El fotógrafo asturiano que arrasa en concursos mundiales: así son sus impactantes imágenes
LA VOZ DE OVIEDO
A este ovetense no hay certamen que se le resista, cada vez suma más premios por su arte. En el último mes ha recibido siete reconocimientos a nivel internacional
04 abr 2025 . Actualizado a las 09:34 h.El asturiano Mario Suárez Porras es uno de los fotógrafos de naturaleza más importantes del mundo. Su especialidad es captar la belleza y la magia de las aves, lo que le ha valido un impresionante currículum repleto de reconocimientos a nivel internacional. Y es que no hay año que este ovetense no reciba algún premio por la habilidad con la que inmortaliza nuestro entorno y su biodiversidad cada vez que una cámara cae en sus manos. Sin ir más lejos, en el último mes ha conseguido nada más y nada menos que siete importantes distinciones, que le han permitido ampliar un palmarés que no deja de crecer.
Apenas había dado comienzo marzo y ya comenzaba el mes de la mejor de las maneras: con una mención de honor en uno de los festivales de fotografía más importantes del mundo, el Memorial María Luisa. Con una instantánea de un búho campestre volando sobre un campo de girasoles al atardecer en Tierra de Campos, ha obtenido esta codiciada distinción en la categoría de aves de este certamen, que se encuentra entre los diez mejores del panorama artístico internacional.
Cerca de 19.000 fotografías se presentaron en la 35º edición de este concurso en el que participaron más de 1.500 profesionales procedentes de todos los rincones del planeta. Dada la alta competencia, que una de las distinciones haya recaído en una instantáneas firmada por el ovetense le confiere un mérito aún mayor. «No es la primera vez que obtengo un premio en este memorial, hace dos años tuve la suerte de conseguir un triplete, pero conseguir algún reconocimiento en este certamen siempre me hace especial ilusión», asegura orgulloso.
Tanto por la importancia que «año tras año» están tomando estos premios como por el hecho de ser «un poco profeta en mi tierra», cada vez que Mario Suárez recibe una llamada por parte de la organización del evento para anunciarle que ha sido distinguido en alguna de las categorías no cabe de sí en su gozo. No obstante, no será hasta el próximo 17 de mayo cuando reciba dicho reconocimiento en el Teatro Filarmónica de Oviedo, donde anualmente se celebran entonces premios.
Ni siquiera le había dado tiempo a asimilar este reconocimiento cuando le informaron de que una fotografía suya había sido reconocida en el British Wildlife Photography Awards 2025. La instantánea que había tomado a un grupo de ciervos en una ladera nevada de las Highlands escocesas llamó poderosamente la atención de los jueces de este prestigioso concurso británico, quienes decidieron otorgarle el segundo premio. Así, el ovetense logró imponerse a más de 13.000 imágenes que competían también por subirse al podio.
Pronto le llegaron también varios premios desde Italia. Gracias a la liebre de montaña que avistó en el viaje que hizo a Escocia y que consiguió inmortalizar fundiéndose con el entorno nevado que la rodeaba se alzó con el segundo premio en la categoría de mamíferos del afamado Asférico Photo Contest. Además, con la imagen elegida por SEO BirdLife como la mejor foto de aves —un buitre leonado tomando un baño—, obtuvo una mención de honor en este concurso que es uno de los importantes del mundo, donde el año pasado recibió la misma distinción por captar una colonia de chinches.
Su hazaña ha sido épica. De esta manera, no solo aumentó su palmarés sino que consiguió que su nombre volviese a figurar entre los fotógrafos distinguidos por este certamen italiano, conocido por su enfoque en la calidad artística y técnica de las imágenes, así como en su contribución a la sensibilización sobre la protección del medio ambiente. Sin embargo, lo que menos se imaginaba era que la imagen tomada sobre una abstracción de Río Tinto, «el lugar que para muchos es lo más parecido a Marte en La Tierra», le valdría premio en el Siena Photo Awards.
En este certamen es bastante difícil ser premiado debido a la alta competencia que reúne. Este concurso atrae a fotógrafos profesionales y amateurs de todo el mundo, lo que eleva el nivel de las imágenes presentadas. Además, las categorías suelen ser muy específicas y exigentes, lo que requiere una combinación de creatividad, técnica impecable y una visión única del tema tratado. Y por si fuera poco, los jueces del certamen son expertos en fotografía y naturaleza, lo que hace que la selección de los ganadores sea rigurosa.
