Diego Verdú, más de un siglo siendo el rey del turrón en Oviedo

LA VOZ DE OVIEDO

Turrones de Diego Verdú
Turrones de Diego Verdú

El establecimiento, que ya va por su quinta generación, es una de las turroneras más antiguas de España

18 dic 2022 . Actualizado a las 12:11 h.

Llega la Navidad y con ella el momento de ponerse las botas. En estas fechas tan señaladas, no solo se aglutinan las comidas y cenas copiosas con familiares y amigos sino que se genera la incesante necesidad de comprar turrones, mazapanes y polvorones para llenar las bandejas con las que deleitar a los invitados. Seas goloso o no, cuando se habla de dulces navideños en Oviedo es inevitable pensar en Diego Verdú. El establecimiento, que ya va por su quinta generación y es una de las turroneras más antiguas de España, utiliza desde más de un siglo las mismas recetas para elaborar unos productos inigualables en la ciudad.

Fue en el año 1878 cuando un joven de 17 años llamado Diego Verdú Monerris salió de su pueblo natal en Jijona, en Alicante, y puso rumbo a Asturias con la intención de hacer negocio vendiendo los turrones y dulces navideños que fabricaba artesanalmente en su tierra. El primer punto de venta lo instaló en Oviedo, concretamente en la calle Fruela, pero pronto se mudó a la calle Cimadevilla, donde en la actualidad la empresa mantiene su actividad. También cuentan con un local en la calle Milicias.

Diego Verdú Monerris, fundador de la turronería Diego Verdú
Diego Verdú Monerris, fundador de la turronería Diego Verdú

En aquella época, los medios de transporte desde otras zonas de España a Asturias eran verdaderamente escasos, por lo que mientras Diego se veía obligado a atravesar medio país en diligencia, sus productos viajaban por barco bordeando toda la península. Durante muchos años el negocio, tal y como detallan en su propia página web, funcionó de modo estacional. Desde septiembre hasta enero el joven permanecía en Oviedo para realizar la campaña navideña, y tras las fiestas se volvía a Jijona.

Un esfuerzo que poco a poco fue dando sus frutos. Los productos de Diego Verdú cada vez era más apreciados en toda la ciudad y su fama iba en aumento. Esto llevó a que a finales de 1930, el joven emprendedor diese un pasó más y mantuviese durante todo el año abiertas las puertas del establecimiento. Un negocio que a día de hoy está en manos de sus bisnietos Vicente y Remedios y su tataranieto, e hijo de esta última, Jesús, quienes son los encargados de mantener«más viva que nunca» la tradición y el buen saber hacer de sus antepasados.

Actualmente, el producto estrella de Diego Verdú es el turrón. En el obrador, situado en la calle Cimadevilla, también elaboran una gran variedad de esta típica masa dulce. Desde el clásico de chocolate, al de nata con nueces o incluso de mazapán o de coco. También preparan el de Guirlache, el de Cádiz, el de fruta o el de yema. Sin embargo, «la joya de la corona es el Jijona, el blando», asegura Jesus Valdés, actual gerente del negocio, quien confiesa que «el de Alicante (el duro) también es de los más demandados».

Todos ellos son elaborados artesanalmente. Además se mantiene la misma receta que cuando se puso en marcha el negocio a finales del siglo XIX. «Al turrón de Jijona lo que único que modificamos fue que añadimos más almendras y redujimos la cantidad de azúcar. Así, por ejemplo, ahora en una tableta de 500 gramos más de la mitad es almendra», confiesa Jesús Valdés, antes de señala que los ingredientes y el procedimiento sigue siendo el mismo.

Para preparar el turrón de Jijona tan solo se necesita almendra Marcona de calibre 16, miel de romero y azúcar. Una vez obtenidos los ingredientes (que son los mismos que el del turrón de Alicante), «tostamos la almendra, dejamos que enfríe y después la mezclamos con miel y azúcar. Una vez que tengamos una pasta dura, la pasamos por la moledora que la deja como una especie de crema y la dejamos reposar. Al día siguiente en una máquina que es como una especie de mortero automatizado se echa la crema para que se vaya mezclando con el aceite que suelta la almendra mientras que por debajo se va cociendo. Una vez que el maestro turronero cree que está listo, se vierte en unos moldes, se deja enfriar y se corta».

Turronitos de Diego Verdú
Turronitos de Diego Verdú

Otro de los dulces que se ha consolidado ya como uno de los clásicos de la Navidad en Diego Verdú y cuya demanda crece año a año son los turronitos. «Los llevamos haciendo toda la vida, pero se ha puesto muy de moda porque es un producto que está muy rico y no lo ves por ningún otro lado. A la gente le gusta mucho, además es un dulce muy para niños porque es muy fácil y es blando y crujiente al mismo tiempo. También permite matar el gusanillo de querer comer algo de turrón sin necesidad de comprar la tableta».

Un sinfín de dulces navideños

El catálogo navideño de Diego Verdú también permite elegir entre mazapanes, polvorones, polvorones sin gluten, almendras rellenas, glorias -mazapán relleno de dulce de frutas- o yemas, a parte de la torta imperial de almendras, los lorenzos, las peladillas, los piñones y las almendras garapiñadas de canela o caramelo. Además cuentan con bombones de roca y bombones de turrón cubiertos ambos por chocolate, que puede ser negro, con leche, blanco o incluso gold.

