Katia Borlado, actriz: «Lo más difícil de la profesión no es aprenderse los textos, es tener los pies en la tierra»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

GIJÓN

Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»
Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»

La joven gijonesa dará vida a Blancanieves en la obra de teatro «No me toques el cuento» a partir del 8 de junio en el teatro de La Laboral

31 may 2025 . Actualizado a las 09:17 h.

Una película de Almodóvar y su profesor de Filosofía cambiarían el rumbo de la vida de Katia Borlado, una joven actriz gijonesa que, tras once años cumpliendo su sueño en Madrid, regresa a su ciudad natal con su último trabajo: No me toques el cuento. Esta comedia teatral, basada en las historias de Disney, pero muy alejada de ser una obra infantil, aterriza el próximo 8 de junio en el Teatro de La Laboral. En ella, las princesas afables y perfectas de los cuentos clásicos se rebelan y exigen contar la otra cara del «y vivieron felices y comieron perdices...». 

Sin antecedentes actorales en su familia, Katia Borlado descubrió su pasión por el teatro cuando aún iba al instituto. Aunque durante su infancia no acudía con frecuencia al teatro, más allá de alguna que otra «excursión con el colegio», unas vacaciones en el pueblo de su padre, Almagro, cambiarían el rumbo de su destino profesional. Durante el verano del 2006, este pueblo ubicado en la provincia de Ciudad Real fue el escenario del rodaje de una de las mayores obras cinematográficas del director español Pedro Almodóvar, Volver. Fue entonces cuando a Kati Borlado le empezó a picar la curiosidad por el séptimo arte. «Veía todas las caravanas, el cátering y todo el despliegue que había allí montado y me descubrí a mí misma escondida en las esquinas observando todo. Fue un poco el punto de inflexión», recuerda.

Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»
Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»

Tiempo después, tras su vuelta a Gijón para comenzar un nuevo curso académico, llegaría la pregunta de su profesor de Filosofía: «¿A qué os queréis dedicar?». «No tenía ni idea de qué contestar, pero dije que me gustaba interpretar. Fue entonces cuando me dijo que él conocía a un profesor de teatro muy bueno, Felipe Ruiz de Lara, quien posteriormente fue mi profesor en la Universidad Popular y ahí comenzó todo».

Aunque en aquel momento Katia solo pensaba en actuar para la gran pantalla,  tras varios años en la UP y a través de la ESAD —Escuela Superior de Arte Dramático—, la joven gijonesa comenzó a descubrir la inmensidad del teatro. «Recuerdo la vergüenza de aquellas primeras veces, había días que lo pasaba un poco mal pero siempre volvía. Aquello fue la completa reafirmación de que esto era lo que realmente quería hacer», recuerda Katia. Tras la finalización de sus estudios superiores en el año 2013, la joven gijonesa decidió trasladarse a la capital española para continuar cumpliendo su sueño. Aunque el camino, asegura, «no fue sencillo». 

«Cuando eres joven estás inmerso en una fantasía y aunque cobres poco, crees que merece la pena porque estás trabajando de lo que te gusta», pero cuando empiezas a hacer mayor, las cosas empiezan a cambiar. Aunque la pasión de Katia por el teatro y la actuación seguía intacta, la falta de oportunidades empezaban a hacer mella.  Para ella, «lo más difícil de la profesión no es aprenderse los textos, es tener los pies en la tierra y poder mantenerse a nivel económico». «Cuando tienes proyectos piensas que quizá puedes empezar a encarrilar tu carrera, pero luego te das cuenta de que eso no existe. Puedes estar currando dos años seguidos y luego estar otros tres sin absolutamente nada», asegura la joven actriz. 

En uno de esos períodos de escasez laboral, fue cuando Katia se planteó abandonar su carrera como actriz. «Era algo que ya estaba hablado con mi familia y mi entorno cercano. No tenía ninguna opción pensada, pero sí me planteaba hacer algo que me permitiera tener una vida más estable, con un sueldo y un horario fijo». Pero llegó la gran llamada, Netflix quería contar con Katia para una de sus producciones. «En ese momento estaba agotada de la profesión y cuando llegó la llamada para el casting de Alma, todo cambió». Aunque tampoco fue un proceso sencillo. «En un principio la prueba había salido muy bien, pero me dijeron que mi perfil no encaja del todo con el personaje que haría de mi pareja en la serie debido a la diferencia de edad». Cuando Katia ya daba por perdida su oportunidad, llegó una nueva noticia: «habían decidido contar conmigo para otro papel de la misma serie».

Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»
Katia Borlado durante la obra de teatro «No me toques el cuento»

Ahora, Borlado se encuentra inmersa en una nueva producción teatral, No me toques el cuento, donde da vida a una Blancanieves algo más rebelde de lo normal. Lejos de ser una obra infantil, esta función basada en los clásicos de Disney, da una vuelta de tuerca a esos finales felices. Esta obra, escrita y dirigida por Olivia Lara Laguna, «es una comedia muy divertida que reivindica esa idea errónea del amor, de la sumisión y de las obligaciones de esas princesas que todos tenemos en nuestro imaginario». Se basa en esos cuentos que parece que con tiempo «para sorpresa de nadie, han envejecido mal». Esta nueva obra recalará en Gijón a partir del 8 de junio en el Teatro de La Laboral. Casi once años después, Katia Borlado regresa al gran escenario de su ciudad natal, una experiencia que afronta con «ilusión».