Sastrería Félix, la más antigua de Gijón con más de seis décadas de historia: «Continuamos llevando la escuela de mi padre»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

GIJÓN

Carmen Pérez (c), propietaria de Sastería Félix, junto a su equipo, Lorena y Bárbara
Carmen Pérez (c), propietaria de Sastería Félix, junto a su equipo, Lorena y Bárbara

Carmen Pérez es la tercera generación al frente de este negocio familiar y continúa apostando por el trato cercano y personalizado con el cliente

09 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La sastrería y la confección son todo un arte. Aunque en los últimos años multitud de franquicias han elegido Gijón para abrir nuevas tiendas, aún resisten algunos comercios locales de «los de toda la vida». Es el caso de la Sastrería Félix, abierta en 1960, se encuentra ahora regentada por Carmen Pérez, la tercera generación al frente de este negocio familiar.

Félix y Carmen, tío y abuela de la actual propietaria, abrieron este emblemático negocio en 1960. Ella «era modista» y él, «aprendió junto a mi padre el oficio en la Sastrería Ordoñez», explica Pérez. El oficio se extendió a más ramas de la familia, «mi padre también lo aprendió» y abrió su propio local: Sastrería Carlos Pérez. En 1964, Félix decide dejar de lado la aguja y el hilo para dedicarse al automóvil. Fue en ese momento en el que Carlos Pérez decidió cerrar su sastrería, y pasó a tomar el mando de Sastrería Félix, que ya en aquel entonces, se ubicaba en el mismo local que ahora, en la avenida Schulz, número 39.

El negocio familiar continuó desarrollando su actividad y, con tan solo 15 años, Carmen Pérez se unió a la sastrería. «En aquel entonces, el 85% de la mercancía era hecha a medida», pero poco a poco, la confección le fue ganando terreno a la sastrería. «Cada vez trabajaba menos gente en el taller y había más dependientes», pero su equipo continúan atiendo con la cinta métrica en su cuello.

Aunque el oficio de la sastrería se haya ido perdiendo con el tiempo, este negocio familiar continúa recibiendo cada día multitud de clientes. ¿El secreto de su éxito? Carmen lo tiene claro: «Mucho trabajo, mucha dedicación y mucho respeto hacia el cliente. Continuamos llevando la escuela de mi padre, los arreglos no se cobran; es muy importante seguir mimando al cliente».

Sastrería Félix
Sastrería Félix

Aunque si hay algo verdaderamente determinante para sacar adelante este negocio, asegura Pérez, es «que te guste. Hay que venir motivada todos los días. Hay días mejores y días peores, pero nunca hay que perder el entusiasmo. Para estar 40 años detrás de un mostrador, tiene que gustarte mucho».

Sastrería Félix no solo ha vestido durante décadas a los gijoneses, también han sido los encargados de engalanar a todo el personal de la época dorada de la hostelería y a empresas de renombre en la ciudad: «Los uniformes de los camareros del Tívoli o el Corinto eran nuestros, vestíamos a los trabajadores de Ensidesa e hicimos los uniformes de Emtusa», recuerda Carmen.

Los trajes y las confecciones de Sastrería Félix continúan pasando de generación en generación: «Vienen clientes contándome como mi padre les hizo su traje de boda. Aquí recibimos a abuelos, padres y nietos». Y es que si algo caracteriza a este emblemático negocio es su calidad. «Hacemos lo industrial a medida. Seguimos sacando la talla con medidas y trabajamos con jaboncillo, no con alfileres. Hacemos un ‘escáner’ al cliente para ver todos los arreglos que necesita, tanto en pantalones, como en americanas, como en camisas».

Mientras Sastrería Félix continúa sumando años, Carmen y su equipo —Lorena y Bárbara— siguen ofreciendo un servicio de calidad a sus clientes. Ahora, su gran deseo, confiesa Carmen, es que alguna de sus compañeras continúe con el negocio, pues sabe que, de no ser así, tras su jubilación, «esto morirá aquí».