La Corredoria: pasillos de dirección única para un instituto masificado

La Junta de Personal Docente denuncia la desidia del consejero ante el hacinamiento y exige medidas urgentes

El instituo de Secundaria de La Corredoria (Oviedo).El instituo de Secundaria de La Corredoria (Oviedo)
El instituo de Secundaria de La Corredoria (Oviedo)

redacción

El instituto de la Corredoria vive este curso su año más caótico. Pero no será el peor. La comunidad educativa, que hace un año denunciaba el hacinamiento de este macrocentro, continúa reivindicando la urgente necesidad de un segundo centro en el barrio. Ya son 1.000 los alumnos matriculados, a los que hay que sumar alrededor de 150 docentes y el resto del personal de administración. El próximo año, el IES La Corredoria comenzará a recibir a los alumnos procedentes del colegio Poeta Ángel González y se han agotado las soluciones. La pelota está en el tejado de la Consejería de Educación.

«La situación es inasumible», denuncia Yolanda Iglesias, miembro de la plataforma de afectados por el instituto de La Corredoria (PAIES). Asegura que el centro se ha quedado sin mobiliario para sus estudiantes que en ocasiones tienen que compartir o trabajar sentados en las mesas de los profesores o, incluso, salir al patio por falta de aulas. A la hora del recreo la situación no mejora. «Se han tenido que hacer dos descansos. Uno de media hora para los alumnos de la ESO y dos de 15 minutos para los de Bachiller», explica. Una de las medidas que tomará el instituto para evitar el colapso será convertir los pasillos en zonas de paso de dirección única. «Es una situación humillante», zanja Iglesias.

Para los alumnos que finalizan sus estudios las cosas no son más sencillas. El salón de actos no tiene capacidad para acoger todos los graduados. Tampoco a sus familiares, ni siquiera si se invita únicamente a uno por persona. La única solución que ofrece es invitar a los padres a alquilar un espacio lo suficientemente grande para la celebración.

Yolanda Iglesias critica la desidia del consejero de Educación. «Tengo la sensación de que es un clasista y ve al barrio como algo marginal. Lo tiene maltratado y abandonado», asegura, a pesar de creer firmemente que es un barrio en crecimiento, donde se encuentra el futuro de la ciudad. La comunidad educativa se encuentra gravemente preocupada y urge a la consejería a buscar una solución. La óptima: El nuevo instituto que llevan esperando desde el año 2015. «Hay soluciones peores, pero que nos den alguna», reclama Iglesias. 

La situación del centro, que a día de hoy necesitaría el doble de recursos que un instituto normal, genera crispación y tensión en el ambiente. La incomodidad de los alumnos está llevando a los padres a tomar decisiones drásticas. «Lo que está haciendo el consejero es echar a los chavales de La Corredoria hacia la concertada. Trabaja de forma encubierta para ellos», denuncia Iglesias. Ya son muchos los padres que afirman que cambiarán a sus hijos a la escuela concertada, poniendo su seguridad y bienestar por encima de la educación pública.

La carga de trabajo de los profesores es también inasumible. Los 150 docentes son insuficientes para los 1.000 alumnos matriculados, pero la carencia de espacio impide la entrada a nuevos profesores en el centro. Según Yolanda Iglesias, la actuación del equipo directivo del instituto no ayuda. «Hace una semana acudió un inspector y lo prepararon todo para que se viese bonito y maravilloso», critica y asegura que lo correcto hubiese sido mostrar el hacinamiento real de los alumnos.

Una resolución aprobada por unanimidad

El pasado mayo, la Junta de Personal Docente aprobaba por unanimidad una petición en la que exigen a la Consejería de Educación que los proyectos de los nuevos institutos de La Corredoria, La Florida y La Fresneda sean una realidad en el menor tiempo posible, así como la necesaria información de las obras previstas en el primer barrio. 

«No es capricho de los profesores o de los padres, sino que toda la comunidad educativa ha ratificado esta petición de forma unánime», insiste Iglesias. En el documento se exige también la puesta en marcha de un plan integral de renovación de los centros educativos públicos asturianos y una adecuación de los presupuestos destinados a los mismos. Desde la Junta critican que se haga caso omiso a todo aquel que se encuentra a pie de aula. «Queremos que el consejero deje de hacerse el sordo», añaden.

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