Mina Longo, pregonera de la Semana Grande de Gijón: «No solo es un orgullo, es un sueño»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

GIJÓN

Mina Longo, pregonera de la Semana Grande de Gijón 2025
Mina Longo, pregonera de la Semana Grande de Gijón 2025

La cantante gijonesa se asomará el próximo 8 de agosto al balcón del ayuntamiento para marcar el inicio de las fiestas de la ciudad

15 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Mina Longo será la encargada de dar el pistoletazo de salida a la Semana Grande de Gijón. La cantante, con más de cuarenta años de trayectoria profesional sobre los escenarios, se asomará al balcón del Ayuntamiento de Gijón el próximo 8 de agosto para leer el pregón que marcará el inicio de una de las semanas más especiales del año para la ciudad.

Con tan solo once años, pisó un escenario por primera vez y desde entonces su carrera artística y su reconocimiento internacional no han parado de crecer. La cantante gijonesa se ha consolidado como una de las figuras más queridas del panorama musical asturiano. Su sello de identidad, las rancheras, la han llevado a conquistar al público al otro lado del Atlántico, convirtiéndose en un éxito en México. Además, obtuvo el quinto puesto en el Festival de Benidorm y se clasificó como segunda en Eurocanción 2001. También ha protagonizado exitosas giras por Asturias, actuando en teatros como el de La Laboral.

Ahora, Mina Longo repasa su trayectoria artística en una entrevista para La Voz de Asturias y comparte sus sensaciones ante su nuevo gran reto: dar el discurso inaugural de las fiestas de la ciudad.

—El próximo 8 de agosto, será la encargada de dar el pregón de la Semana Grande de Gijón, ¿cómo recibió la noticia?

—Con muchísima ilusión, con muchísimo orgullo y también con nervios, porque es una responsabilidad. Estoy súper feliz de que me hayan dado esta noticia y este privilegio.

—¿Cómo se enteró de que sería usted quien diera el discurso?

—Me llamaron desde el ayuntamiento y me dijeron que me habían elegido para ser pregonera de las fiestas. Me quedé un poco atónita, de hecho, no daba crédito. Les pregunté si era en serio y me dijeron que les parecía que había hecho cosas muy importantes en Gijón, que siempre había llevado la ciudad por bandera y que creía que era una gijonesa, por así decirlo, que se lo merecía.

—¿Qué supone para usted ser la pregonera de su ciudad natal?

—Para mí, ser pregonera de las fiestas no solo es un orgullo, es un sueño. Es algo con lo que todo artista, o cualquier persona, sueña: poder hacerlo en su casa, en su ciudad. Primero, ser reconocido en mi Asturias, porque no todo el mundo tiene la suerte de ser valorado en su propia tierra. Yo, después de muchos años sin haberlo conseguido, puedo decir que hoy sí lo soy. Me siento querida en Asturias, y muy especialmente en mi ciudad. Estoy profundamente orgullosa y espero estar a la altura de las circunstancias, porque me parece una fecha memorable para todos los gijoneses.

«Para mí, Gijón es todo»

—¿Qué es para usted Gijón?

—Para mí, Gijón es todo. Gijón es casa, Gijón es infancia, Gijón es niñez, es adolescencia. Gijón es familia y amigos. Es mi hogar, es mi refugio. Es los momentos buenos, malos y regulares.

—Comenzó en la música desde muy joven. ¿Cómo recuerda aquellos primeros años sobre los escenarios?

