Áurea Fernández, de Librería Elías, en Oviedo: «El gran problema al que se enfrenta el comercio es Amazon»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

Aurea Fernández, propietaria de Librerías Elías
Aurea Fernández, propietaria de Librerías Elías

La tienda, situada en la calle Arzobispo Guisasola, celebrará este año su 60 aniversario. Su propietaria cuenta las claves para seguir a pie de cañón a pesar de las crisis económicas

23 ene 2023 . Actualizado a las 13:16 h.

Mientras que hay negocios que bajan sus persianas para siempre y los locales de las ciudades empiezan a llenarse de carteles de venta o alquiler, hay comercios que consiguen sortear las crisis económicas «como podemos» y continúan a pie de cañón para mantener viva su actividad. Un claro ejemplo de ello es la Librería Elías. Situada en la calle Arzobispo Guisasola, esta tienda que ya va por segunda generación, cumplirá en octubre de este año nada más y nada menos que 60 años. La clave está en adaptarse a las situación. «Yo ya pasé tres o cuatro crisis y aquí sigo. Hay que estar a verlas venir, no gastar mucho y ahorrar», asegura su propietaria Áurea María Fernández González,

Librería Elías nació en 1963 de la mano de Elías Fernández, el padre de Áurea. «Mi padre fue un hombre muy querido y conocido. Empezó como comercial, pasó a ser viajante y después empezó a fundar librerías, entre ellas esta. También abrió varios quioscos -donde vendimos muchísimos ejemplares de La Voz de Asturias. Uno de ellos estaba en la plaza de La Paz, otro en la plaza América, que es donde estaba mi abuela, otro en la calle Covadonga y ya no recuerdo más», detalla Áurea, antes de señalar que tras el fallecimiento de su progenitor a la corta edad de 39 años, el negocio pasó a ser regentado por su madre Isolina hasta que esta se jubiló y por tanto hubo un relevo generacional.

«Cogimos la librería mi hermana y yo, pero al pillarnos la crisis del 94 el negocio solo daba para una persona y como mi hermana acababa de tener un hijo, entonces seguí yo sola. Sin quererlo y de rebote», confiesa. Aunque ahora está sola al frente de la tienda, desde bien pequeña ya ha mamado lo que es estar detrás de un mostrador y rodeada de libros. «Yo siempre estuve aquí. Estudiaba y cuando eso venía por aquí y pasaba la tarde con mis hermanos», rememora Áurea Fernández, quien no se acuerda del primer libro que vendió, pero sí sabe cuál fue el primero que leyó. «Me decía mi madre que con tres años yo estaba aquí sentada encima de un paquete con un cómic de Mortadelo y Filemón, viendo las imágenes y me estaba riéndome muchísimo», recuerda.

Interior de la Librería Elías
Interior de la Librería Elías

En todo este tiempo, el día a día de un librero tampoco ha cambiado tanto. «Recibes la mercancía porque tienes que tener mucho de librería y también de papelería, la colocas, realizas los pedidos que te hagan los clientes, vendes y por supuesto atiendes las llamadas telefónicas», detalla. En cambio, lo que sí ha tenido un lavado de cara es el fondo documental de Librería Elías. «Al crear la página web durante la pandemia y tener más contacto con las editoras, tenemos más de 80.000 títulos». Físicamente los libros «van y vienen», resalta Áurea Fernández, antes de precisar que «durante la campaña de Reyes tenemos mucho y ahora contamos con libros a 5,95 euros porque las editoriales bajan los precios. También volvemos a tener muchas versiones de bolsillo, pero realmente va por épocas».

Recomendaciones literarias

De todos los libros que tiene en la tienda, Áurea Fernández aconseja El diccionario de las palabras olvidadas, de Pip Williams. «Está gustando mucho», señala. También Animal y Maldad, de Leticia Sierra son interesantes, al igual que la Guía total de los rincones secretos de Asturias. De la misma manera, Puro Oviedo, años 50 y 60, del historiador Ángel Mato y 25 años de las guisanderas de Asturias. Sus mejores recetas. «Toda una vida de Miguel Ángel Revilla no necesita ni carta de presentación, se va a vender solo», asegura la librera antes de sugerir «cualquier obra» de Megan Maxwell. No obstante, «el que hay que leer sí o sí es el ensayo de Irene Vallejo Moreu, El infinito en un junco porque te cuenta la historia del libro desde sus comienzos. Debería leerlo todo el mundo». No obstante, si algún cliente está interesado en algún título concreto y este no está disponible en el establecimiento, «se lo podemos pedir y en un par de días ya lo tendríamos aquí».

Ediciones de bolsillo que se comercializan en la Librería Elías
Ediciones de bolsillo que se comercializan en la Librería Elías

A la hora de adquirir libros, Librería Elías maneja todo tipo de temáticas. Desde infantil hasta novela negra, incluidos los últimos best seller y las nuevas ediciones en bolsillo. «Compras aquello que sabes que va a gustar, yo por ejemplo tengo fieles clientes que vienen siempre a por ello», apunta. Además en el caso de que un título lleve un largo tiempo expuesto y no se le consigue dar salida, esto no supone un gran problema dado que es recogido de nuevo por la editorial. «Los libros tienen una vida en la librería, son unos depósitos a no ser que compres en firme porque sabes que esos libros los quieres sí o sí. Yo hay libros aquí que tienen muchos años, pero es porque yo los quiero ya para mi, ya que son de autores amigos, de gente conocida, firmados por autores… entonces forman parte ya de mi biblioteca», señala Áurea Fernández.

