de adopciones entre 1952 y 1996 (seis millones).

Roig ha llamado también la atención sobre un conflicto acerca de quién es la madre real, la biológica o la que lo ha criado. El problema viene cuando a la mujer no lo da voluntariamente y le dicen que su hijo ha muerto sin que se lo dejen ver, y se da a una mujer que lo cría «entre algodones». Ha insistido en la diatriba de que hay una mujer que te ha criado y ha pagado por ti y hay otra que lleva años llorando el duelo de la pérdida del bebé. Ha incidido, eso sí, en que no afectaba solo a madres de familias pobres.

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