Cómo introducirse en el «batchcooking» y no morir en el intento

Esta técnica, que consiste en dejar la comida lista un día para varios días, requiere de práctica para no claudicar la primera semana

Como toda moda que se precie, sea o no gastronómica, acuñar un término en inglés es un must. Es el caso del batchcooking o, lo que es lo mismo, preparar la comida de toda la semana en una tarde (a poder ser, la de un domingo). Más que por la practicidad del método, que lo es sobre todo por el tiempo que se ahorra en cocinar el resto de la semana, uno de los motivos que han hecho que triunfe tanto el batchcooking es que ayuda a luchar contra el desperdicio alimentario y potencia la cocina de aprovechamiento.

Precisamente, para dar salida a todos esos alimentos sobrantes de la nevera que no queremos que acaben en la basura conviene hacer recuento y planificar un menú semanal dándoles el protagonismo -o el provecho- que se merecen. Por increíble que parezca, aunque pongamos sobre la mesa unos puñados de sobras, se presentarán combinaciones infinitas que incluso nos harán dudar entre qué recetas elegir para evitar que esas patatas peladas que nos sobraron de la ensaladilla terminen en el lugar equivocado y no en nuestro estómago. Otro de los mandamientos que rodean al batchcooking es que se busca que el resultado sea variado y saludable y no tengamos que sentirnos culpables por haber salvado esa nata que luego acabará pasándonos factura en forma de remordimiento. Sabiendo, pues, estas tres premisas (aprovechamiento, opciones saludables y dieta variada), ¿qué elaboraciones son candidatas a entrar en nuestro batchcooking?

Una de las recetas de aprovechamiento por excelencia es aquella que nos permite dar salida a las sobras de una comida copiosa familiar como puede ser la de Nochebuena. Cierto es que ni estamos en plena celebración de fechas navideñas ni las restricciones actuales nos permiten hacer grandes convocatorias gastronómicas en casa, pero viene bien tenerla en cuenta por si esta Navidad 2021-2022 ya podemos catar un poco de la vieja normalidad prepandémica. Ensalada de langostinos con patata cocida es la primera propuesta para luchar contra el desperdicio alimentario. Tanto los crustáceos que degustamos como uno de los múltiples entrantes como la guarnición del plato principal acaban sobrando hasta en las mesas más concurridas. Acompañado de unas verduras y aceite de oliva daremos una segunda -y saludable- vida a los manjares festivos sobrantes.

La segunda idea de receta es aquella que sirve para rescatar esas verduras que quedan al fondo del cajón y que van perdiendo color a medida que pasan los días. Es el caso del brócoli, que tiene muchísimas salidas gastronómicas a pesar de tener que llevar a cuestas la fama de «verdura aburrida». Puede convertirse en un plato lleno de emoción si le ponemos al brócoli formato salsa y como compañeros de baile una pasta integral y almendras. El resultado: delicioso, divertido y saludable.

Para cerrar este trío de propuestas, nunca falla un salteado. Tiene tantas variantes como combinaciones de ingredientes posibles, pero vamos a plantear una con un toque asiático como un salteado de pakchoi con setas shitake y tacos de salmón. Aderezado con vino blanco -como propone la receta- o con un chorrito de salsa de soja le dará un toque especial a una receta que se tarda menos en prepararla que en comerla.

A partir de estas tres recetas van surgiendo otras muchas para poder elaborar tuppers para toda la semana a través de diferentes mezclas y combinaciones sin caer en la monotonía. Comer y preparar, ¡todo es empezar!

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La gastronomía asturiana, si de algo puede presumir, es de ser conocida en toda España. Queso de cabrales, cachopo, pixín, fabes, pote, pitu, erizos, casadielles, carbayones… todo ello siempre regado con sidra. Sí que es cierto que la mayoría de estos platos -y otros muchos más que no hemos mencionado- son contundentes y acabaremos “fartucos” tras comerlos. Sin embargo, ya va siendo hora de poner en valor la faceta saludable de otras recetas de la gastronomía asturiana y cuyo adn sigue siendo asturiano 100%.

Verdinas guisadas con boniato y puerro

Apostar por un guiso es un acierto seguro. Con pocos ingredientes y un toque especial como el que le dará la salsa de soja, se puede tener un completísimo plato de verdinas guisadas con boniato y puerro. Las verdinas tendrían que quedar a remojo el día anterior; el resto, es cosa de un puñado de minutos para dejar todo preparado en la olla -verdinas, puerros y boniatos sobre una base de aceite de oliva- y dejar que la magia actúe. Para quienes quieran una variante de la receta, se puede sustituir el boniato por calabaza.

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