España vuelve de Rusia descosida

El Mundial solo ha dejado malas noticias y grandes dudas alrededor de una selección desnortada


redacción / la voz

España ganó el Mundial de Sudáfrica a pesar de perder el primer partido, ante Suiza. Xavi Hernández recuerda en Informe Robinson que aquella derrota llevó miedo al colectivo. Pero, por otra parte, después de revisar el vídeo, todas las conclusiones apuntaban en una dirección: había sido un accidente, el equipo tenía clara la partitura. Los músicos no dejaron de tocar y tocar hasta conquistar el título.

España se ha ido de Rusia sin perder ningún partido. Pero incluso en el primero, el mejor, el que acabó con empate frente a Portugal, el colectivo transmitió dudas. Ya no dominaba los partidos como antaño con el balón. Y, sin él, se mostraba especialmente vulnerable.

El inicio

Rubiales prendió la mecha. Ha sido una caída en toda regla. Porque parecía que Julen Lopetegui había encontrado el camino de la transición, que había armado un colectivo competitivo, sin renunciar al tiquitaca y sin caer en el dogma, capaz de manejar varios matices. La intromisión de Florentino Pérez y la pulsión de Rubiales dejaron a España, de la noche a la mañana, a solo 48 horas del debut, sin su adalid. ¿Qué hubiera pasado con Lopetegui en el banquillo? Nunca se podrá resolver esa incógnita, aunque el descabezamiento parece haber hecho mucho daño. De lo que no hay duda es de que España se fue de Rusia mucho peor de lo que llegó, descosida.

El modelo

¿A qué jugó? No hay formatos universales que garanticen el éxito. Brasil ha sido campeona del mundo con el jogo bonito y con equipos acorazados. Alemania ganó con su fútbol por aplastamiento, arrolló cuando le añadió posesiones más largas y acaba de caer con esta propuesta por vez primera en su historia antes de octavos. Holanda fue dos veces subcampeona cuando se la conoció como la naranja mecánica. En Sudáfrica, claudicó frente a España con un fútbol de otro corte. A Rusia no llegó. La selección de Hierro se perdió en un juego horizontal, intrascendente. Dominó el balón, pero nunca los partidos. 

La dirección de partido

Hierro no asumió riesgos. El seleccionador no consiguió que España cambiase de marcha sobre la marcha con los cambios. Sabía que se iba a encontrar con defensas cerradas, de tres centrales. Lopetegui había hablado con Machín, en Girona, sobre este particular y las maneras de atacar, porque es uno de los que apuesta por tal formato. Hierro se atascó. Nunca asumió riesgos en la retaguardia ni probó a juntar a Diego Costa con Aspas, buscando una sociedad similar a la que tiene con Griezmann en el Atlético. España fue un equipo muy plano, sin apenas variantes.

Vulnerabilidad

Demasiadas concesiones. España fue perdiendo su identidad con el balón, diluyéndose en un sinfín de pases fácilmente contrarrestados por los adversarios. Pero a la par se fue descosiendo sin balón. Entre otras razones porque no se vio esa presión alta que le permitía robar cerca del área rival, sin dar tiempo a que el oponente se reordenase. Cedió metros, hizo demasiadas concesiones y De Gea no salió al rescate, como tantas veces a lo largo de la temporada en el Manchester. Solo hizo una parada en cuatro comparecencias. Y recibió goles en tres. Una sangría. Nadie discute la calidad y el potencial de De Gea. Nadie cuestiona que, en Rusia, fue incapaz de transmitir seguridad. Es una más de las paradojas de un campeonato sin buenas noticias para España.

Los años

Edad media más alta. El once inicial que presentó España frente a Rusia tenía una edad media de 28,2 años, con solo tres de los once jugadores con 26 o menos: Asensio, Isco y Koke. Cuatro también fueron titulares en Sudáfrica: Ramos (32), Piqué (31), Busquets (29) e Iniesta (34). Entonces tenían ocho años menos. Silva, que ahora tiene 32, jugó en el Mundial de 2010 con 24. La formación titular que ganó a Holanda tenía una media de edad de 26,8. En aquella ocasión, Del Bosque pudo empezar la concentración con todo el plantel disponible. En esta, los futbolistas del Real Madrid se incorporaron una semana más tarde, por haber jugado la final de la Champions. Argentina, Alemania y España, tres de las selecciones que más apostaron por la veteranía, han sido tres de las grandes decepciones del Mundial de Rusia.

Ciclo

El adiós de Iniesta. De los tres pequeños que movieron los hilo de la mejor selección española de la historia desde el centro del campo (Xavi Hernández, Andrés Iniesta y David Silva) ya solo queda uno, tras confirmar el manchego su adiós al equipo nacional. El gran guardaespaldas, Busquets, está a punto de cumplir los treinta. Isco y Thiago son centrocampistas de toque, pero no réplicas de sus predecesores. A quien le corresponda llevar las riendas de la selección le tocará decidir a qué fútbol quiere jugar. Y la clave estará en el centro del campo.

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