La víctima de Salesas sufrió una muerte lenta

Los oferenses sostiene que sufrió un «ataque sorpresivo» y recibió dos heridas con arma blanca en pulmón y corazón

El acusado del asesinato del hombre cuyo cadáver fue localizado en el cuarto de basuras del edificio de Salesas
El acusado del asesinato del hombre cuyo cadáver fue localizado en el cuarto de basuras del edificio de Salesas

Oviedo

Los forenses que practicaron la autopsia al cadáver del hombre asesinado en un cuarto de basuras del edificio de Salesas, en Oviedo, en 2017, han asegurado que la víctima sufrió «un ataque sorpresivo» y recibió dos heridas con arma blanca en pulmón y corazón, que le causaron una muerte lenta.

Por este crimen está acusado José Luis D.R., quien afronta una petición de las acusaciones pública y particular de 25 años de prisión, mientras que el abogado defensor, Luis Tuero, solicita la libre absolución. En la tercera sesión del juicio, los médicos forenses José Antonio Sánchez Moro y César Luis Conti han explicado que la víctima, que no tenía signos de lucha, presentaba dos heridas a nivel del pecho, compatibles con arma blanca que afectó a pulmón izquierdo y corazón. Las dos heridas fueron infligidas de arriba abajo y de adelante atrás, lo que provocó en la víctima una hemorragia «muy significativa» en el hemitórax, informa EFE.

La primera herida perforó el pulmón izquierdo y la segunda tocó el corazón y le causó una pequeña erosión con sangre coagulada. Las dos lesiones no eran letales «per se», porque no llegó a romper el corazón, y ninguna causó una muerte instantánea, sino que el fallecimiento se debió a una hemorragia sanguínea, que, según los forenses, lo más probable es que se prolongara en el tiempo.

Además, tenía tres heridas externas inespecíficas en la nariz contemporáneas al fallecimiento, que creen que incluso pudo ser producto de un forcejeo, así como una lesión antigua en la muñeca derecha. Los peritos han opinado que si la víctima, José Manuel Fernández, hubiera sido atendida en el momento quizá «hubiera sobrevivido».

Los forenses no han apreciado la existencia de signos de defensa en la víctima en antebrazos, circunstancia que consideran que pudo deberse a que sufrió un ataque «sorpresivo y rápido» y las lesiones denotan que en el ataque fue empleada un arma blanca plana con un borde cortante. El levantamiento del cadáver se registró a las 7:50 horas, y aunque no hay un dato objetivo que les permita decir «con exactitud» a qué hora se produjo la muerte, la tesis más probable es que «no fueron minutos» y tuvo lugar en una horquilla situada entre las 3 y 4 de la madrugada.

El sangrado estaba «francamente coagulado», han dicho los peritos, que han descartado una etiología suicida, al carecer de arma homicida, ya que aunque apareció un cuchillo en el cuarto de basuras, la policía desestimó que fuera la causante de las lesiones. Los peritos han afirmado que una persona puede suicidarse causándose esas lesiones, aunque creen que la posibilidad es «muy baja».

Las pruebas de ADN analizadas en los vestigios que se recogieron en el escenario del crimen, entre las que figuraba un cuchillo y un pasador de un reloj, determinaron que los restos de sangre no tienen el perfil genético del acusado, José Luis D.R.

En el mango del cuchillo apareció una mezcla de perfil genético que pertenecen a la víctima, y una persona anónima y es coincidente con la hallada en una colilla, según han corroborado las agentes policiales que han declarado por videoconferencia. El juicio se celebra en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial ante un tribunal del jurado y se prolongará hasta el próximo viernes.

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