La tradición marca que este pescado sea el rey de las mesas de Pascua. ¿Por qué? Damos la respuesta junto con unas recetas la mar de saludables

La Cuaresma es conocida como el periodo de 46 días que van desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de Resurrección. En este periodo, muchas iglesias cristianas practican ayunos y penitencia tal y como hizo Jesús en el desierto. La Cuaresma se caracteriza por dietas basadas en salazones de pescado, potajes de verduras y legumbres y otras elaboraciones en las que no esté presente la carne.

Aunque inicialmente, los pescados solían ser más variados -arenque, abadejo, congrio o bacalao- lo cierto es que la tradición ha ido dando paso al bacalao como protagonista indiscutible. Hay motivos rodeados de leyenda, pero hay otros más terrenales como que el bacalao en salazón soportaba muy bien las condiciones de conservación y hacía más fácil su transporte a zonas de interior donde encontrar pescado fresco se presentaba más complicado. Otra de las razones de su popularidad es que la carne jugosa del bacalo recuerda ligeramente a la textura de la carne, además de que su suave sabor lo convierten en un producto versátil con el que elaborar variadas recetas, de las cuales hoy traemos una selección.

Salteado de bacalao con espinacas

La primera de las propuestas es rápida y ligera, es decir, ideal para una cena: salteado de bacalao con espinacas. El pescado y la verdura estrella del mes de abril maridan a la perfección en esta receta que forma con el huevo una apuesta segura, nutritiva y de fácil disgestión. ¿Quieres innovar y comerlo con las manos? Utiliza la preparación como relleno de sandwich o en una rebanada de pan a modo de tosta y ¡a gozar!

Pimientos rellenos de bacalao

El bacalao es un clásico de la Semana Santa pero no se tiene por qué caer en la monotonía al degustarlo, porque tiene una versatilidad amplísima. Prueba de ello es este recurrido plato de pimientos rellenos de bacalao fresco que queda resultón y, lo más importante, muy rico en sabores. Es importante controlar la acidez de la salsa de tomate; si queda un poco subida, se puede contrarrestar con un poco de azúcar.

Tostaditas con paté de garbanzos con espinacas e hígado de bacalao

Como ya os habréis dado cuenta, las recetas que estamos proponiendo son alternativas al clásico potaje de bacalao de Semana Santa. La tercera que traemos hoy es un recurso ideal para picoteo o entrante: un cremoso hummus de garbanzos con espinacas y coronado con hígado de bacalao. Todo ello sobre unas tostas crujientes que harán las delicias de cualquier boca. Si por algún casual nos vemos superados por la presencia de tanto bacalao, se puede sustituir el hígado por sardinillas en lata o tiras de salmón ahumado, dos ingredientes con los que también triunfa esta receta.

Y hasta aquí nuestras santas propuesta de elaboraciones con bacalao: recetas vistosas para comer «como Dios manda».

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Es la sal de la vida, pero puede ser también la sal de la enfermedad. Controlar nuestro salero y también los alimentos que llevan sal añadida es una tarea vital para nuestra salud. Las cifras hablan por sí solas: en el mundo se producen 1,6 millones de muertes anuales vinculadas al exceso de sodio. Es decir, que uno de cada diez fallecimientos por causas cardiovasculares se debe a un abuso de sal. Y España no es una excepción: en nuestro país se consume casi el doble de la cantidad recomendada por la OMS (cinco gramos de sal por persona al día). Las consecuencias: sobrepeso u obsesidad, predisposición a sufrir problemas pulmonares, de corazón, renales… ¿Es posible cocinar bajo en sal e ingerir comida sabrosa? Te lo vamos a demostrar.

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