Los cursos de cocina que acercan la historia de Palestina a Gijón: «La Mesa de Básima nació de la nostalgia y del amor»
GIJÓN
Mohammed Njoum combina las recetas tradicionales con conversaciones sobre la realidad que vive hoy el pueblo palestino
25 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Hace apenas un año que Mohammed Njoum partió desde Palestina hacia España en busca de «un nuevo comienzo». Njoum aterrizó en el norte de España, donde se enamoró «de su ritmo tranquilo y de su conexión con la naturaleza». Pero si hubo un lugar que lo conquistó definitivamente fue Gijón, la ciudad en la que el cocinero ha puesto en marcha sus nuevos cursos de cocina, La Mesa de Básima. En ellos, sus alumnos tienen la oportunidad de aprender la cocina típica palestina mientras reflexionan sobre la situación actual de su pueblo.
Su cercanía al mar, la calidez de su gente y esa mezcla de tradición y apertura que a Mohammed Njoum le recordaban indudablemente a su hogar hicieron que se enamorara de Gijón y escogiera la villa como el lugar idóneo para crear un nuevo espacio donde compartir su cultura «de una forma creativa y tranquila». «Quería un lugar donde pudiera vivir de forma sencilla y construir algo significativo; así fue como Gijón se convirtió en mi base», explica Njoum.
Mohammed Njoum creció en Palestina aunque su inquietud le llevó a recorrer el mundo. «Trabajé, viví y estudié en diferentes países», explica; «mi vida estaba llena de movimiento, enseñando, trabajando con comunidades y siempre cocinando para mi familia y amigos».
Su pasión por la cocina se despertó cuando Mohammed Njoum tan solo era su adolescente. La gran inspiración fue su madre, Básima, que da nombre a su nuevo proyecto. «Mi madre es el corazón de todo lo que hago, ella me enseñó las recetas tradicionales, la importancia de la generosidad en la mesa y cómo la cocina cuenta historias», narra Njoum.
Aunque en Palestina cocinaba a menudo para amigos y vecinos y las recetas formaban parte de su vida cotidiana, Mohammed decidió profesionalizar su afición. «Comencé organizando pequeñas cenas y eventos culturales hace unos años. Eso, poco a poco, fue creciendo hasta convertirse en La Mesa de Básima». Un proyecto que ahora desarrolla en Gijón.
«La Mesa de Básima nació de la nostalgia y del amor. Echaba de menos el olor, el sabor y las historias de la comida palestina. Cree el proyecto como una manera de reunir a la gente alrededor de una mesa para cocinar, comer y conocer Palestina de una forma personal. Es tanto un homenaje a mi madre, como una celebración de nuestra cultura».
Njoum imparte los talleres de cocina en su propia casa, aunque en ocasiones también ha tenido la oportunidad de colaborar con «centros culturales, cocinas comunitarias y espacios de eventos en Asturias y otras regiones». Los asistentes a los talleres de La Mesa de Básima tienen la oportunidad de adentrarse en la cultura gastronómica palestina: «Enseño a hacer platos tradicionales como el hummus, maqluba y musakhan, y también recetas caseras menos conocidas como la sopa de lentejas, las hojas de parras rellenas y algunos desayunos típicos». Cada clase se centra, además, en las historias que envuelven a cada una de las recetas.
En La Mesa de Básima no solo se habla de cocina, también se abordan temas como la situación actual del pueblo palestino. Unas charlas que surgieron, asegura el cocinero, «de forma natural». «Cada vez que cocinaba, la gente me preguntaba sobre Palestina y me di cuenta de que la comida abría corazones y mentes más que cualquier otra cosa». Así, sus talleres comenzaron a expandirse más allá del ámbito puramente gastronómico, y comenzaron a ser un espacio en el que comprender «la cultura y la historia de este pueblo más allá de los titulares».
La Mesa de Básima se ha consolidado como un espacio donde hablar de comida, de familia y también «de identidad, resiliencia y de cómo la cultura sobrevive incluso en circunstancias difíciles. Es un espacio de conversación y conexión». Desde sus inicios en Gijón, este proyecto culinario ha tenido una gran acogida. En palabras del propio Mohammed Njoum: «La gente siempre tiene curiosidad y muchos regresan a otros talleres. Los comentarios siempre son muy conmovedores; dicen que es como viajar sin moverse del sitio, o como cenar en familia».
Además, Mohammed Njoum ha comenzado a impartir clases de cocina en otras regiones del país. Aunque se centra principalmente en el norte de la península, el palestino ha tenido la oportunidad de llevar su gastronomía hasta la capital española. «Cada lugar tiene su propio público y me encanta ver cómo personas de diferentes orígenes conectan con la comida palestina»