Javier Valero, cirujano plástico: «Opero muchos párpados, porque ahora se ven más con la mascarilla»

Tras meses de inactividad, los pacientes no quieren perder grasa. «Sorprendentemente, hago muchas rinoplastias y rellenos de labios, que no se enseñan como antes», asegura Javier Valero, que ha visto duplicado su trabajo tras el confinamiento


«Las operaciones han aumentado tras el confinamiento, sin duda», afirma el cirujano Javier Valero desde su clínica de A Coruña. El también jefe de Cirugía Plástica del Chuac asegura que las intervenciones en las zonas que la mascarilla deja a la vista, como la periocular, o los tratamientos en la frente, han crecido. Pero se muestra sorprendido por lo mucho que lo han hecho también las cirugías de otras zonas que apenas se ven. Labios y narices es de lo que más está viendo Valero estos meses, que asegura que el ritmo se mantiene de cara al otoño y que, al contrario de lo que se esperaría, jamás pasaría por quirófano para mejorar su imagen: «Si hubiera una pastilla que la tomaras y te volviese guapo, la tomaría», bromea.

-¿Qué es lo que más se operan tus pacientes tras el confinamiento?

-Una cosa llamativa es que han aumentado mucho los rellenos de labios, y eso yo sí que creo que debe de ser porque como se usa la mascarilla esas 24 horas que tienes hinchazón y que no quieres que te vean, las pasas desapercibido y enmascarado. Debe ser eso, pero realmente no te puedo decir por qué motivo ha aumentado tanto. Sin embargo, no se debe a los aumentos de peso, porque si no serían fundamentalmente liposucciones, y no se están haciendo. Sorprendentemente, ha aumentado la rinoplastia muchísimo, los rellenos de labios y la blefaroplastia (párpados) muchísimo también, que tiene su lógica, porque es una parte que ahora mismo es importante. Y luego la cirugía mamaria de aumento y reducción.

-Es verdad que los párpados con la mascarilla se convierten en la zona más visible, junto con la ojera.

-Sí, y en muchos casos hay un hundimiento que se produce de forma natural en el malar, en el pómulo, que es producido porque tenemos un ligamento que dificulta el drenaje linfático y que ahora estamos aplastando con la mascarilla.

-¿Y eso cómo se revierte?

-Lo que está haciendo la gente son aumentos de los pómulos con ácido hialurónico, no quirúrgicos. Han aumentado mucho en la zona del contorno, de la frente también. Lo que se ve ahora con la mascarilla ha aumentado bastante, pero sorprendentemente lo que se ve poco, como los labios, ha aumentado mucho. Y yo la única explicación que le encuentro es que la gente aprovecha que no se le nota ahora. Pero tampoco se disfruta, por decirlo de alguna manera, ni se luce como antes.

-Es curioso que no haya muchas liposucciones en un momento en el que mucha gente ha cogido peso por los meses de confinamiento.

-Uno de los motivos es que la gente que se lo ha podido permitir ha gastado mucho menos y destinó ese dinero, al menos parte de él, más en este tipo de cosas que no son muy caras, como los rellenos o la toxina botulínica en la zona periocular. También me sorprende muchísimo la rinoplastia. Y hay gente que tenía ganas de hacérsela, porque he tenido pacientes que igual habían venido hace dos años y que lo han decidido ahora. Puede ser que hayan pensado ‘pues mira, chico, la vida puede dar cambios sin que uno lo espere, y si no tomas una decisión, no la tomas nunca'. Nadie se esperaba un cambio tan bestial en nuestra vida.

-¿Quizás se animan ahora para los cambios más drásticos al estar escudados tras la mascarilla y pasar más tiempo en casa?

-Pues eso no lo había pensado, pero puede ser que tengas razón. Es verdad que hay gente que ha estado en casa, aunque no es todo el mundo. Y con las rinoplastias, como además en muchos casos tardas semanas en encontrarte con mucha gente y no te verán los hematomas ni las secuelas, cuando lo hagan pensarán que te ven mejor pero no sabrán lo que ha pasado. Aunque si soy sincero, la mayor parte de las mujeres sí que saben lo que han pasado. Los hombres en eso somos más tontos, ¡ja, ja! Lo cierto es que la cirugía plástica ha aumentado. Quizás no como dicen algunos, que comentan que se ha triplicado, pero ha crecido sin duda.

-¿En cuánto dirías que ha aumentado?

-Es que es difícil decirlo, porque teníamos retrasada toda la cirugía de la época en la que no se pudo operar y que se retomó después. Pero los meses de julio y agosto, que son de poco trabajo comparado con lo habitual, pues igual ha sido el doble que antes. Y ahora mismo estamos dando citas para cirugías estéticas para mediados de octubre, que no es habitual. En esto a la gente no le gusta esperar, es de hoy para mañana. Puedes estar seis años pensándolo, pero cuando lo decides, tiene que ser en ese momento. Y yo que tengo videoconsulta, hasta he programado cirugías de personas que venían de otros países.

