El acusado del crimen de Salesas: «Yo no fui y hay un asesino suelto por ahí»

El abogado defensor sostiene que «hay algo sórdido y lúgubre en todo esto»

El acusado del crimen de Salesas durante el juicio
El acusado del crimen de Salesas durante el juicio

Oviedo

El único acusado del asesinato de un hombre cuyo cadáver fue localizado en el cuarto de basuras de un edificio de Oviedo en el mes de junio de 2017, J.M.F. ha declarado que el día de los hechos, el día 26 de junio de 2017, fue al edificio para ir al piso cuarto de una prostituta, M. T., para «picarse» --drogarse--, y ha negado que fuese a ver al fallecido. «Lo único que puedo decir es que yo no fui y que hay un asesino suelto por ahí», ha dicho el acusado.

«Fui varias veces por la tarde porque tenía mono y no tenía dinero, informa Europa Press. Luego ya fui por la noche y me puse un pico de coca en el piso de M. T. y luego bajé», ha manifestado el procesado que ha indicado que «ni siquiera sabía que había un cuarto de basura en ese edificio».

Ha explicado que iba casi a diario al piso de su amiga o de la vecina para drogarse y que lo hacía para no drogarse en casa de su madre. «Iba a veces a consumir, a veces a comprar. Otras veces no tenía dinero e iba para que me lo solucionara», ha dicho y ha añadido que «la casa de Olga era un picadero al que acudía mucha gente a drogarse».

También ha indicado que conocía a Olga --la mujer con la que vivía la víctima-- «de toda la vida» y que antes de irse a Tenerife «mantenía relaciones íntimas de manera habitual pero no era su pareja». A preguntas del Fiscal ha asegurado que fue ella quien le presentó al fallecido cuando volvió de Tenerife. «Ella me dijo que estaba con él porque no tenía para pagarse la luz, ni para mantener sus vicios», ha declarado el acusado.

Ha asegurado que aunque pernoctó en casa de Olga no volvieron a mantener relaciones íntimas con su expareja, pero si la visitaba casi a diario porque «le daba pena de ella y para cuidarla». «Esa chica no estaba en condiciones de mantener relaciones, tenía cáncer de huesos y estaba muy mal», ha explicado el acusado que ha indicado que fue la víctima quien le dijo en la calle que Olga había fallecido, eso fue unos cinco días antes de la fecha de los hechos que se juzgan.

También ha negado que sintiese celos de que la víctima viviese con la que había sido su pareja y ha explicado que solía ir a su casa a diario para drograse. «Él era amigo de Olga y ya», ha dicho el procesado que ha manifestado que desde que murió Olga no volvió a ver nunca a la víctima.

Ya a preguntas de su abogado ha explicado que el 27 de junio recibió a través de su madre una notificación de la policía por lo que acudió voluntariamente a la Policía. Ha dicho que él mismo explicó a los agentes la ropa que llevaba el día antes. «Yo no mentí a nadie en ningún momento», ha insistido el acusado. Así su abogado, Luis Tuero, ha considerado que el único acusado es «inocente pero ha sido elegido como cabeza de turco». «Alguien dijo: seguro que es el porque además como es un yonqui», ha manifestado Tuero, que ha criticado la «falta de rigor de la investigación».

Los hechos

La Fiscalía del Principado de Asturias solicita, en su escrito de calificación provisional de los hechos, una condena de 25 años de prisión para el acusado. Pide igualmente la medida de libertad vigilada durante 10 años, que incluiría la prohibición de residir en Asturias durante ese periodo de tiempo e indemnización con 30.000 euros a la hermana del fallecido. Por su parte la acusación particular ejercida por la hermana de la víctima reclama 25 años y una indemnización de 50.000 euros.

Por su parte la defensa, ejercida por el letrado Luis Tuero, pide la libre absolución del acusado al considerar que el mismo es inocente de los cargos que se le imputan. El letrado ha destacado además que «su defendido es un cabeza de turco». «Hay algo sórdido y lúgubre en todo esto, quién es este señor, a quién le importa», se ha preguntado el letrado de la defensa.

El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado mantuvo una relación de pareja con una mujer, finalizada hacía ya 12 años, si bien seguía manteniendo en la fecha de los hechos contacto asiduo con ella y un vínculo afectivo importante. Así, no podía soportar que la mujer compartiera casa con la víctima en un edificio de la plaza de Primo de Rivera de Oviedo.

Como consecuencia de ello, el acusado, que conocía perfectamente la finca, su estructura y distribución (se había quedado a dormir en diferentes ocasiones y acudía a visitar a su ex pareja con asiduidad), concertó una cita con la víctima, inventándose una excusa para ello, la cual se desconoce. De esta forma, quedaron en encontrarse en el cuarto de basuras de la planta menos 1 del edificio pasadas las 00:00 horas del día 27 de junio de 2017, siendo perfectamente conocedor el acusado de que en ese lugar no habría nadie, ya que sólo acudía el portero a tirar la basura de los diferentes vecinos y siempre antes de las 22:00 horas, en que termina su jornada laboral.

El acusado, sobre las 00:04 horas del 27 de junio de 2017, se dirigió al edificio y, tras picar en el telefonillo en reiteradas ocasiones, aprovechando que un vecino salía del inmueble y dejaba la puerta del portal abierta, se introdujo en el mismo, metiéndose en el ascensor número 3, que bajaba hasta la planta menos 1. Allí, con un cuchillo, esperó escondido y agazapado a que bajara su víctima para encontrarse con él. Esto sucedió entre las 00:04 y las 00:10 horas, intervalo de tiempo en el cual la víctima, tras abrirse en la planta menos 1 la puerta del ascensor, fue a introducirse en el cuarto de basuras cuando, de forma absolutamente repentina y sorpresiva, el acusado se situó en frente del mismo y le asestó dos puñaladas mortales, una en el tórax y otra en la clavícula izquierda. El hombre cayó al suelo.

A continuación, a las 00,10 horas, salió por el portal con las manos metidas en los bolsillos para esconder el cuchillo y que no fuera grabado por las cámaras de seguridad instaladas en el portal, de cuya existencia tenía perfecto conocimiento el acusado. Este huyó en dirección a la calle General Elorza de Oviedo, abandonando a la víctima herido de muerte en el cuarto de basuras. Así, el hombre falleció en torno a las 03:50 horas de la madrugada de ese día 27 de junio de 2017. No existían signos de defensa en el cuerpo.

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