La joven asturiana que dejó Madrid para volver a Gijón y reinventar el negocio familiar: «Echaba de menos un ritmo de vida más tranquilo»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCION

GIJÓN

Aida Palacios e Íciar Merediz en Cowper Hall
Aida Palacios e Íciar Merediz en Cowper Hall

Tras cuatro años desarrollando su carrera profesional en la capital del país, Icíar Merediz ha decidido regresar a su ciudad natal para encargarse del marketing y la comunicación de la tienda de su madre, Cowper Hall

19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Madrid aguarda un sinfín de oportunidades laborales, pero a veces quienes se trasladan hasta la capital española no encuentran el estilo o la calidad de vida que esperaban. Así se resume la historia de Icíar Merediz, una joven asturiana que, tras finalizar sus estudios, decidió mudarse a Madrid en busca de nuevas oportunidades y que, cuatro años después, ha decidido volver a Gijón para trabajar en el negocio familiar.

En 2020, Icíar Merediz terminó el grado de Derecho en la Universidad de Oviedo. La situación causada por la pandemia que en aquel momento acontecía hizo que la asturiana se replantease cuáles eran las mejores opciones para su futuro laboral. En aquel momento, a Icíar le surgió una oportunidad en una auditoría de Oviedo: «era una buena empresa», pero la pasión de Merediz siempre había sido «el marketing y la comunicación». Así que, tras más de un año en la empresa asturiana, decidió dejar su puesto de trabajo para buscar nuevas oportunidades. «No quería estar toda la vida delante de un Excel, delante de un ordenador, sentada».

Icíar creyó que su opción era marcharse a Madrid: «Me fui a probar suerte en el mundo de la comunicación». Pero la asturiana no contaba con una formación específica en esta área, así que optó por aplicar a una beca. «Comencé a formar parte de una agencia gracias a una beca, pero a los dos meses me surgió otra oportunidad en el departamento de comunicación de una empresa». Así comenzaron los primeros pasos profesionales de Merediz en el sector.

Icíar tenía la vida con la que siempre había soñado: vivía en Madrid y tenía su trabajo deseado, pero en 2024 las cosas comenzaron a cambiar. «Cuando venía a Gijón a ver a mi familia, cada vez me costaba más irme. Tenía la sensación de que mi experiencia en Madrid había terminado, que ya la había vivido y explotado al máximo».

Durante las navidades de ese mismo año, la asturiana decidió dar un nuevo rumbo a su vida y propuso a sus padres regresar a su ciudad natal para apoyar a su madre, asumiendo la comunicación del negocio familiar: la tienda de moda y complementos Cowper Hall, que Aida Palacios abrió en 2015 en el número 24 de la calle Libertad, en Gijón.

«Ese año, ayudé a mi madre en la tienda con la campaña de Navidad y vi que, aunque no tenía mucha presencia en redes sociales, era un negocio que funcionaba. Pensé que si le daba un empujón en redes y con una página web, podía llegar a más gente». Finalmente, en junio de 2025, Icíar decidió pedirse una excedencia en su trabajo, hacer las maletas y mudarse a Gijón. Desde entonces, la asturiana ha trabajado codo con codo junto a su madre, y ambas han logrado que Cowper Hall tenga una mayor presencia, sobre todo entre la gente joven.

Para Icíar no ha supuesto un simple cambio de trabajo; ha sido la oportunidad perfecta para redescubrir su ciudad natal y para volver a conectar con los suyos. «Madrid me gustaba mucho, pero echaba de menos un ritmo de vida más tranquilo, pasear por la playa y la calma de Gijón; en Madrid, el ritmo de vida es muy diferente, todo va rápido constantemente. Aquí la vida es mucho más tranquilar».

Por su parte, Aida asegura que la incorporación de su hija al negocio familiar ha supuesto «un gran impulso para la tienda». «Hemos doblado el trabajo, sobre todo hemos crecido entre los propios gijoneses. Mucha gente comenzó a conocer la tienda gracias a las redes sociales». Palacios agradece el esfuerzo que su hija hace cada día por dar a conocer el negocio y asegura que «no es un trabajo sencillo, pero está mereciendo la pena».

En definitiva, la historia de Icíar Merediz refleja una realidad cada vez más común entre los jóvenes: la búsqueda no solo de oportunidades laborales, sino también de un equilibrio vital. Su paso por Madrid le permitió crecer profesionalmente y explorar su vocación, pero fue el regreso a Gijón lo que le ofreció una mayor conexión personal y calidad de vida. Hoy, combinando su formación y su pasión por la comunicación, ha logrado impulsar el negocio familiar mientras construye un proyecto que también responde a sus propias aspiraciones.