Gijón podría evitar 300 muertes al año reduciendo la contaminación

Un estudio muestra que la polución por partículas finas y dióxido de nitrógeno está detrás de un buen número de los fallecimientos prematuros que se producen en la ciudad

Contaminación atmosférica en la zona oeste de Gijón
Contaminación atmosférica en la zona oeste de Gijón

Gijón

Decía el escritor y humanista José Luis Sampedro que, desde el mismo momento en que nacemos, comenzamos a morir. Tristemente esa certeza es, junto con la inexorabilidad de los impuestos, la única que tenemos en esta vida. No obstante, lo que respiramos, comemos o bebemos juega un papel determinante a la hora de que ese tiempo sea más o menos prolongado. En este sentido, un reciente análisis muestra que en Gijón se podrían evitar cada año hasta 311 muertes prematuras asociadas a la polución atmosférica.

Dicho estudio muestra el impacto en la salud y la mortalidad atribuible a la contaminación del aire en un millar de ciudades europeas, Gijón entre ellas. La investigación, publicada en The Lancet Planetary Health, incluye una clasificación de las urbes europeas con mayor mortalidad atribuible a partículas finas (PM 2,5) y dióxido de nitrógeno (NO2). Ha sido realizada por el Instituto de Salud Global de Barcelona en colaboración con investigadores del Swiss Tropical and Public Health Institute y de la Universidad de Utrecht.

En Gijón cada año se podrían evitar 76 muertes anuales si la ciudad cumpliera las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en todas sus áreas sanitarias, en lo referente a la polución por partículas finas (PM 2,5). Si esos niveles de calidad del aire se equiparasen a los de la ciudad menos contaminada del listado la cifra sería de 194 muertes evitables cada año. En este ámbito, Gijón ocupa la posición 282 de 858 ciudades analizadas.

Las partículas finas son uno de los principales contaminantes del aire. Contienen una mezcla de elementos sólidos y líquidos suspendidos en el aire, entre ellos partículas de polvo, metales, cemento y materia orgánica. Pueden penetrar en el sistema respiratorio hasta los alveolos pulmonares y uno de sus componentes es el carbón negro, producto de una combustión incompleta, especialmente de combustibles diesel. El tráfico, la combustión industrial, las calefacciones domésticas y la quema de leña y carbón son las principales fuentes de PM 2,5 en las ciudades.

En lo que respecta a la contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno, Gijón podría evitar 117 muertes anuales con unos niveles de polución equivalentes a los de la urbe continental menos contaminante. En este caso, la ciudad ocupa la posición 281 del ranking. El NO2 puede penetrar en las vías respiratorias empeorando un buen número de dolencias tales como el asma. Su principal fuente son las emisiones de los vehículos motorizados.

En general, los resultados globales indican que, si todas las ciudades analizadas fuesen capaces de cumplir con los niveles de PM2,5 y NO2 recomendados por la OMS, se podrían evitar respectivamente 51.000 y 900 muertes cada año. Si todas las urbes objeto de estudio igualasen los datos de calidad del aire de las ciudades menos contaminadas del listado (Reykjavik en Islandia y Tromso en Noruega), habría 125.000 muertes prematuras menos por la reducción de las concentraciones de PM 2,5 y 79.000 por la reducción en NO2.

Brescia, en Italia, y el área metropolitana de Madrid son, respectivamente, las urbes europeas con mayor carga de mortalidad atribuible a la contaminación por partículas finas y dióxido de nitrógeno.

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