Jesús Parrado, coordinador del ciclo de cine «Peor... ¡Imposible!»: «Algo más alternativo que esto es difícil de encontrar»
GIJÓN
Del 25 al 31 de agosto, el Centro de Cultura Antiguo Instituto acogerá proyecciones de lo más particulares
25 ago 2025 . Actualizado a las 10:13 h.El Centro de Cultura Antiguo Instituto acogerá, del 25 al 31 de agosto, el ciclo de cine Peor... ¡Imposible!. En esta XXVI edición, la cartelera llega centrada en la era dorada del cine europeo. Las proyecciones serán un vivo reflejo de la simbiosis entre cine y cultura pop de finales de los años 60, momento en el que se potenció el primitivismo y en el que se invitaba al público a vivir una experiencia fuera de las normas de la formación adocenada.
Peor... ¡Imposible! se ha convertido a lo largo de unos años en una de las citas más esperadas del verano gijonés. Su coordinador, Jesús Parrado, explica ahora en una entrevista a La Voz de Asturias, cómo ha sido la evolución y el origen de este festival cinematográfico y nos confiesa cuáles son sus recomendaciones personales en esta nueva edición.
—Peor... ¡Imposible! se ha convertido a lo largo de sus veintiséis ediciones en una de las citas más populares de verano en Gijón. Pero, ¿cómo y cuándo surge la idea de crear un festival de cine de estas características?
—La primera edición de Peor... ¡Imposible!, que ni fue edición ni fue nada, se celebra en 1999. En torno a 1997, desde el Centro de Imagen del Ayuntamiento de Gijón, estábamos preparando un ciclo de cine pero se tuvo que abortar la idea porque faltaron recursos. Teníamos entonces un año para hacer otra actividad o para rematar esa. Se nos ocurrió entonces la idea de hacer un ciclo de cine malo. Peor... ¡Imposible! no nace con la idea de avanzar en el paso del tiempo, sino que era una cuestión de un año, pero debido a la incidencia del público en aquella primera edición, se optó por seguir con la actividad. Lo fuimos razonando y vistiendo, metiendo conceptos e ideas y dando una imagen de lo que era el cine popular de Europa en los años 60 y 70.
—No se esperaba entonces que Peor... ¡Imposible! se convirtiese en lo que es hoy en día.
—Nadie se imaginaba que pudiéramos llegar a esto. Era una cosa que no tenía intención de durar, fue un apaño. Date cuenta de que en aquella época seleccionar películas de esta índole era una tarea complicada. Se hizo lo que se pudo, pero nadie tenía la más remota idea de que esto iba a continuar.
—¿Cómo se realiza la selección de películas que se proyectan en cada edición? ¿Qué tiene que tener una película para formar parte de Peor... ¡Imposible!?
—Se deben tener en cuenta varias consideraciones. Cuando en 2001 decidimos seguir, se tomó la decisión de optar por una temática concreta, no para atarnos a ella, sino todo lo contrario, para poder abrirnos. La idea, a medida que fue pasando el tiempo, fue buscar películas que se adaptasen al concepto al que ese año queríamos que se ajustase la edición. Por otro lado, queríamos encontrar una serie de películas que resultasen cuanto menos maravillosas y sorprendentes para el nuevo público. Hay que darse cuenta de que al movernos entre los años 60 y 70, las películas estaban pensadas para otro tipo de público, para otro tipo de mentalidad. Por ello, hay películas que a ojos vistas a día de hoy resultan sorpresivas.
—Conforme pasan los años y las ediciones, ¿le resulta más complicado o más sencillo realizar esta selección?
Los dos primeros años fueron complicados, sobre todo el año 2000 porque se optó por iconos del cine popular que no estaban disponibles. Recuerdo alguna película que se tuvo que montar, como el Monstruo de Frankenstein. Casi prefiero no acordarme, porque existía un trozo en VHS, otro en Super 8, fue una labor de chinos. A partir del 2001, tuvimos la suerte de que Peor... ¡Imposible! empezó a gozar de éxito, no solo a nivel local, sino también fuera y empezaron a llegar propuestas del propio público. Hoy en día, es sencillo porque se puede acceder a una gran cantidad de cine popular, sobre todo europeo.
—¿Cuál cree que es la clave del éxito de este festival?
—Creo que hay dos aspectos fundamentales. Lo primero por lo alternativo que siempre llama la atención. Algo más alternativo que esto es difícil de encontrar, la verdad. Después, está esa simbiosis entre cine y cultura popular, es decir, cine, literatura, novela popular, cómic, ilustración y tradición oral. Creo que es todo el conjunto. Este es un mundo que crea adeptos. La gente que acude a Peor... ¡Imposible! está confrontando con la película aquellos clichés que le suenan tanto de cine, como de novela o televisión.
—¿En qué conceptos se centrará esta XXVI edición?
—Edición tras edición no son conceptos caprichosos, ni mucho menos; vamos avanzando con el propio ciclo del tiempo. En el año 2023, tratábamos de ofrecer al público el concepto de narrativa moderna que surge a partir de finales de los años 50, tanto en cómics como en el cine. Al año siguiente, con motivo del 25 aniversario, quisimos consolidar aún más el carácter de Peor... ¡Imposible!. Esta año, lo que hemos hecho es racionalizar los géneros que se hacían en Europa y que las imágenes fuesen parejas al ambiente social y cultural de esa Europa efervescente, con tensiones, con ese cine que aparca el clasicismo y se me mueve buscando nueva formas de narrativa y de estética. Lo que hicimos fue buscar esas películas que mostrasen ese período concreto de los años 60 y principio de los 70.
—¿Qué película debe ir a ver el público este año sí o sí? ¿Cuál es su recomendación personal?
—Soy incapaz de responder porque tengo una visión de conjunto. Si hay una película el sábado a las 16.00 horas es porque hay un montón de ellas más del lunes a sábado. No es una cosa caprichosa, yo tomo el modelo de los antiguos cines de barrio. Te voy a dar un par de ejemplos si me permites. Sin invalidar todo lo demás, el lunes a las 22.30 horas, tenemos Danza Macabra, una película italiana de Antonio Margheriti, en la que el director coge las bases narrativas del cine popular europeo para contar una película de cine popular europeo. Otro ejemplo más sería, con las claves del cómics, la película Argomán que va a poner a ojos del espectador un par de personajes antitéticos divirtiéndose cada uno a su manera en una Europa grosera, en esa Europa de conflictos y de tensiones entre las distintas políticas de la revolución. O, por ejemplo, Judex, que se proyectará el viernes por la tarde y que es un ramaje de las vanguardias del cine silente de 1916, en las cuales nace el concepto de superhéroe. Es decir, el superhéroe que populariza el cómic norteamericano, su nacimiento y su origen europeo. Con lo cual, yo creo que estos tres títulos pueden suscitar el interés del público, van más allá del mero entretenimiento.