Pese a la diferencia de nivel del rival, no se prevén grandes retoques en la puesta en escena de España
18 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Portugal llevaba el cartel de rival más duro para España, que arrancó un punto en su estreno y se enfrentará ahora al sorprendente líder de grupo. Los recursos iraníes no tienen que ver con los lusos, pero no por eso se atisban cambios en el once del miércoles.
Portería
Un partido para devolver la seguridad a De Gea. Acabado el encuentro frente al vecino, Hierro solo se apresuró a confirmar la continuidad de un jugador de cara a la próxima cita. «Somos una familia y somos un equipo. No dejamos a nadie de la familia tirado», reflexionó el seleccionador al referirse a De Gea, que tendrá la oportunidad de resarcirse ante Irán. Ocasión ideal para que el meta del United recupere la confianza manteniendo la portería a cero. El conjunto de Queiroz solo chutó dos veces entre los tres palos frente a Marruecos y logró la victoria gracias a un chut en propia puerta en el descuento. El combinado asiático estuvo más preocupado por sabotear las ocasiones del adversario que por surtir de balones a Azmoun. Es probable que el triunfo cosechado en el debut por la sorprendente líder de grupo acentúe la vocación defensiva de un conjunto que cimentó su clasificación para el torneo en una racha de imbatibilidad que solo cortó en el último choque, cuando ya había confirmado su presencia en Rusia. De Gea podría tener el miércoles el partido plácido que necesita para superar el golpe del estreno.
Defensa
Nacho, favorito en la plaza de Carvajal, aún al margen. No tardó tanto tiempo Nacho en resarcirse. Si suyo fue el primer error grave de la selección, el que permitió a Cristiano abrir el marcador de penalti, también firmó el zaguero del Real Madrid el tanto que ponía en ventaja a España. Estuvo mejor en facetas ofensivas el improvisado carrilero, que aún tuvo algún fallo menos grueso en defensa a lo largo del duelo. Había formado en el once aprovechando la lesión de Carvajal, cuyo regreso aún parece lejano, y ganándole a Odriozola el pulso por convertirse en reemplazo de su compañero en el club blanco. Aunque el lateral diestro de la Real Sociedad podría ser útil para abrir huecos con sus rápidas incorporaciones al ataque, es difícil que Hierro altere la zaga, en la que Alba y Ramos rindieron a gran nivel y Piqué sí dejó algunas dudas.
Centro del campo
Los méritos de Koke o la alegría de Thiago. Otro de las plazas en el aire en el debut, además de la de Nacho, fue la de acompañante de Busquets. Se hizo con ella Koke y sus prestaciones estuvieron por encima incluso de las del jugador del Barcelona. El centrocampista del Atlético sostuvo la medular en el segundo tiempo y brilló sobre todo cuando los de Fernando Santos se lanzaron al ataque con el momentáneo 2-3. También destacó Thiago, que pasó veinte minutos reclamando protagonismo sobre el césped y cuyo ingreso en el once del miércoles dispararía la creatividad frente al acantonamiento iraní. Saúl personifica una poco probable tercera vía que dotaría de más elementos de contención al equipo.
Segunda línea
Reactivar a Iniesta y evitar estorbos entre compañeros. La presencia de Koke tiene un efecto liberador sobre Iniesta, menos exigido en labores de destrucción. El de Fuentealbilla no agradeció el pasado viernes este desahogo y completó un encuentro gris, casi siempre escorado a la izquierda. El problema estuvo en que por allí irrumpió con frecuencia Isco, solapándose con el ya exjugador del Barça e interrumpiendo en ocasiones la progresión de Jordi Alba. Un apelotonamiento que debe solventar Hierro, aunque es poco probable que el seleccionador recurra al cambio de piezas. Asensio no garantiza una solución al problema que quizá sí aportaría Lucas Vázquez, dando amplitud al ataque y permitiendo a Silva ocupar una posición más centrada.
Punta
Los goles de Costa lo hacen indiscutible. Aspas podría tener ese mismo efecto si el míster optara por colocarlo escorado a la derecha, como ya hizo Lopetegui frente a Suiza, en el penúltimo amistoso antes del Mundial. Aunque ofrecería un recurso útil para plasmar la diferencia entre España e Irán, el delantero gallego tiene pocas posibilidades de salir de inicio, ni en el puesto que tantas veces ha ocupado en el Celta ni como referente en punta. Los dos goles de Diego Costa a Portugal asientan al de Lagarto en una plaza que llegó en el aire a Rusia.