La «sedición» de la Fundación Gustavo Bueno acaba en comisaría

El concejal de Economía denuncia a los miembros de la asociación que le han impedido visitar las estancias del palacete Miñor

Así transcurrió la tensa reunión entre Rubén Rosón y la Fundación Gustavo Bueno Tras media hora de diálogo el edil no pudo acceder a visitar las instalaciones

Oviedo

Eran las doce y media del mediodía cuando Rubén Rosón llegaba al palacete Miñor para visitar sus instalaciones, previo aviso a la Fundación Gustavo Bueno, inquilinos actuales. El plan del edil era llevar a cabo un reconocimiento de las estancias y trasladar a sus ocupantes un calendario de implantación para programar su salida. Pero las cosas no fueron como Rosón esperaba. El representante de la organización recibió con los brazos abiertos al concejal hasta que este aseguró que visitaría todas y cada una de las habitaciones del palacete. Más de media hora de reunión no fueron suficientes para que el de la agrupación morada los convenciese y terminó abandonando la sede con la promesa de que volvería. Seguidamente, el concejal de Economía ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional y ha reclamado el apoyo de agentes de la Policía Local para regresar la próxima semana.

La tensión se respiraba en el ambiente desde el primer momento. Rosón era recibido con una sonrisa por Tomás García, representante de la asociación, mientras el resto de sus compañeros observaban recelosos. «Primero veremos las instalaciones y luego nos reunimos». Ese era el objetivo de Rosón pero, tras una intensa conversación de casi diez minutos con García y José María Fernández, secretario del consejo asesor de la fundación, cedió ante la insistencia de unos hombres que aseguraban que el concejal allí presente no representaba al ayuntamiento. «Usted está aquí a titulo particular, por lo tanto, una de dos, o viene a sentar aquí o no tenemos nada que hablar. No se lo vamos a permitir y vamos a llamar a la policía para impedir que pase usted», le aseguró Fernández.

Rosón llevaba en la mano varios documentos con los que pretendía demostrar la titularidad pública del palacete, pero los miembros no tenían mucha intención de dejarle hablar. Durante la media hora que duró la reunión predominaron las interrupciones, las acusaciones y los gritos. Fueron varias las veces que el edil intentó entablar una conversación respetuosa con los presentes, tratando de explicarles la validez de su representación institucional. «Soy el concejal de Economía», repitió indefinidas veces. Pero ni García ni Fernández daban el brazo a torcer. «Nuestro interlocutor es el ayuntamiento, no es usted», aseguraron rotundamente.

Los acalorados discursos de los integrantes de la fundación allí presentes llenaban una estancia en la que los más de 20 testigos allí presentes pudieron escuchar como se acusaba a Rosón de allanamiento de morada. «Si quieres venir a verla, trae una autorización judicial. Vaya usted si quiere a los tribunales y allí nos veremos», le retaron. Las acusaciones no paraban de volar de un lado al otro de la mesa. Algunos llegaron a decir en más de una ocasión que llamarían a la policía para echar al concejal. 

«Vienes aquí a darnos un mitin político», le recriminaron varias veces. Rosón fue incapaz de explicarse hasta el último minuto, cuando terminó decidiendo abandonar el inmueble. Tras la salida de la sala de reuniones, la conversación entre el edil y Tomás García continuaba en el hall del palacete, donde tras un forzado encontronazo una mujer se atrevió a llamar machista al concejal. 

«Es una pena que una fundación respetable acabe así» lamentaba Rosón mientras García lo acompañaba a la puerta y, tras hacer ademán de cerrarle la puerta en la cara, zanjó el asunto de manera contundente. «La última palabra la tienen los jueces», aseguró y se dio la vuelta poniendo fin a un encuentro que, por mucho que desee, no será el último, dado que Rosón prometió volver. Y la próxima vez no le impedirían visitar el palacete.

Ante estos hechos, el concejal ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional en la que asegura que cuando se presentó en el lugar acompañado por técnicos municipales y medios de comunicación le impidieron visitar el edificio. Rosón relata en la denuncia que las personas que se encontraban en el recinto, «todas ellas de edad más o menos avanzada», comenzaron a «ponerse nerviosas y a impacientarse con la visita del denunciante, a quien le desaprobaban su visita a pesar de haberse anunciado en tiempo y forma oficiales».

Continúa el escrito asegurando que estas personas «pasaron a continuación a proferir todo tipo de improperios, insultos y vejaciones» hacia su persona y habia los técnicos que le acompañaban. En el escrito registrado en la Comisaría ovetense, el concejal describe que, por espacio de media hora se trató de «apaciguar la situación con resultado negativo» ya que, según añade, «las personas no dejaban realizar la visita, impidiendo la libre circulación de los allí presentes».

Finalmente, prosigue la denuncia, Rosón optó por abandonar el lugar «con tal de que esas personas se tranquilizasen, ya que no atendían a razones». Rosón pretendía visitar este viernes las instalaciones con el objetivo de despejar dudas sobre el estado del edificio, que quiere recuperar para el área de Promoción Económica y Emprendimiento.

Además de presentar la denuncia, el edil de Economía notificó por vía interna municipal a la Policía Local lo ocurrido y, a la luz de los acontecimientos, cuando la semana que viene Rosón regrese a la Fundación, lo hará acompañado por policías locales para tener garantía de que la visita se podrá realizar.

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