Se ha puesto muy de moda poner sobre una capa de lechuga todo tipo de ingredientes y combinaciones que hacen que un plato tan recomendable como una ensalada deja de serlo

Sin duda, la ensalada es la reina del verano. Pero con tanto innovar hemos perdido la perspectiva de uno de los platos más saludables de las dietas atlántica y mediterránea. Cualquier excusa es buena para entregarse al autoengaño, y así sucede que se produce un aumento de las personas que piensan que están comiendo bien porque cenan ensalada... de pasta con pollo frito y salsa César, de arroz y kilos de queso o con espinacas e ingentes cantidades de bacon y picatostes.

Para poner los puntos sobre las íes y comer con cabeza cabe aclarar las dudas y equivocaciones en las que más caemos cuando preparamos ensaladas. Hay que tener en cuenta que no hay que meter en el paraguas de las ensaladas todo tipo de ingredientes y condimentos por más que vayan sobre una cama de lechuga sobre todo si el objetivo es bajar de peso o mantener tu linea.

Otro punto que genera controversia es si una ensalada es un plato lo suficientemente contundente para tomarlo como plato único o es mejor contar con un segundo. Si hablamos de una ensalada solo vegetal con verduras, champiñones, espárragos… podemos añadir un segundo plato. Pero si apostamos por incluir proteínas como huevo o atún, o proteínas vegetales y las cantidades son contundentes, llega perfectamente.

En cuanto al aderezo, podemos decir que es una de las partes fundamentales de este plato. Lo mejor es prepararlo en casa con ingredientes naturales. Para no dar al traste con ninguna receta lo mejor es aliñar en el último momento, pues de lo contrario los alimentos más sensibles como las verduras de hoja u otros vegetales sensibles se pueden ablandar.

A continuación te dejamos cuatro opciones de ensaladas que, sin ser sobre una cama de lechuga, cumplen los requisitos de una buena ensalada saludable:

Ensalada de espárragos trigueros con fresas:

Esta deliciosa ensalada te sorprenderá con su sabor. Solo tardarás 10 minutos en prepararla. Los espárragos trigueros combinan a la perfección con el dulzor y la acidez de las fresas, junto con nueces, espinacas, lascas de queso tierno de cabra, semillas y un sencillo aliño con vinagre de Módena. Todo ello te hará disfrutar de una receta original y diferente.

Ensalada de garbanzos con mejillones y aguacate:

Esta es otra receta exprés que también te llevará tan solo 10 minutos prepararla y además es nutritiva y económica. Solo necesitas garbanzos, mejillones, aguacate, tomate y si quisieras podrías añadirle todo tipo de verduras. Un alternativa en cuanto al aguacate es añadirlo en forma de puré a los garbanzos una vez lo hayas triturado con un poquito de aceite.

Ensalada de cuscús con fresas, mango y salsa romesco

Esta receta también es muy sencilla aunque te llevará un poco más de tiempo. Con cuscús, mango, remolacha, cebolla, limón, fresas, pimientos del piquillo, almendras, avellanas, ajo, aceite, vinagre y sal habrás obtenido la combinación perfecta para disfrutar de una ensalada totalmente original y sorprendente.

Timbal de manzana y pera con salsa de yogur:

Esta es una idea sencilla que en 5 minutos hará que tengas el postre ideal. Podrás disfrutar de la fruta fresca y natural si que resulte aburrido. Solo hay que cortarla en rodajas y darle un gran toque de sabor con una deliciosa salsa de yogur con miel y menta.

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¡A freír espárragos!

La Voz

Nada mejor que abrir boca para este artículo desvelando de dónde procede la famosa expresión «Vete a freír espárragos». Hay que remontarse al siglo XIX para conocer la procedencia. La expresión se refiere a la intención de querer tener a alguien ocupado el mayor tiempo posible y evitar así su molesta compañía. Mandándole a freír espárragos se aseguraba tenerlo entretenido durante un rato con una tarea nada necesaria pero que a los demás permite perderle de vista.

Bien, ya sabido esto, ¿qué son los espárragos y qué nos aportan? Pertenecen a la familia de las plantas herbáceas junto con la cebolla, el ajo y el puerro y en nuestra cesta de la compra entran dos variedades bien diferenciadas: los verdes (o trigueros) y los blancos. La diferencia entre uno y otro, además de su color, es que los blancos no están expuestos a la luz solar ya que crecen bajo tierra y, por tanto, carecen de clorofila. Justo lo contrario ocurre con los verdes, que crecen de forma silvestre y sí realizan el proceso de fotosíntesis al recibir luz solar directa.

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