Nuevos testimonios en el caso del joven fallecido tras un forcejeo en El Molinón

E. G. B. GIJON

GIJÓN

Eleazar, con polo fucsia, junto a su primo y su padre, en el estadio de El Molinón
Eleazar, con polo fucsia, junto a su primo y su padre, en el estadio de El Molinón

Testigos presenciales de lo ocurrido a las puertas del estadio y en el centro de salud al que fue trasladado Eleazar García, cuya autopsia reveló lesiones «ante mortem», prestan declaración en el juzgado de Gijón que investiga los hechos

09 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La investigación judicial de la muerte de Eleazar García, el joven de 30 años que fallecía de un paro cardíaco el pasado 8 de septiembre tras sufrir un altercado en El Molinón, sigue su curso y esta semana prestarán declaración los dos testigos presenciales de ese forcejeo que tenía lugar a las puertas del estadio. El pasado octubre la familia de Eleazar García, a través del abogado Marcos García-Montes, solicitaba la apertura de diligencias al Juzgado de Instrucción número 2 de Gijón para esclarecer lo ocurrido y, desde entonces, ya han prestado declaración uno de los vigilantes de seguridad y un celador que estaba trabajando ese día en el centro de salud en el que falleció el joven.

Eleazar García, que tenía una discapacidad intelectual reconocida del 75%, había acudido al partido de la selección española contra las Islas Feroe con su padre y uno de sus primos. El joven, que era alumno del colegio de educación especial de Castiello, era plenamente autónomo y, por ello, sus familiares no se extrañaron cuando se levantó de su asiento. Posiblemente quisiera ir al baño, pero se desorientó y acabó fuera del estadio. Cuando quiso volver a entrar, se sucedieron una serie de hechos que se están investigando a través del relato de quienes los presenciaron.

Así, este viernes prestará declaración la pareja que vio el despliegue que se había montado a las puertas del estadio después de que el joven saltase un torno por una puerta que no le correspondía y, según indicaron entonces desde la asociación profesional de vigilantes Arsepri a través de un comunicado, agrediese al personal de seguridad.

«Vimos a un chico muy alto, moreno, gordote y nos llamó la atención porque lo tenían totalmente inmovilizado entre 12 o 15 vigilantes. Eran muchos y por eso nos sorprendió. Nos llamó la atención tanto despliegue para una sola persona», relataban estos testigos en septiembre en La Voz de Asturias. «Cuando nos acercamos vimos que el chico se venía para adelante, como que se desmayó. Lo tenían con los brazos en cruz contra la puerta vallada, cogido del cuello para arriba y le empezaron a dar patadas en los tobillos, como cuando te separan las piernas para cachearte, pero muchos y a la vez. No había llegado aún la policía y cuando entramos en el estadio estaban pitando el primer gol», añadían.

Habían llegado tarde al partido y eran las dos únicas personas que estaban en ese momento fuera del estadio. En la petición de apertura de diligencias, el abogado de la familia también solicitaba que declarasen tanto el padre como el tío de Eleazar García para para dar cuenta de la situación de «indefensión o incapacidad» del fallecido, «tanto por su comportamiento gestual como deambulatorio y expresión oral, lo cual no podía ser obviado ni desconocido por los vigilantes de seguridad expertos en incidentes y en visualizar comportamientos humanos».

Los testigos que vieron el forcejeo en las puertas del estadio fueron también conscientes de que el joven, pese a su considerable altura ya que medía casi metro noventa, se encontraba en esa situación de indefensión o incapacidad: «El chico solo balbuceaba. No estaba haciendo nada porque no podía. Le tenían completamente inmovilizado entre todos».

Inmovilizado de nuevo en el centro de salud

En todo caso, el dispositivo de seguridad del estadio alertó a la Policía Local que, según comunicaron entonces desde Arsepri, introdujeron al joven en un coche para llevarle al centro de salud Parque-Somió, el más cercano al estadio, «dada su agresividad para que el personal sanitario lo examine». Una vez allí, según la declaración prestada por el celador en el juzgado, el joven volvió a ser reducido por los agentes.

Su relato en el juzgado, si se tienen en cuenta las particulares circunstancias de Eleazar García y su más que probable incomprensión de lo que le estaba sucediendo, describía una situación espantosa para el joven. El celador explicó que vio cómo los policías le tiraban al suelo, le reducían y le ponían una rodilla encima para inmovilizarlo. El joven, de quien su familia siempre ha recalcado que era un encantador niño grande, incluso se defecó encima. Con posterioridad, entró en parada cardiaca. Se le intentó reanimar durante media hora sin éxito.

La autopsia, según publicaba La Razón en noviembre, reveló «graves lesiones ante mortem» por todo su cuerpo. El abogado de la familia también había pedido que los vigilantes que se ubicaron en las puertas 15 a 20 del estadio ese día y, en concreto, los que intervinieron en el incidente en el que al joven se le impidió la entrada al recinto, declarasen como investigados «como partícipes en un delito de homicidio doloso o imprudente, amén de lesiones graves, torturas y otras eventuales infracciones penales por su participación, directa, mediata o material, bien moral, inductora o intelectual».

Otra clave importante en esta investigación es que el padre y el primo de Eleazar García alertaron a un agente de seguridad, una vez que el partido iba a comenzar y el joven no aparecía, de que posiblemente se hubiera perdido, dando su descripción, vestimenta y explicando que tenía una discapacidad. Pero ya no volvieron a verle vivo.