Cultura, gastronomía y el resto de tesoros ovetenses que busca el turista

Un día de visita en la capital de Asturias incluye paseo por el casco Antiguo y sus museos, comida en el Bulevar de la Sidra y foto en Santa María del Naranco

Oficina turística municipal de El Escorialín
Oficina turística municipal de El Escorialín

Oviedo

Arquitectura, gastronomía, cultura, arte e historia. Esos son los tres principales atractivos que tiene Oviedo para atraer viajeros. Así lo confirman en la oficina municipal de El Escorialin, que recibe durante estos días un flujo constante de turistas. «Estamos teniendo mucha más gente que el mes pasado», destaca el personal que desde el mostrador gestiona la temporada alta y va dirigiendo a los visitantes a aquellos lugares imperdibles de Oviedo.

La gran mayoría llegan con las ideas claras. Se han informado previamente o vienen con recomendaciones de amigos y familiares y van a tiro fijo. Tal y como destacan los informadores municipales, la joya de la corona es San María del Naranco, «por lo que más preguntan». Muchos reconocen incluso que ya han estado pero que les encantó y quieren volver. Las vistas de la ciudad y la cercanía de otra joya del Prerrománico, San Miguel de Llillo, completan el atractivo de uno de los lugares más visitados del concejo.

Los trabajadores de El Escorialín han notado este año que, aunque la mayor parte de quienes acuden a pedirles consejo son españoles, muchos visitantes proceden de América Latina. Y también que las estancias en Oviedo suelen ser cortas. «Es muy raro que alguien se quede más de una semana», confirman mientras se preparan para repartir mapas y marcarlos con el recorrido más demandado por la capital de Asturias.

Un día de turismo en Oviedo

Entre los turistas que estos días se acercan a la ciudad se encuentra una pareja de Segovia que realiza su primera parada en la oficina turística municipal. Allí reciben las nociones del itinerario tipo para pasar el día en Oviedo. Con las recomendaciones del personal, iniciarán una ruta desde el Paseo de Los Álamos, en el Campo San Francisco, que recorrerá todo el casco Antiguo. Tras pasar por el Fontán y la Plaza del Ayuntamiento, se desplazarán después a la de la Catedral recorriendo la calle Mon y haciendo una parada en la Plaza del Paraguas.

En este punto, ganan importancia el Museo de Bellas Artes y el Arquelógico, ambos gratuitos y situados en el entorno. Ambos reciben el interés de aquellos turísticos que no quieren dejar el arte y la historia de lado. Al terminar la mañana y de camino al Bulevar de la Sidra para retomar fuerzas, muchos se animan a hacer una parada para echar un vistazo a la historia de Oviedo contemplando su muralla medieval.

Tras comer en Gascona, donde los viajeros llegan con recomendaciones previas de amigos y familiares que ya han visitado la ciudad, la mayoría de visitantes elige entre dos vías. Una que sube a la zona del Auditorio Príncipe Felipe pasando por el Hotel Reconquista y de camino al centro comercial y palacio de Congresos diseñado por Santiago Calatrava. Y otra que recorre Uría y Palacio Valdés para hacer compras y ver el teatro Campoamor, muy conocido por su papel de sede de los Premios Princesa. También hay, no obstante, quien se atreve con todo y fusiona ambos planes.

De recogida, el personal de El Escorialín recomienda a los que viajan en coche acercarse a los monumentos prerrománicos del Naranco, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo (y si queda tiempo a San Julián de los Prados, en Santullano). Para los amantes de una vista, la opción de subir hasta el Sagrado Corazón y contemplar la ciudad a los pies de El Cristo.

Un capítulo al margen merecen las distintas esculturas que pueblan Oviedo y que suponen un importante atractivo para el turista. Casi ninguno deja la ciudad sin fotografiarse con El Viajero, en Porlier, La Regenta, en la Catedral, Woody Allen, en Milicias Nacionales, o Mafalda, en el Campo San Francisco. Recuerdos de un viaje plagado de gastronomía, cultura y arte.

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