La gran «enredadera» del comisario López

El Jefe de la Policía Local de Oviedo vuelve a ser el foco de investigaciones tras la polémica de las tarjetas «blue»

José Manuel López García
José Manuel López García

Redacción

José Manuel López García (Guimarán, Carreño, 1957) aboga por la discreción y la paciencia como cualidades principales para desempeñar su papel al frente de la Policía Local de Oviedo. Sin embargo, no es la primera vez que su nombre aparece en relación a tramas corruptas que, lejos de favorecer su permanencia en un segundo plano, lanzan interrogantes al aire. Licenciado en Psicología y en Ciencias de la Educación y también Criminólogo, posee un máster en Gestión de Recursos Humanos. Ha sido Director de la Academia de Seguridad Pública del Principado de Asturias y es, a día de hoy, presidente de Ajempol (Asociación de Jefes y Mandos de Policía Local del Principado de Asturias-Unijepol Asturias) y Jefe de la Policía Local de Oviedo y comisario principal desde 2013.

Se le caracteriza por ser una persona tranquila, de trato afable, a la que siempre le ha gustado personarse en los actos públicos que tengan lugar pero nunca acaparando las miradas, sino siempre intentando permanecer más bien en la sombra. Esa paciencia es la que le dio las llaves de la puerta grande de la Policía Local de Oviedo tras la jubilación de su predecesor, Agustín de Luis, quien ingresó en prisión en 2016 con una pena de dos años y siete meses por ocultar el atestado de un atropello con alcoholemia.

Su trayectoria

López estuvo cuatro años al frente de Seguridad Ciudadana, una etapa calificada como «convulsa» dada la fuerte presión sindical. Durante estos años puso en marcha los primeros semáforos foto en rojo en Oviedo (aquellos que toman una fotografía cuando el conductor se lo salta rojo); el primero en la glorieta de Cruz Roja y segundo en plaza Castilla. Todos los radares de velocidad que se instalaron en los accesos de la ciudad se corresponden a proyectos de su predecesor.

En 2002 saca su oposición de comisario y dos años más tarde sustituye a De Luis cuando este renuncia al cargo por una serie de problemas médicos y denuncias varias que acabaron por archivarse. Hasta 2009 De Luis pasó a ocupar un puesto cerca del polémico exalcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, como su asesor. A su regreso como Jefe de la Policía Local, López es relegado a la coordinación de Protección Civil, una decisión que no se tomó del todo bien pero que acató.

Con la vuelta de De Luis se produjo una reorganización con la que se liquidó el área de Seguridad Ciudadana, por la que hasta entonces se unían bajo un mismo jefe a la Policía Local, Bomberos y Protección Civil. A partir de ese momento el organigrama se atomizó bajo tres mandos sin un jefe común: Policía Local (Agustín de Luis), Bomberos (José Manuel Torres) y Protección Civil (José Manuel López). Esta reorganización se produce en el contexto en el que Roberto Sánchez Ramos, entonces portavoz de Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda, reclamase información acerca de las labores concretas que De Luis desempeñó durante sus años como asesor de De Lorenzo.

Su personalidad

López Se define como una persona disciplinada que ejerce su labor profesional de una manera discreta. Aunque durante sus años en el área de Protección Civil aseguraba que no le importaba -a pesar de haber sido confinado a los bajos del Tartiere-, ya que mantenía su sueldo y no recaían en él grandes responsabilidades, supo demostrar que la paciencia es la virtud para conseguir sus objetivos. No obstante, las polémicas no tardaron en salpicarle.

Su firma en las tarjetas blue

Tanto López como De Luis estuvieron implicados en la trama de las tarjetas blue, una suerte de permiso personal de circulación y aparcamiento en forma de cartulina azul que se otorgaba a políticos, empresarios, altos cargos de la Iglesia y alcaldes de barrio, entre otros beneficiarios.

Ambos fueron señalados como los responsables últimos, ya que eran los que firmaban las autorizaciones de las tarjetas. La mayor parte de ellas fueron tramitadas bajo el mandato del anterior jefe de la Policía Local, Agustín de Luis, y se dieron alcaldes de barrio, empresas concesionarias y contratistas municipales, mandos de la Guardia Civil y la Policía, dos magistrados y a ediles.

En las declaraciones de José Manuel López durante el proceso se encontraron diversas contradicciones. La primera fue a la hora de explicar los privilegios concedidos a Agustín Iglesias Caunedo, exalcalde la ciudad. En su tarjeta, al igual que otras diez, únicamente aparece la mención «autorizado». José Manuel López aseguraba que esa acreditación simplemente servía para circular por algunas zonas peatonales, mientras que el resto de funcionarios que testificaron no dijeron lo mismo. Otras fuentes sostienen que esa tarjeta era la que concedía más beneficios a su titular, ya que no especificaba qué podía hacer y qué no y eso dejaba en manos de los agentes la decisión de sancionar. No había una regulación clara.

El «descontrol» que existía respecto a la concesión de tarjetas provocó incluso que uno de los funcionarios dejase constancia por escrito de la necesidad de regular la situación para evitar la «arbitrariedad» existente. Y ese fue el único documento que recogía la necesidad de impulsar modificaciones. Tampoco hubo ninguno que permitiese exigir responsabilidades políticas, ya que los encargados de concederlas o denegarlas era la Policía.

 Su papel en la operación «Enredadera»

El jefe de la Policía Local de Oviedo ha declarado durante varias horas sobre su relación con la operación que investiga una trama corrupta de comisiones y sobornos en el amaño de contratos. José Manuel López ha sido interrogado por la UDEF, que ha practicado un registro en su domicilio. La policía nacional también investiga a un subinspector del cuerpo, aunque se desconoce por ahora si está detenido. La UDEF ha practicado registros a lo largo de la mañana en el ayuntamiento, todos ellos relacionados con la Operación Enredadera, una trama corrupta que afecta a decenas de ayuntamientos en toda España. 

La red de corrupción manipulaba los datos de tráfico y siniestralidad para justificar la colocación de radares donde no hacían falta, con finalidad puramente recaudatoria. Según han informado a Efe fuentes jurídicas, entre las detenciones que se prevén hoy en la operación figuran alcaldes y gerentes de ayuntamientos dirigidos por diferentes partidos como Ciudadanos, PP y PSOE, así como jefes de la Policía Local de varios municipios. Al mediodía, ya había finalizado los registros tanto en el área de Contratación del Ayuntamiento de Oviedo como en el cuartel de la Policía Local, en el Rubín, pero los agentes de la UDEF, la unidad que se ha hecho cargo del caso, seguían con las pesquisas en la ciudad.

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