Vecinos de Cimadevilla lamentan la conversión del barrio en «un lugar donde alojarse y no quedarse a vivir»

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

GIJÓN

Acceso a Cimadevilla, en Gijón
Acceso a Cimadevilla, en Gijón EUROPAPRESS

Sergio Álvarez, presidente de la asociación vecinal Gigia, explica que los habitantes de esta zona de Gijón han programado protestas contra la reiteración de eventos como Paseo Gastro, la falta de seguridad y la «turistificación». «Hay muchas formas de expulsar a gente de sus barrios, no solo a través de que no haya vivienda, sino también haciéndolo un lugar inhóspito»

18 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Los vecinos de Cimadevilla vienen denunciando desde hace años que el barrio experimenta una saturación de turismo, aparejada a un proceso de gentrificación. Ahora también lamentan que, especialmente en época estival, eventos como el Paseo Gastro, limitan el acceso al barrio alto y perturban la tranquilidad de los que viven allí los 365 días del año.

A una campaña de firmas que ya supera el millar y que la semana que viene se le entregarán a la alcaldesa, Carmen Moriyón, se suma ahora una concentración en la Casa del Chino para realizar un «Paseo Protesta» por distintos puntos del barrio. Tendrá lugar el 24 de julio.

La nueva edición de Paseo Gastro, que contará con más de veinte casetas hosteleras, se ubicará, además de en el Paseo de Begoña, en Claudio Alvargonzález, junto al Muelle, del 6 al 17 de agosto. Este nuevo emplazamiento ha sido la «gota que ha colmado el vaso» para los vecinos.

Sergio Álvarez es el presidente de la asociación vecinal Gigia de Cimadevilla. «Nos afecta el tema del ocio nocturno y diurno, turismo y eventos constantes alrededor de Cimadevilla, para los que se cierran constantemente las entradas y las salidas al barrio», explica.

Esta densidad de eventos «no es puntual, sino algo continuo, y en verano o Semana Grande no te quiero ni contar». A su juicio, desde la administración local «se olvidan de que hay gente que vive, va a trabajar, tiene que hacer su día a día y constantemente lo ve interrumpido por esa dinámica de tener el barrio como un producto y no como un lugar donde poder vivir».

Un barrio para alojarse «y no quedarse a vivir»

Este proceso de «turistificación» hace que el barrio «acabe siendo un lugar donde poder venir a alojarte y no quedarte a vivir». «Aquí los fines de semana la gente hace lo que le da la gana y estamos sufriendo unos niveles de vandalismo muy altos», insiste.

A su juicio, los diferentes Gobiernos municipales han ido «pasándose la patata caliente» unos a otros en esta materia. Lo que ahora aumenta la «desesperación» vecinal es que, con la nueva ubicación en la zona de las casetas de Paseo Gastro, «todavía van a programar más, a cortar más calles y a poner más bares». Todo ello, desde su punto de vista, «a espaldas completamente de los vecinos y vecinas».

Mapa de zonas conflictivas de Cimadevilla
Mapa de zonas conflictivas de Cimadevilla

Este evento se desarrollará durante «15 días, que al final es un mes, porque entre que lo montan, lo desmontan, lo inauguran y se desarrolla acaba siendo un mes entero». Sergio Álvarez considera que, «si solamente pasara el Paseo Gastro esa semana y lo demás no existiera, no protestaría nadie, pero es que ya es como la gota que colma el vaso».

«Es por eso que seguimos adelante con las protestas y con nuestro malestar», afirma. Estas protestas se conceptualizan en la frase «'un barrio donde poder vivir', que es el lema también de la recogida de firmas». Desde su perspectiva, una iniciativa como Paseo Gastro «atiende a unas exigencias de una hostelería concreta» y «a un lobby concreto de hostelería en detrimento de la convivencia».

En la recogida de apoyos planteada por la entidad se solicita «que no se haga el Paseo Gastro, que se intente cumplir la ordenanza de convivencia ciudadana», que se aumenten los efectivos policiales disuasorios (especialmente en fines de semana y fechas 'calientes') y que, en definitiva, «se vea que el barrio está controlado». Los vecinos también quieren «ser partícipes del seguimiento de la seguridad ciudadana y poder tener un canal directo con el Ayuntamiento para que eso vaya mejorando».

«Ahora mismo tenemos más de 1.000 firmas en un barrio donde hay censadas 2.000 personas», apunta el presidente de la asociación vecinal Gigia. La semana que viene entregarán esas rúbricas «a la alcaldesa de Gijón». A juicio del portavoz de los vecinos «hay muchas formas de expulsar a la gente de sus barrios, no solamente a través de que no haya vivienda disponible, sino también haciéndolo un lugar inhóspito».

Mapa de conflictos en Cimadevilla

Recientemente el Ayuntamiento ha planteado «controlar las visitas guiadas al barrio, pero eso es un mal menor... y ni siquiera es un mal». «Vuelan aviones por encima de nuestras cabezas, en los fuegos artificiales nos cortan el barrio entero para tirarlos, estamos sufriendo despedidas de soltero, las cuales no vienen porque sí, sino porque Gijón ofrece una serie de cosas que viene muy bien para el turismo de diversión sin límites», expone.

Sergio Álvarez afirma, en este sentido, que ya hay muchos «bares y restaurantes que prohíben despedidas en el barrio». Precisamente, en la última reunión mantenida entre Divertia y la asociación vecinal, desde Gigia se presentó un mapa de conflictos en Cimadevilla en las calles Tránsito de las Ballenas, calle Artillería, plaza de la Soledad, Cerro de Santa Catalina, calles Vicaría-Rosario-Colegiata y calle Claudio Alvargonzález.

Este mapa recoge «todas las demandas y quejas vecinales que hay en el barrio». En muchos de estas calles y plazas los conflictos son coincidentes, y van desde «gente consumiendo en la calle», a puros actos de «vandalismo», cortes de las carreteras, suciedad, «desorden público», rotura de coches, «alteración de entrada en garajes», pintadas en garajes y portales y otros 'depósitos' menos edificantes que la pintura.

Álvarez comenta que se trata de situaciones que se acrecientan en verano, Semana Grande, y celebraciones como Nochevieja, Antroxu, la noche de los fuegos y la hoguera de San Juan.