Novisima ley de libertad sexual (y III)

OPINIÓN

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.
La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes. Alberto Ortega | EUROPAPRESS

11 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

 I.- La igualdad de los españoles ante la Ley:

 Muchos ciudadanos, sin haber leído el texto de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual y únicamente basándose en el feminismo proclamado de la Ministra de Igualdad, de cuyo Departamento partió la Ley indicada, la rechazaron. La atribuyeron vulneración del artículo 14 de la Constitución española, que lleva el título: Derechos y libertades. Tal opinión ciudadana, principalmente de varones, examinado el Preámbulo y el articulado normativo, no parece de correcto reproche.

Es verdad que el Preámbulo de la Ley tiene palabras que responden a una terminología de feminismo radical: «roles», «género» y «sociedad patriarcal» («roles de género establecidos en la sociedad patriarcal»; también que se hace referencia exclusiva, con reiteración, a las mujeres y a las niñas. Hay que tener en cuenta lo que se escribe en Concepto y valor de los preámbulos de las leyes, uno de los mejores trabajos sobre esa materia, el de Tajadura Tejada, en La Ley, numero 6511, de 23 de junio de 2006, manteniendo que los Preámbulos sólo tienen un valor normativo indirecto. Y en los Preámbulos se permiten alegrías y desahogos, que no en el texto articulado. Es verdad lo que se afirma del Convenio de Estambul, recogido en el Preámbulo, de la obligación de las Administraciones públicas de actuar contra todos los actos de violencia contra las mujeres, entendidos de manera amplia.

Si, en el artículo 1 de la Ley se dice que su objeto «es la garantía y protección integral del derecho a la libertad sexual y erradicación de todas las violencias sexuales», en ese mismo artículo, al señalar la finalidad de la Ley, se escribe de las violencias sexuales, señalándose como víctimas principales «a las mujeres, niñas, niños y adolescentes», lo cual es así.  En el artículo 2 se contienen los principios rectores de la Ley acerca de la actuación de los poderes públicos, a mi juicio nada rechazable, incluso el principio de la letra c) que lleva por título «Enfoque de género».