La Pizarra del Sporting: A Baraja le responde la llamada a la segunda unidad

Análisis táctico del encuentro en Copa, con la victoria del Sporting (1-2)

Rubén Baraja
Rubén Baraja

Regresó el Sporting al camino iniciado antes de la caída en Riazor y sumó su primera victoria a domicilio en la primera eliminatoria en Copa del Rey (1-2). Apostó Baraja por dar opciones a la llamada segunda unidad pero tampoco inició una revolución total. Hasta cuatro jugadores importantes salieron de mano (Mariño, Molinero, Cofie y Álvaro Jiménez). El equipo rojiblanco jugó el encuentro que buscaba su entrenador: un partido firme en defensa, una de las cualidades buscadas desde la llegada de Baraja, solvente y con capacidad para generar situaciones de peligro saliendo rápido en transición.

La mejor noticia estuvo en la banda izquierda con Pelayo Morilla. El canterano, todavía en edad juvenil, demostró que apunta alto en una exhibición de virtudes y de valentía. Lejos de esconderse, Morilla lo intentó todo: autopases, caños, sombreros... Y encontró premio con un gol con algo de suerte. Hay que intentarlo.

La propuesta inicial

Rubén Baraja dio un giro táctico a su dibujo habitual. Juntó a Cofie y a Salvador en un doble pivote fuerte, ensayado en Mareo, dejando más libertad a Santana, el primero en acudir a la presión. El técnico rojiblanco valoró la alta capacidad física de Hernán Santana que acompañaba a Neftali Manzambi a frenar la salida de balón local, uno de los puntos fijos en el libreto de López Garai. La idea del Pipo salió bien. El Numancia estuvo incómodo en fase inicial y solo encontró espacios entre el doble pivote y la retaguardia, con Borja Viguera detrás de Higinio.

En ataque, el equipo de Rubén Baraja estuvo menos lucido. Se mejoró la versión de Galicia, algo a todas luces fácil, pero el doble pivote no dio fluidez al juego, tampoco facilitó las salidas a la contra de Álvaro Jiménez o Morilla. Faltó un juego más vertical, solo encontrado por los espacios que dejó el equipo local en su tentativa por remontar. Ahí sí que el Sporting tuvo ocasiones saliendo rápido, sobre todo con Morilla. 

Los cambios

Nacho Méndez por Cofie. Mejoró las prestaciones del equipo. Liberó a Salvador, mejor solo que acompañado. Además, Nacho también aportó mayor fluidez en la salidas de balón y, ya con la llegada de Pedro, aportó estabilidad y posesión.

Pedro Díaz por Hernán. La entrada del canterano frenó el avance del Numancia. Sin el recorrido de Santana, pero con mayor precisión y capacidad para el juego. Se asoció con Nacho. Se notó los minutos del trivote filial con Salvador, Nacho y Pedro. 

Pablo Pérez por Morilla. Dio profundidad al juego.

Balón parado. Determinante

El Sporting ganó el partido aplicando el balón parado. Los dos goles llegaron en jugadas de estrategia, algo que refuerza el trabajo semanal de Rubén Baraja, muy insistente en el juego táctico. Para el técnico rojiblanco es un elemento clave y ayer quedó demostrado. Los lanzadores también destacaron

Nota final para Rubén Baraja y su cuerpo técnico

Notable. Baraja salió reforzado de Soria. El partido funcionó para ensayar un nuevo sistema, con el doble pivote fuerte. Además dio continuidad a Pelayo Morilla y Álvaro, que no estaba cómodo, ayer se fue con mejores sensaciones y más confianza. También acertó en la elección de Santana, más liberado y con capacidad para correr. La interpretación del partido, frenando la primera salida del Numancia, fue acertada. 

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