Pospuesta la biblioteca callejera de Cimavilla por recomendación sanitaria

Iban a desplegarse por el barrio unos 1.500 libros con pegatinas de #CimavillaExiste, que volverá a ser el lema de otras dos concentraciones protesta para este mes y agosto

Estallido de Cultura de Cimavilla en 2018.Uno de los rincones llenos de libros de la anterior edición del #EstallidodeCultura
Uno de los rincones llenos de libros de la anterior edición del #EstallidodeCultura

Gijon

El barrio de Cimavilla iba a convertirse el próximo domingo, por quinto año consecutivo, en una gran biblioteca callejera con cerca de 1.500 libros desplegados por sus calles, plazas y rincones, pero esta iniciativa que surgía como alternativa cultural al militarismo del Festival Aéreo de Gijón va a tener que esperar. La junta directiva de la asociación vecinal Gigia de Cimavilla, organizadora de este evento que se promocionaba como estallido de cultura en contraposición a los aviones de guerra que atronaban siempre el mismo día por el cielo de Gijón, ha decidido posponerla tras desaconsejar su celebración la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Salud del Principado de Asturias debido a la pandemia del nuevo coronavirus.

El presidente de la asociación vecinal, Sergio Álvarez, explica que se consultó con Salud Pública la conveniencia de celebrar este evento, en el que los libros proceden en su mayoría de donaciones de bibliotecas que estaban en cuarentena y que iban a ser colocados en las calles con una mayor separación que en ediciones anteriores para evitar riesgos. No obstante, desde Salud Pública desaconsejó su celebración debido a que, en caso de posibles contagios, sería muy complicado llevar a cabo los rastreos.

Los libros, que iban también a ser colocados con carteles en los que se explicara que cada ejemplar que se tocase tendría que ser llevado para casa (para evitar así que fueran toqueteados por varias personas), también iban a tener en su interior pegatinas a modo de marcapáginas con el lema #CimavillaExiste, con el que el barrio está reivindicando las mejoras por las que llevan esperando años.

Esta acción cultural no podrá llevarse a cabo, pero sí se hace un llamamiento al vecindario para que coloquen este lema reivindicativo en sus ventanas y se van a convocar otras dos concentraciones de protesta los próximos jueves 30 de julio y 13 de agosto. En la primera concentración, que partirá como siempre de la Casa del Chino, el final de la marcha reivindicativa estará en las Letronas de los jardines de la Reina, como acción simbólica por el hecho de que Cimavilla sea el barrio más frecuentado por quienes visitan la ciudad pese a su deteriorado estado.

«Cimavilla no sólo está para la foto turística, ea algo más», indica Álvarez, que explica que en la segunda concentración convocada ya en agosto, se finalizará en la plaza Mayor con corte de tráfico de por medio para reflejar el que «están sufriendo los vecinos» tras la decisión del Ayuntamiento de Gijón de restringir el paso de vehículos en determinadas horas por la salida de la Cuesta del Cholo para ganar espacio peatonal en la calle de Claudio Alvargonzález. Sin embargo, «a nadie le motiva ir por la carretera y la calle siempre está vacía de peatones».

«No queremos que Cimavilla se gentrifique y que se respete nuestra identidad»

Marcos Gutiérrez
Concentración de los vecinos de Cimavilla en la plaza del Ayuntamiento
Concentración de los vecinos de Cimavilla en la plaza del Ayuntamiento

Los vecinos reclaman soluciones que mejoren la movilidad de las personas que viven en el barrio, sin renunciar a una reducción del volumen de tráfico

El anuncio de la peatonalización hasta septiembre de Claudio Alvargonzález y Tránsito de las Ballenas hasta septiembre cogió a los vecinos de Cimavilla de improviso. Una medida que, al dejar una única salida en coche por Emilio Muñiz ‘el negro’, limitaba en gran medida la movilidad de las personas que viven en el barrio histórico de la ciudad. Tras varias reuniones se logró permitir a residentes la salida por Tránsito de las ballenas durante unas horas al día. No obstante los vecinos creen que la medida sigue siendo perjudicial y solicitan una solución de consenso que permita, por un lado, la limitación al tráfico y, por otro, la vida diaria sin obstáculos de los ciudadanos que allí viven. El objetivo es evitar que se haga realidad en el barrio marinero un miedo que lo sobrevuela desde hace años: la gentrificación.

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