Son por estas razones por las que este reconocimiento, el del Siena Photo Awards, es el que «más ilusión» le ha hecho porque además de ser «un festival en el que es muy complicado conseguir un premio», nunca antes había sido distinguido en el mismo. «He sido invitado a la gala de entrega de premios, que será el próximo mes de septiembre en la bella ciudad toscana de Siena, donde la ciudad se vuelca con el Festival en los cinco días que dura y que espero disfrutar», admite.
Cuando parecía que su racha de premios había llegado a su fin recibió una llamada del Festival de la Cigüeña de Cáceres en la que le anunciaban que la fotografía que había tomado «hace unos veranos» en Andalucía de un dormidero de cigüeñas se había llevado el segundo premio. Y para su sorpresa, se pusieron en contacto desde The Golden Turtle Photo Contest 2025 para proponerle ser uno de los miembros del jurado principal de este proyecto internacional de educación ecológica, que reúne anualmente fotógrafos, diseñadores y artistas para celebrar la belleza de la vida salvaje.
Por si fueran pocas las distinciones conseguidas en el mes de marzo, dos de sus fotografías fueron seleccionadas para conformar la exposición que organiza el Festival de Las Aves de Francia. «Una es la que tomé de noche a tres zarapitos con la ciudad de Gijón al fondo y la otra es una foto minimalista entre girasoles, de la misma sesión del búho campestre que fotografié este verano por tierras castellanas», precisa el ovetense, que este año ha tenido «la suerte» de repetir como Presidente del Jurado del concurso que organiza la Asociación Española de Fotografía de Naturaleza y que se fallará en los próximos días.
Cada uno de estos premios y reconocimientos avalan su talento y dedicación como fotógrafo a nivel internacional. Representan también «el esfuerzo, la constancia y la pasión» que Mario Suárez Porras pone para inmortalizar la belleza del mundo natural. «Son muchas las horas que dedico desde hace más de veinte años para tomar estas fotografías. Por eso, siempre que recibo alguna distinción importante, se me vienen a la cabeza las horas que dejé a mi esposa e hijos sin mi compañía y eso "duele" más aún que lo anterior», confiesa. Es por esta razón, que la mayoría de sus premios, por no decir todos, se los dedica siempre a su familia.
Como con todo en esta vida, aunque la fotografía es algo que le llena, ha pasado malos momentos mientras tomaba instantáneas. «He pasado largas horas de espera, a veces con frío, calor... con malas posturas o grandes esfuerzos físicos que han pasado factura a mis articulaciones», dice este ovetense que se ha visto obligado a dosificar las salidas o los esfuerzos a realizar. «Incluso paso por el fisio con más frecuencia de lo que lo hacía, porque acabo de cumplir 57 y el cuerpo ya lo nota», confiesa.
Por supuesto, hay cosas «muy buenas». «Muchos premios vienen con un viaje gratis o con una buena propina, que ayuda a pagar parte de las salidas fotográficas o de los caros equipos que utilizamos», asegura el fotógrafo asturiano, quien gracias a estos reconocimientos internacionales ha conseguido que «muchas marcas prestigiosas» se fijaran en él, como Canon o LeoFoto que le han elegido como embajador. Estos premios también «me motivan a seguir innovando con mis fotografías y superando nuevos retos». «Esto es algo que considero de gran importancia», confiesa.
Aparte de retratar la belleza de nuestro entorno, Mario Suárez Porras es profesor en el Colegio de las Dominicas de Oviedo y siempre trata de inculcar ese amor por la naturaleza a los alumnos. En la medida de lo posible imparte alguna que otra charla sobre el impacto medioambiental de los plásticos y de los peligros que suponen para las aves. Organiza también excursiones para que sus estudiantes sean conscientes de que la vida de algunos corre un serio peligro por la acción del hombre.
Hace unos días llevó a sus alumnos de quinto de Primaria hasta la playa de Zeluán, situada en la Ría de Avilés, y juntos recogieron cientos de kilos de plásticos. «Este es un arenal de suma importancia para la migración de las aves marinas, aves que están a punto de llegar desde el África Subsahariana y que, como primavera tras primavera pararán unos días para descansar y retomar fuerzas antes de llegar a sus área de cría de la tundra. Así que esperamos que lo encuentren lo más limpio posible», manifiesta el docente, que busca que sus escolares se conviertan «un poco» en salvadores del planeta.