El orgulloso espíritu vikingo que paraliza a todo un país

Crónica del Mundial desde Islandia


En Islandia se paraliza todo para ver el Mundial. Los que no se han ido a Rusia, que se fueron muchos [el 20 por ciento de la población pidió entradas, según reveló esta semana la embajada], no se pierden detalle cada vez que juega su selección. Si en el primer partido hubo un 99,6 por ciento de cuota de pantalla, contra Nigeria los datos posiblemente se repitan. Todo se paraliza. Se deja de trabajar para poder ver los partidos.

Cada pueblo de Islandia tiene su pantalla gigante, la coloca en una plaza céntrica y un 60 o 70 por ciento de sus habitantes se reúnen para verlo juntos allí. El resto prefiere hacerlo en bares o en salas privadas. Prácticamente nadie se queda en casa para ver el partido en soledad o simplemente con tu familia, como pueda pasar en otros lugares de Europa. Aquí el Mundial es un acontecimiento social que saca a los islandeses a la calle y lo disfrutan muchísimo, desde antes del partido y también al final.

En Islandia la Liga se juega ahora, en verano, pero se han aplazado la mayoría de partidos mientras se celebra el Mundial y de hecho no volvemos a jugar hasta el 1 de julio. Solo los equipos que tienen competiciones europeas se han visto obligados a seguir jugando, pero tratando de no coincidir con los partidos de la selección. Incluso procuramos que no coincidan los entrenamientos. Ayer, por ejemplo, cambiamos el nuestro porque coincidía con el Islandia-Nigeria. Lo que hicimos fue reunirnos todos en la ciudad deportiva para verlo juntos. Es lo habitual también en el resto de equipos.

La lástima para ellos fue perder este partido, porque tenían la clasificación en su mano. Pero son muy orgullosos, creen mucho en sus valores, y consideran que pueden ganar cualquier partido, por lo que siguen confiando que van a pasar. Por afición y entrega, seguro que no será.

Sito Seoane es un futbolista gallego de que en la actualidad milita en el Grindavík, de la Primera División islandesa

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