Mario Obrero hace parada en Oviedo para encontrarse con sus lectores: «Espero corresponder al amor que Asturies siempre me ha brindado»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

El joven poeta madrileño Mario Obrero
El joven poeta madrileño Mario Obrero

El joven poeta madrileño hará un recital de sus dos últimos libros en la librería Kafka and Co

22 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El madrileño Mario Obrero, una de las voces más destacadas y renovadoras de la poesía española actual, visita Oviedo este jueves, 23 de julio para ofrecer un recital y un coloquio en torno a sus dos últimos libros, Con e de curcuspín y Tiempos mágicos. Será una ocasión única para adentrarse en su universo creativo y compartir un encuentro cercano en el que la palabra, el lenguaje y la lírica serán los grandes protagonistas. La cita tendrá lugar a las 19.00 horas en la librería Kafka and Co, donde el joven autor conversará con su público asturiano acerca de su obra y el poder de este género literario tradicional.

—En sus dos últimos libros encontramos registros muy diferentes. ¿Qué ha supuesto para usted escribir estas dos obras y qué cree que las une?

—Efectivamente, la distancia comienza por el género o por la necesidad de colocar en distintas estanterías algo presuntamente llamado «ensayo» y otro algo titulado «poesía». Sin embargo, la misma poeta en asturianu —Lourdes Álvarez— que inicia Tiempos mágicos recorre también las páginas de Con e de curcuspín. A pesar de sus divergencias, a ambos libros les une la voluntad de representar una constelación de voces.

—A pesar de su juventud, se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la poesía española actual. ¿Cómo convive con esa etiqueta y con las expectativas que genera?

«Los poetas hace siglos que bajamos del Olimpo», pensaba Nicanor Parra. Por suerte, el impacto de cualquier poeta en el Estado no sobrepasa los límites de una hereje comunidad desposeída. En lo netamente poético hay poca o ninguna cuota de poder y eso nos sostiene a todas, felizmente, en una humildad no demasiado altisonante.

—Su poesía suele dialogar con la memoria, el territorio, las lenguas y la identidad. ¿Qué temas siente que le siguen interpelando como escritor?

—Justo aquellos que señalas, que es otra forma de decir «amor». Cuando amas, la otredad pueden ser una o varias personas, pero también territorios, palabras, u «ojos despiertos» en cualquier resquicio de la historia usando una expresión de Carmen Conde.

—Defiende con frecuencia la riqueza de las lenguas minoritarias y el patrimonio lingüístico. ¿Cree que la poesía puede contribuir a preservar esa diversidad?

—Sin duda, la poesía ha sido fundamental para mí en ese aspecto. Como madrileño y castellanohablante la poesía —que no es solo el poema, sino sus gentes— me han enseñado a valorar un patrimonio universal: decir el mundo de otra manera (y, no en menor medida, con otras palabras más allá de las dominantes).

—También ha acercado la poesía a públicos muy jóvenes. ¿Qué cree que necesita la literatura para conectar con las nuevas generaciones sin perder profundidad?

—Nada más que ser lo que es. En nuestras tradiciones literarias son muchas las escritoras inseparables de la juventud: Luisa Carnés escribió Tea Rooms a sus 18años como Carmen Jodra Davó comenzó su escritura en la adolescencia o Berta Piñán, Xuán Bello y Antón García representaron un impulso al Surdimientu con proyectos como la revista Adréi en sus años universitarios.

—En una época marcada por la inmediatez y las redes sociales, ¿qué papel cree que desempeña hoy la poesía?

—La posibilidad de otra red sorora pero no atrapante; sentir, con Xosefa de Xovellanos un mismo orbayu recorriendo siglos o con Antón de Marirreguera un hermanado zumbido de abejas laboriosas.

—Visita Oviedo para presentar «Tiempos mágicos» y «Con e de curcuspín». ¿Qué espera del encuentro con el público asturiano y qué le hace especial este tipo de citas con los lectores?

—Espero corresponder al amor que Asturies siempre me ha brindado a espuertas; y, al cruzar otra vez Payares, anhelo ponerme más pronto que tarde con las marcas de objeto indirecto y los neutros para que pronto la xuntanza pueda pronunciarse en asturiano.

—Asturias es una tierra con una fuerte tradición literaria y una lengua propia. ¿Mantiene algún vínculo personal o literario con la cultura asturiana?

—Muchos; poéticamente, disfruto y aprendo de una literatura lúcida y combativa que lleva siglos abriendo puertas. Personalmente, tengo dejes de músico gracias a una guitarrista asturiana, Inés Manzano, y descubro una tierra que, dividida en Oriente y Occidente, me da siempre sorpresas. La última, hace pocas semanas, Santalla d’Ozcos y su estupenda librería La Chula.

—¿En qué proyectos está inmerso actualmente? ¿Tiene previsto publicar un nuevo poemario y, si es así, puede adelantarnos hacia dónde se dirige esta nueva etapa creativa?

—Por exigencias del guion, de momento estoy centrado en estudiar en mi universidad pública y en pagar el alquiler.

—Si tuviera que invitar a alguien que nunca ha leído poesía a abrir uno de sus libros, ¿qué le diría para convencerlo de que merece la pena hacerlo?

—Le diría a ese alguien que, por favor, no se detenga a leer mis poemas; si acaso, le recomendaría Jarrón y tempestad de Guadalupe Grande o Esti amor asturfalante de Sofía Castañón.