Servicio de papelería y venta a domicilio

Aparte de vender libros y cuentos, Librería Elías dispone también de una gran selección de juegos de mesa y material escolar, mochilas. Además, cuenta con servicio de fotocopias, envío de fax, digitalización de documentos, plastificado, sellos... Una amplia oferta que los clientes tienen al alcance a golpe de click. «En nuestra página web intentaremos darte el mismo, o incluso mejor servicio, al que te podemos ofrecer en la tienda. Todas aquellas personas a las que le pille cerca la librería y se quieran ahorrar los gastos en envío, podrán recoger sus pedidos en tienda cómodamente. Por lo que, si te animas, siempre puedes realizar el pedido en casa cómodamente desde la web, y una vez que esté listo y te avisemos para que pases a recogerlo, aprovecharemos para saludarnos. De todos modos, tenemos un precio de envío muy competitivo, y a partir de 50 € de compra, el envío te saldrá gratis», señalan desde el propio portal de internet.

Archivadores, a la venta en Librería Elías
Archivadores, a la venta en Librería Elías

«Ojalá tuviera más tiempo para leer»

Aurea Fernández no solo es comercial sino que como buena librera que es lee mucho aunque «mucho menos» de lo que le gustaría. «Yo este trimestre estuve leyendo facturas y albaranes para hacer el trimestre -Se ríe-. Es verdad que no se puede leer todo lo que se publica, ya que es imposible, se publica muchísimo, pero sí que me gustaría tener más tiempo para leer más allá que recomendaciones». Además una parte de ella es agente cultural. «En la librería hacemos alguna presentación; todos los años celebramos el Día de las Librerías con alguna temática, intento promocionar a autores locales; asesoro a colegios y centros educativos para dinamizar las bibliotecas; siempre hemos pertenecido a LibrOviedo, estuve en la junta directiva durante más de 20 años; tengo un grupo de WhatsApp en el que estamos libreros de todas las provincias y nos intercambiamos experiencias, problemas, soluciones…», precisa.

«El libro digital ya lleva 20 años intentando entrar pero no acaba de conseguirlo»

De todos los problemas a los que se enfrentan los libreros, la gran amenaza para este tipo de negocios son las plataformas de comercio electrónico. «El libro digital ya lleva 20 años intentando entrar pero no acaba de conseguirlo. Aunque con la piratería puedes tener un montón de libros, pasa como el que descargaba música, que tenía 2.000 canciones pero luego solo escuchaba 40. Lo que sí nos va a perjudicar es Amazon, no solo al sector del libro sino a todo el comercio en general. Hay gente que se vuelve loca buscando un libro, un rotulador específico, una libreta… y la tienen debajo de casa y no lo saben. No se valoran las tiendas de barrio, a pesar que donde hay comercio hay vida. Aquí mismamente se notó cuando la pandemia. Ibas por la calle y ya no podías mirar los escaparates y decir ‘ay mira qué jersey más bonito ‘ o ‘ qué libro más interesante’», resalta.

Bajo esta premisa, Áurea Fernández reconoce que «en los comercios no hay competencia entre nostros». «Yo me acuerdo en mi época de colegio que cuando pasaba por la calle Fruela había como unas 20 zapaterías, seguidas una detrás de otras. Era todo zapatos. Ibas mirando un comercio, otro y donde más te gustaba era donde comprabas. Pues con los libros pasa lo mismo, puede haber una librería especializada en libros que otra no tiene. Los libreros no tenemos que llevarnos mal entre nosotros sino con Amazon y con las prácticas que no son legales como es poner el precio de los libres a precio de coste», denuncia.

Escaparate de la Librería Elías
Escaparate de la Librería Elías

Variedad de clientes que confían en su servicio

No obstante, Librería Elías mantiene una fiel clientela que le permite seguir a pie de cañón. «El perfil es muy variado. Desde el paseante que viene por aquí y necesita algo en concreto, hasta estudiantes del curso MIR y abuelos que quieren regalar a sus nietos, algún que otro profesor que quiere coger libros para recomendar y por supuesto madres y padres que encargan aquí los libros de texto para el curso escolar», detalla Áurea Fernández, quien ya tiene en mente preparar algo para celebrar el 60 aniversario de la tienda.

«Expectativas de futuro no sé, yo solo espero poder jubilarme aquí», confiesa. El relevo generacional en cambio está en el aire. «Ahora mismo mis sobrinos no tienen pensado cogerlo y yo tampoco los animo a ello porque ellos son libres. Yo tampoco pensaba quedarme aquí y al final estoy encantada», asegura la librera quien guarda muchas anécdotas después de tantos años detrás del mostrador. «Siempre me hizo mucha gracia que había gente que pedía libros con un color determinado para que les pegase con el sofá o el sillón», señala.

Dulce Abad, en su tienda de Oviedo

La diseñadora Dulce Abad se jubila: «No voy a dejar de crear porque es algo que me apasiona»

Esther Rodríguez

La sorprendente decisión de Dulce Abad de cerrar su tienda de artesanía, situada en la calle San Juan de Oviedo, para poner fin a su carrera laboral y dedicarse a sí misma ha caído como un jarro de agua fría entre sus clientes. Desde que colocó en el escaparate el cartel de «liquidación por jubilación», la diseñadora no ha parado ni de recibir llamadas ni de atender gente que quiere comprar sus últimas joyas, bisutería o complementos; despedirse personalmente de ella o incluso sacarse una fotografía para tenerla de recuerdo. «Estoy desborda. Me está dando más pena por los clientes que por la propia tienda», asegura, antes de resaltar que en tan solo unas semanas ha vendido todos los productos. «Pensaba que iba a estar hasta marzo pero ya solo queda el mobiliario. No me esperaba esta reacción para nada. Vino incluso una chica y como ya no tenía nada me pidió los pendientes que llevaba puestos y claro me quedé sin ellos, pero estoy muy agradecida por ello», señala. 

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