-¿Entonces los hombres también se operan más desde el confinamiento?

-Pues sí, fíjate. Que conste que yo siempre percibí que las mujeres representan el 90 % de las cirugías y que los hombres se hacen cirugías muy limitadas para que no se las noten los compañeros. Por ejemplo, blefaroplastias pero solo transconjuntival, es decir, nunca detrás de la piel, para que no se le vean las cicatrices y eso. También hemos tenido más rinoplastias en varones; ginecomastias, que es la extirpación del exceso de grasa en los pectorales, que les acompleja muchísimo y muchos han tomado la decisión de hacerlas durante este año... Han aumentado además las liposucciones en los varones, pero no en personas obesas. Son liposucciones de alta definición, no de las clásicas para bajar volumen. Estas son para marcar más el abdomen, el pectoral, el lateral... Sin embargo, en hombres no han crecido los aumentos de labios. Siguen haciéndose muy pocos.

-¿Y has podido irte de vacaciones con tanto trabajo?

-Solo he tenido una semana, ¡pero la disfruté como nunca! No podía dejar el trabajo. Habitualmente me iba dos o tres semanas.

-Cuando retomasteis la actividad, ¿el bum fue inmediato?

-Volví a abrir el 11 de mayo, podía haberlo hecho antes pero no quería sin tener todos los medios de protección. Me costó muchísimo, de hecho hice un gran pedido conjunto con la Sociedad Española de Cirugía Plástica. Ya había gente que nos llamaba desde unas semanas antes, y me daba mucha rabia, pero quería esperar a tener todo y a que el personal supiese cómo utilizar el material y desinfectar. Pero fue abrir y a las dos semanas estábamos ya operando.

-¿Cambia el perfil de las intervenciones de cara al otoño?

-No, por ahora siguen en la misma línea. Ha habido alguna cirugía genital, que son más de verano y de gente joven, pero no ha habido cambios.

-Entonces, ¿podemos decir que a la mujer le preocupa menos el peso que al hombre ahora mismo?

-Realmente, como te decía, la liposucción que se está haciendo el hombre no es de volumen, sino de forma. Las chicas igual se hacen más el abdomen, la cintura, la cadera o las cartucheras, como se les llama, por volumen o por haber ganado peso en muchos casos. Los varones lo que quieren es marcar el abdomen, los pectorales, la zona lateral de los dorsales anchos... como si hubieras estado en el gimnasio, por decirlo de alguna forma. Hablamos de gente que no está obesa ni tiene sobrepeso, como mucho uno mínimo.

-Debe de ser complicado conjugar la discreción con el asesoramiento.

-Hay una diferencia de trabajar enorme entre la nuestra y la de otros países. En Brasil, muchas mujeres tienen un cirujano plástico de cabecera que les va diciendo sus defectos. A mí jamás se me hubiera pasado por la cabeza decirle un defecto a un paciente, salvo que tenga mucha confianza conmigo y me lo pregunte. Pero si no, me parece poco ético. Creo que es crearle un complejo. Y si me ves físicamente a mí, que no me cuido nada y que tengo una nariz feísima, ¿cómo voy a ser yo capaz de decirle a alguien que se tiene que operar la nariz? Me diría: «Mira, opérate tú».

-En casa del herrero...

-No, pero no es algo que no me preocupe en absoluto. A ver, si hubiera una pastilla que la tomaras y te volviese guapo, la tomaría, pero no soy un hombre preocupado por la belleza personal. Sin embargo, estoy casado con una mujer a la que le gusta estar perfectamente cuidada siempre, que también es cirujana, aunque no plástica, y que se hace sus cositas. Para mí la cirugía es cirugía, y me gusta que las cosas queden bien. Como si eres arquitecto y quieres que te queden las casas lo mejor posible.

-¿Qué no se le puede preguntar nunca a un paciente?

-Sus motivaciones personales, con una excepción: que vea que la persona pueda ir obligada o presionada. Una de las grandes ventajas de que ahora los acompañantes no pasen es que van con mayor libertad, sin presiones. Y si te insiste mucho en que entre la pareja, ya te mosquea.

-¿Ahí les dices que no?

-Yo les digo que son ellos quienes van a tomar la decisión, que las parejas cambian o no cambian. Es una operación para toda la vida y no para un novio o novia. Pueden ayudarse de la familia o de la pareja, es razonable, es una opinión más. Pero una cosa es eso y otra notar que esa persona está presionada, porque el otro no va a estar nunca satisfecho. Va a querer una Barbie, o simplemente ofender y molestar.

-¿Y si quieren un cambio exagerado?

-Yo no lo hago, porque si no es el paciente el que se arrepiente, yo sí que me voy a arrepentir. Hay otros cirujanos que lo pueden hacer, yo no tengo interés. Prefiero no meter la pata.

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