Más de 3.000 coches en miniatura: así es la impresionante colección de este vecino de Oviedo

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

El ovetense Javier Martín es aficionado a los coches en miniatura
El ovetense Javier Martín es aficionado a los coches en miniatura

Javier Martín es aficionado del mundo del motor desde que era pequeño. No solo colecciona réplicas a escala de vehículos reales sino que también comercializa los mismos

11 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Solo si uno viaja al pasado puede saber de dónde nace la gran pasión de Javier Martín por el mundo del motor. Cuando este ovetense era «un retaco» se divertía con pequeños bólidos de juguete, mientras que otros niños de su edad se lo pasaban en grande dando patadas a un balón o simulando ser pistoleros. «No recuerdo jugar a otra que con los coches», confiesa a sus 47 años. Le fascinaban tanto los vehículos que, siempre que podía, metía uno en la cesta de la compra de sus padres para tener más con los que disputar carreras y vivir aventuras. Esta afición acabó por convertirse en su forma de vida.

A medida que fue creciendo, su interés por los automóviles se intensificó. Con el tiempo, dejó atrás los coches de juguete para centrarse en las miniaturas de vehículos auténticos. «Cuando tenía 13 descubrí que existían coches mucho mejor hechos que los que tenía para jugar», reconoce. A partir de ese momento, comenzó a destinar sus ahorros a adquirir réplicas a escala de modelos Seat, Peugeot, Ford y otras marcas para ampliar su colección. En todos estos años ha reunido tantos ejemplares que ahora puede presumir de tener una de las mayores en Asturias.

«Tendré unos 3.000 coches», asegura Javi, quien busca que las réplicas sean de «la mayor calidad posible». Para el ovetense es fundamental que cada modelo refleje con exactitud al original. Quiere que las piezas adquiridas reproduzcan con precisión los vehículos reales, cuidando tanto la textura y el color como las partes móviles y los acabados. «Para quienes coleccionamos miniaturas, un coche de Hot Wheels tiene muy poca calidad en cuanto a nivel de detalles», asegura, poniéndolo como ejemplo.

Vista de la colección de este ovetense
Vista de la colección de este ovetense

Conseguir esa precisión y realismo, fundamentales en cada modelo de su colección, implica un coste que, aunque para muchos es considerable, Javi entiende como una inversión que vale la pena, ya que así garantiza la calidad y autenticidad que busca. El precio medio de un coche en miniatura ronda los 50 euros si es de escala grande (1:18) o los 15 si es de escala pequeña (1:43), aunque hay ejemplares que pueden encontrarse desde cinco euros. Pero, no suele haber por menos de esa cifra, ya que el valor aumenta según el modelo y el nivel de detalle.

El mayor desembolso que Javi ha hecho para aumentar su colección fue de 1.700 euros. «Tengo miniaturas que, en conjunto, pueden valer esa misma cantidad», afirma. Si suma todo lo que ha gastado en réplicas de coches, la cifra total le daría para comprar «uno de verdad curioso». «Tengo amigos que corren en rallys y tienen un coche de capricho para solo sacarlo el fin de semana. Yo en cambio lo invertí en esto porque me gusta y al final tiene menos mantenimiento», justifica.

Un museo en miniatura

Su muestra es muy variada y extensa, con vehículos de todas las escalas, marcas, modelos y colores. «Colecciono principalmente coches de rally, que fue lo que hizo que me aficionase aún más al mundo del motor. Todo lo que ha fabricado SEAT a escala 1.43 lo tengo, al igual que las versiones deportivas de BMW, Mitsubishi o Audi, entre otras marcas. De Porsche, por ejemplo, tengo desde el modelo 911 que salió en los años 70 hasta el más actual», señala y asegura que, aunque a simple vista lo parezca, no tiene un ejemplar igual.

Javier Martín tiene una de las mayores colecciones de coches en miniatura de Asturias
Javier Martín tiene una de las mayores colecciones de coches en miniatura de Asturias

Su colección abarca diversas temáticas. Incluye desde coches de policía y Guardia Civil hasta vehículos de mantenimiento de carreteras y obras públicas españolas. También cuenta con modelos de empresas nacionales como Correos, Telefónica o Iberia, así como furgonetas de reparto de marcas como Coca-Cola, San Miguel, entre otras. «Me gusta coleccionar coches que he visto siempre en mi día a día, en ferias a las que he asistido o que tienen mucha historia dentro del mundo del automóvil y son referentes para los coleccionistas», aclara.