Los recuerdo muy bonitos porque mi infancia fue preciosa. Comencé a cantar muy temprano y es verdad que tuve que madurar antes de tiempo. Empecé con once años a cantar y desde entonces no he parado. Me he dedicado siempre a la música; siempre he vivido de ella. Llevo la friolera de 43 años de trayectoria, y tengo que decir que empezar en la música fue lo mejor que me pudo pasar, porque era mi sueño, mi auténtico sueño. Cuando alguien puede dedicarse a su sueño y, encima puede hacerlo sin tener altibajos, es un privilegiado. Yo siempre he vivido por y para la música y eso es un privilegio. Tengo que decirlo, me siento así. Mis comienzos fueron maravillosos porque es lo único que quería hacer, yo quería cantar. Me quité todos mis miedos porque era una niña muy vergonzosa, me ponía muy colorada cuando hablaba con la gente. Pero bueno, a medida que vas empezando a hacer este tipo de cosas y sales por primera vez al escenario, rompes esa barrera que hay entre el público y el artista y ya sientes que es tu vida. Desde entonces, sigue siendo así y creo que seguirá siendo mi vida hasta el día que decida retirarse o no pueda cantar más.

—¿Cómo resumiría sus 43 años encima de los escenarios? ¿Qué balance puede hacer?

—Creo que lo importante no es pensar en si tenía que haber hecho algo o no hacerlo. Creo que la trayectoria que he llevado, los momentos que he vivido, los concursos que he ganado, y los que no, mis largos inviernos cantando fuera... Todo han sido vivencias. No cambiaría nada de mi carrera. Seguiría pensando que todo paso por algo. Ahora estoy viviendo un momento muy bonito. Estoy trabajando en Asturias, que es lo que todo el mundo desea: ser profeta en su tierra. Los asturianos me quieren y Gijón me demuestra su cariño día a día. Soy una gijonesa, o como a mí me gusta decir, una gijonuda con mucha suerte. En mi carrera, todos los pasos que he dado me han llevado a ser quien soy hoy y no lo cambiaría por nada.

—¿Cuál es la clave del éxito para llevar toda una vida dedicándose a una profesión tan difícil como esta?

—La constancia es muy importante; perseverar y no tirar la toalla cuando algo viene mal. Merece la pena tanto esfuerzo, tanto trabajo, estar fuera de tu familia, de tu amigos y de tu casa, echarles tanto de menos. Yo soy muy familiar, soy una persona que necesito estar rodeada de mi gente y, hay veces, que pasaba cuatro y cinco meses fuera de España. Eso hacía que me planteara un poquito si merecía la pena, pero luego te subes al escenario y te das cuenta de que sí, porque es lo que te gusta hacer y lo que siempre has soñado. Cuando me subo al escenario me olvido todo, todo es bonito y soy súper feliz.

«Siempre llevaré Asturias por bandera»

—El sello de identidad de Mina Longo son las rancheras. ¿Cómo llega hasta ellas?

—Cuando era muy pequeña escuchaba a Rocío Dúrcal y Federico Fernández. Me gustaba mucho esa música. Mi padre escuchaba mucha asturiana y mi madre mucha copla, pero, en el caso de las rancheras, fui ya que empecé a escucharlas. Quise seguir con eso porque me gustaba. Con 16 años, ya empecé a hacer otro tipo de música, porque no puedes hacer siempre el mismo género. Empezaban a pedirme otras canciones y fui ampliando mi repertorio. Las canciones asturianas tampoco podían faltar, porque yo siempre llevaré Asturias por bandera. Donde iba cantaba canciones de pescadores: Cuando yo fui a Covadonga, La mina y el mar... Todas esas canciones tan emblemáticas de Asturias. Al final, tienes un repertorio muy amplio.

—¿Cuáles son sus próximos pasos artísticos?

—Ahora, he tenido la suerte de poder hacer el tributo a Rocío Dúrcal, que siempre fue, y será, mi referente. Lo estrené en el Teatro de la Latina en Madrid el pasado 12 de mayo, y estuve también en el de la Filarmónica en junio. En noviembre tenemos un par de actuaciones en Asturias: el 7 de noviembre en Navia y el 28 en Langreo. Además, estamos preparando un nuevo disco con canciones propias, compuestas para mí. Estamos en un momento en que hay demasiadas cosas, pero estoy muy contenta y feliz por poder hacer lo que tanto me gusta; mi sueño de toda la vida.