Un Mundial por estrenar

RUSIA 2018

Javier Etxezarreta

España afronta ante la desahuciada Marruecos su primera gran cita del torneo, en la que además de sellar su pase a octavos buscará ser primera de grupo para asegurar unos cruces más asequibles

25 jun 2018 . Actualizado a las 17:37 h.

La vara de medir de lo inmediato delata que en Riazor se han celebrado ya 21 noches de San Juan desde la que sucedió al segundo gol de Bassir en Saint Etienne. Poco faltaba para las once del 23 de junio cuando el marroquí alistado en el Dépor se deshizo con una elegante espuela de Tom Boyd y batió a Jim Leighton gracias a un chut desde la frontal con carambola en la rodilla de Colin Hendry. Cumplían los leones del Atlas, pero a la misma hora Brasil se dejaba hacer en Marsella y Noruega le daba la vuelta al tanto de Bebeto para expulsar a Marruecos de la cita francesa. Aquel del 98 era el último Mundial de la selección africana hasta que se plantó en Rusia. Aquel de Bassir sigue siendo su último gol en torneo intercontinental.

No le marcaron a Irán ni tampoco a Portugal. Hicieron méritos, como habían hecho hace 20 años para superar el grupo A, pero hay tareas que requieren algo más que la intención; y si entonces fue la falta de interés de Brasil, ahora es la ausencia de puntería de El Kaabi y Boutaib. Ni la fortaleza física del último (ariete del Malatyaspor turco) ni la habilidad del primero (delantero del Renaissance de Berkane, y único jugador de la convocatoria que disputa la liga nacional) han sido útiles para rematar las ocasiones generadas por la hábil segunda línea del combinado de Herve Renard. Por eso aún está en el aire quién rondará a De Gea esta tarde. España se enfrenta a una selección con varias dudas en el once de su adiós.

Marruecos vuelve a abandonar en la primera fase de un Mundial (solo una vez ha llegado a octavos, en el de México 86) y en esta ocasión solo aspira ya a llevarse por delante al vecino antes de partir. Para ello, tendría que vencer y que se diese un resultado propicio en el Irán-Portugal. Justo lo contrario pretende Hierro, en busca del once con que acceder a la fase eliminatoria desde lo más alto, asegurando los cruces menos malos en el camino hacia la final.

Asegurar el éxito sin depender de terceros exige a los españoles golear en Kaliningrado, sobre un césped que ayer no pudieron pisar. «Está en perfectas condiciones», anunció en rueda de prensa el seleccionador. Otro punto a favor que sumar a la ausencia de ambición clasificatoria del adversario, a su falta de gol y a la condición de indiscutible favorita de la excampeona, sobrada de recursos aún por explotar. Porque además de elegir entre quienes le han acompañado en el banquillo, Hierro debe aún encontrar la manera de exprimir a varios habituales del once, muy por debajo del rendimiento que cabría esperar. De adelante hacia atrás, no han desequilibrado Iniesta y Silva, no ha profundizado Carvajal, no ha estado contundente Piqué, y no ha transmitido seguridad De Gea, el único portero sin una sola parada en lo que va de Mundial.

Pese a ello, el míster parece convencido de reincidir en la propuesta con la que abrió el campeonato, añadiendo una mínima alteración: el lateral derecho tendrá el mismo dueño que frente a Irán. Koke volvería a escoltar a Busquets, tratando de contener el punto fuerte marroquí: una segunda línea formada por futbolistas talentosos como Harit, Belhanda, Ziyech o Amrabat. El mayor peligro de un equipo sin gol desde Bassir.