«Nunca he visto un Hispano-Suiza más que en una feria, pero son coches de concurso y, en tamaño real, pueden costar uno o dos millones de euros. Es una marca española que, en su momento, fue tan importante como lo pudo ser Rolls-Royce», explica. «Pegaso, por su parte, aún mantiene una línea de camiones que se pueden ver, sobre todo, en los cuerpos de bomberos. Pero también tuvo una gama de coches deportivos que, en su época, rivalizaba con Ferrari. Hoy en día, a nivel internacional, son vehículos muy prestigiosos, que ganan concursos de elegancia y alcanzan cifras desorbitadas en subastas», añade.

Cuando empezó a coleccionar coches en miniatura, Javi trataba de conseguir ejemplares en los quioscos o en comercios especializados. «Si hacía un viaje con mis padres aprovechaba para visitar las tiendas que había», recuerda. Se las ingeniaba como podía para adquirir los modelos más fieles a la realidad. Ya con la llegada de internet su forma de buscar piezas cambió por completo. El ciberespacio le permitió comprar miniaturas de cualquier parte del mundo, además de brindarle la oportunidad de acceder a los ejemplares más exclusivos.

«En el momento en que apareció internet, las tiendas físicas fueron teniendo presencia online, pero yo compraba más bien por eBay —y lo sigo haciendo—, porque permitía a cualquier usuario de cualquier parte del mundo comprar a distancia. Te indicaba si el artículo estaba a la venta de forma directa o mediante subasta, y gracias a eso pude conseguir algunas miniaturas que me hicieron especial ilusión, porque durante años fue imposible encontrarlas en ninguna tienda», explica Javi, que acumuló tantos coches que decidió alquilar un local para exhibirlos. «No me gusta tenerlos en cajas», confiesa.

La llegada de la red digital permitió también que Javi pudiese tener contacto con coleccionistas de otros países. «Además de comprar por internet, intercambiaba piezas. Mandaba colecciones que, por ejemplo, Altaya sacaba en los quioscos de España, y ellos me enviaban las que publicaban las editoriales de sus países. Así conseguí coches que, de otra manera —salvo que viajara allí—, no habría podido conseguir», cuenta y señala que aprovechó la ocasión para empezar a vender aquellos coches que «no tenían sentido dentro de la colección».

Convierte su pasión en su modo de vida

Hubo un momento en que ganaba más comercializando vehículos en miniatura que trabajando como profesor de lunes a viernes, por lo que decidió dejar la docencia para dedicarse por completo a su pasión. Los coches a escala se han convertido en su forma de vida. Por un lado, se dedica a completar la colección: cada mes incorpora piezas nuevas. «Aunque no compro todo lo que me gustaría, porque ahora soy consciente del espacio que tengo y no quiero una tercera mudanza, por lo que aquí hay piezas que son candidatas a vender», dice señalando las estanterías repletas de coches diminutos.

Los coches en miniatura son réplicas de vehículos reales, pero de tamaño reducido
Los coches en miniatura son réplicas de vehículos reales, pero de tamaño reducido

Aparte de coleccionar réplicas de automóviles, Javi invierte la mayor parte de su tiempo en la venta de estos artículos. Lo hace de dos maneras: bien a través de internet o de forma presencial. Cabe señalar que la tienda que tiene en Oviedo solo la abre bajo cita previa, porque no tiene la disponibilidad que le gustaría como para tener una atención al público igual que cualquier otro comercio.

«El problema de este negocio es que para tener precios competitivos debes comprar grandes cantidades y claro si compras grandes cantidades tienes que tener clientes, como en Asturias no tengo suficientes, no me queda más remedio que salir a buscarlos fuera», explica. Participa, por tanto, en ferias y eventos del mundo del automóvil que se celebran en toda España e incluso en Portugal.

«Otro de los problemas que tengo es que el producto no tiene rotación. Los fabricantes producen las miniaturas durante un período corto, y meses después ya están agotadas. Hay modelos que me piden de manera continua y no tengo posibilidad de conseguirlos nuevamente porque ya no están en el catálogo del fabricante. A pesar de mi insistencia y de solicitarles que fabriquen versiones como el Seat León, el Citroën Saxo o el Peugeot 205 de cinco puertas, no hacen esas ediciones, que son las que realmente la gente tuvo», dice.

A estos inconvenientes se suma el hecho de que «la gente quiere sus coches exactamente iguales a como los han tenido, pero no existe posibilidad de personalización. «Eso lo hacen los modelistas, que pueden cobrar el doble de lo que cuesta el coche por dejártelo tal como quieres», asegura, aclarando que ese trabajo no le corresponde a él. «Solo me dedico a vender los artículos de los proveedores», insiste.

A pesar de los obstáculos, Javi mantiene a flote un negocio que le permite vivir y, al mismo tiempo, seguir alimentando su pasión por los coches en miniatura. «Poder decir que trabajas en lo que ha sido siempre tu afición es algo que muy pocas personas pueden decir», señala orgulloso de todo lo que ha logrado.