Dulces navideños de Diego Verdú
Dulces navideños de Diego Verdú

Además, recientemente han incluido a su oferta navideña el panettone. «Llevaba un par de años aprendiendo a hacerlo. Parece fácil pero es de los productos más complicados que hay en panadería y bollería… Se tarda mucho en hacerlo porque tiene muchas fermentaciones, masas delicadas, debe de estar todo muy bien pensado y cuidarse muchos los detalles porque cualquier pequeño cambio en el amasado o en la temperatura de los ingredientes por ejemplo ya se estropea», confiesa Jesús Valdés, quien señala que este pan dulce«muy fácil de comer» y originario de Italia «ha venido para quedarse».Por el momento, tienen dos variedades. Por un lado el de cuatro chocolates (negro, con leche, blanco y dorado) y por otro el de fruta confitada, que lleva naranja, limón, mango, chocolate y«un poco» de albaricoque.

Más allá de los dulces navideños, otra de las señas de identidad de Diego Verdú es el helado de turrón. La venta de este alimento congelado fue un auténtico reto para la familia, quienes a finales de los años 30 comenzaron a adentrarse en este mundo. Por aquel entonces no existían los sistemas de congelación ni los métodos de almacenamiento que hay en hoy en día, por tanto debían de ser muy cuidadosos con la fabricación de este tipo de producto para no estropearlo ni desperdiciarlo.

Helado de turrón de Diego Verdú
Helado de turrón de Diego Verdú

Para su elaboración utilizaban una máquina heladora antigua con una cuba de madera que estaba instalada en la propia tienda. Al principio no existían los motores industriales y el producto se batía a mano, enfriándolo con hielo mezclado con sal que se colocaba alrededor de la cuba. Una vez preparado lo mantenían frío con la ayuda de unos grandes bloques de hielo que había que trasladar siempre junto al helado. También usaban para este cometido unos recipientes forrados de corcho y metidos en hielo con sal que conseguían aguantar la temperatura fría unas horas.

Actualmente, el proceso de creación del famoso helado de turrón de Diego Verdú «está súper controlado». Este se se sigue fabricando de la misma forma y con el mismo cariño que al principio, «solo que ahora se utilizan modernas máquinas que ayudan en la elaboración». Tan solo han aumentado ligeramente hace unos años la cantidad de turrón de la receta original para darle un plus de sabor y hacerlo aún mejor.

Helados de Diego Verdú
Helados de Diego Verdú

Además del de turrón, en Diego Verdú se elaboraron helados de sabores clásicos como el de vainilla, limón, fresa, nata, nuez, avellana y tutti frutti.«Nos hemos ido adaptando a las exigencias del público actual y ahora tenemos más de 50 variedades», resalta Jesús Valdés, quien señala que también cuentan con el helado de oreo, de kinder bueno, el de Málaga -«el típico de ron con pasas, el de toda la vida»- o incluso de mojito «que es el que más entra por el ojo a la gente joven».

En el establecimiento disponen también de la mítica nata montada y el famoso helado de Peñasanta «que ahora lo hacemos con turrón» y cada vez tiene más demanda. Por eso desde Diego Verdú intentarán aumentar la producción de este dulce, al mismo tiempo que trabajan para elaborar el panettone de turrón y crear un nuevo sabor de helado para sacarlo en la nueva temporada de verano. De la misma manera seguirán especializándose en los troncos helados de Navidad, elaborados a partir de un helado de turrón, con una base de bizcocho, recubierto con chocolate y decorado con bombones. «Tenemos bastantes encargos y además los hacemos personalizados dependiendo del cliente», resalta el gerente de Diego Verdú.

«Seguiremos proporcionado a la gente momentos dulces en la Navidad»

Al fin y al cabo Diego Verdú ofrece una variedad de productos que todos ellos comparten el mismo ingrediente: la calidad. «Es la clave de nuestro éxito. No la bajaremos nunca, la vamos a llevar siempre por bandera», resalta Jesús, quien señala que «hablando con mi madre y mi tio, que son los dueños del negocio, tenemos claro que por ejemplo si el año que viene cuesta el doble o el triple el kilo de almendra vamos a seguir comprándola. No nos planteamos la posibilidad de endulzar, es innegociable». Una calidad que los clientes«valoran muchísimo».«La gente entiende que nuestra tableta de turrón de 500 gramos cueste aproximadamente 18 euros porque no hay color en el sabor frente a una tableta mucho más barata», manifiesta Jesús Valdés.

Todo ello sumando al trato amable y servicial, aparte de que «siempre intentamos adaptarnos a todo lo que nos piden», permite a Diego Verdú mantener una fiel clientela. «La mayoría es gente mayor que le gusta hacer la cola, pero últimamente desde que nos movemos por redes sociales y tenemos la página web cada vez nos acercamos a un perfil más joven». «Es una maravilla que la gente siga contando con nosotros en estas fechas tan especiales. Que estemos en sus mesas durante tantos años con nuestros productos es un orgullo. Seguiremos proporcionado a la gente momentos dulces en la Navidad», sentencia.