La Policía echa una reprimenda a la «Gestapo de los balcones»

Dos agentes regalan unas gafas azules a un niño con autismo que fue acosado por salir a la calle. Reclaman la comprensión vecinal

Policías entregan unas gafas como obsequio a un niño con autismo
Policías entregan unas gafas como obsequio a un niño con autismo

El delegado de Participación Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Asturias ha entragado unas gafas de sol azules, como obsequio, a un niño con diversidad funcional en Oviedo. De esta manera, la Jefatura ha mostrado su apoyo a muchos padres que han sido increpados por los vecinos al salir a la calle con los menores y recuerda que así lo permite, excepcionalmente, el estado de alarma para personas con discapacidad intelectual.

La madre del menor ha hecho un llamamiento para llevar un pañuelo azul o vestir con una prenda de ese color para identificar a aquellos niños que por necesidad tienen que salir a la calle y con el fin de que cesen los insultos de las personas menos comprensivas con la difícil situación. En su caso, sufrieron en repetidas ocasiones agresiones verbales de los vecinos que les increpaban desde las ventanas por no respetar el aislamiento.

La Policía Nacional solicita la colaboración vecinal en estos casos y recomienda que sean comprensivos y entiendan «la difícil situación en la que viven las personas que tienen a su cargo algún menor con discapacidad intelectual, que eviten increparles y que se pongan es su lugar y que entiendan que no es un capricho sino una necesidad».

«El niño es autista», la pancarta de una madre desesperada por los insultos al salir a la calle

L. Ordóñez

Una ovetense relata las dificultades de cumplir la cuarentena con un pequeño con TEA ante la incomprensión del vecindario

La vida no es fácil para nadie en la cuarentena, obligados a permancer en casa el máximo tiempo posible. Pero es mucho más difícil para los padres que tienen niños con diagnósticos como el autismo, niños a los que el encierro le puede provocar un crisis que derive en episodios de extrema ansiedad e, incluso, llegar a autolesionarse. Entre las medidas aprobadas en el decreto del estado de alarma se incluyen excepciones para estos casos pero lo que prevé la ley a veces no es suficiente ante brotes de psicosis social. Es el caso de Vivi Lopez-Castro Roiz, madre del pequeño Martín, de tres años y medio ya, que cuando trataba de buscar un poco de desahogo en el exterior con el pequeño se topó con la incompresión de muchos vecinos que le increparon y le insultaron gravemente desde las ventanas. Es algo de lo que llevan días alertando colectivos vinculados a la discapacidad y a la dependencia como el Cermi o Plena Inclusión Asturias, una nueva revictimización en tiempos de coronavirus.

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