Desmontando falsos mitos sobre las castañas

Este fruto de temporada, muy típico del Principado, puede formar parte de tu dieta sin miedo a engordar

Seguro que has detectado un aroma típico del otoño mientras paseabas por alguna localidad asturiana durante las últimas semanas. Quizá te haya remitido a tu infancia. Quizá te haya abierto al apetito. Es posible que hasta hayas pensado, de manera automática, que es algo que no te puedes permitir. El olor a las castañas asadas, un fruto de temporada muy habitual en el Principado, es un clásico de esta época del año. Sin embargo, a su alrededor existen multitud de falsos mitos. Esas fábulas aseguran que son incompatibles con las dietas para perder peso o para los que hacen mucho deporte y quieren mantenerse en forma. Así que vamos a desmontar leyendas nutricionales de escaso fundamento, a reivindicar su uso y a ofrecerte algunas sugerencias para la cocina.

Las castañas quieren en agosto arder y en septiembre beber. Eso dice el refranero sobre la producción de este fruto muy ligado a la cultura popular, que ha formado parte de la alimentación humana desde la prehistoria. Han aparecido restos incluso en excavaciones arqueológicas. Se atribuye a los romanos su expansión. Los celtas la tenían como parte de su dieta y lo celebraban, quizá de ahí haya llegado hasta nuestras fiestas de los magostos o magüestos. Además, forma parte de la gastronomía de muchas culturas, no solo de la europea. Con toda esta tradición culinaria a sus espaldas, la castaña está llamada a formar parte de tu cesta de la compra en otoño.

Falsos mitos

Empecemos desmontando los falsos mitos para que puedas comerlas con tranquilidad. En primer lugar, las castañas no son frutos secos al uso sino más similares a los cereales, por su composición, ya que disponen de una proporción más alta de carbohidratos y de agua y más baja de grasa y de proteínas. Si mantienes una dieta equilibrada, con cinco comidas diarias, y prácticas deporte de manera regular, 30 gramos de frutos secos al día son hasta aconsejables.

Este alimento de pequeño tamaño concentra una serie de beneficios. Cuenta con hidratos de carbono de alta calidad, que se liberan de manera lenta sin provocar subidas bruscas de glucosa y que garantizan energía de manera progresiva. Esta cualidad convierte a las castañas en un suplemento nutricional excelente para deportistas. Además, suponen un alto aporte de fibra, lo que es una buena forma de alimentar tus bacterias intestinales y de saciar el hambre. Como ya hemos dicho, son bajas en grasa, más que cualquier otro fruto seco, y estas grasas son saludables, lo que te permite comer más. No contienen azúcares, por lo que son aconsejables para los diabéticos. Por último, representan una fuente de potasio, un mineral que contribuye al adecuado funcionamiento de la tensión arterial, los músculos y el equilibrio de los líquidos corporales y de fósforo, necesario para unos huesos fuertes y sanos.

Crudas o preparadas. Cocidas o asadas. Solas o como ingrediente de una receta más elaborada. Si te conviertes en un amante de las castañas te damos dos trucos para que puedas degustarla más allá de los límites del otoño. Congélalas, con cáscara o sin cáscara. Si las congelas con cáscara y tu modo de preparación favorito es asarlas, entonces conviene que les practiques un corte, esto te permitirá asarlas sin necesidad de sacarlas por adelantando. El segundo método consisten en conservarlas en almíbar.

Recetas

Si necesitas un empujón más porque todavía no sabes cómo introducirlas en tu cocina, te vamos a proponer una serie de recetas dulces y saladas, porque las castañas no tienen por qué ser únicamente un postre o un modo de calmar el hambre entre horas.

Empecemos por lo salado. ¿Has pensado alguna vez en que una hamburguesa vegetariana con frutos de temporada? Te proponemos una hamburguesa de castañas con avena, fácil de preparar y que estará lista en 40 minutos. Si prefieres algo más clásico, porque eres de los que no se arriesga con experimentos en la cocina, entonces puedes recurrir al pote asturiano con castañas, ideal para las jornadas de frío, con sus berzas, sus fabas y su compango. Más ligera es la receta de conejo guisado con sidra y castañas, con 475 calorías por ración. Además de los ingredientes ya citados, lleva salsa de soja y mostaza. 

¿Prefieres una versión dulce? Entonces puedes preparar en unas gachas de castañas en apenas 20 minutos, ideales para el desayuno y acompañadas por frutos rojos. O también una crema de castañas con yogur, acompañada por miel, otro producto típicamente otoñal. En caso de que las prefieras asadas, una versión un poco más elaborada es acompañarlas con una crema inglesa.

  

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