La batalla contra el tiempo de Álvaro Traver

El extremo, renacido tras el derbi asturiano, se enfrenta a Muñiz, el entrenador que le enseñó la puerta de salida en el Levante. Su familia, talismán, ha estado presente en sus dos mejores partidos

Álvaro Traver
Álvaro Traver

Más reforzado que ninguno, el derbi asturiano recuperó las expectativas en sus condiciones. Traver, el promocionado que menos debate sugería en Mareo -todos entendían que por su fútbol eléctrico y vertical tenía cabida en el primer equipo- vuelve a asomar, ahora con más fuerza que nunca. Lo hace pegado a la banda de su vida, la derecha. Ante el Málaga tiene una nueva oportunidad: confirmar que el derbi no es mentiroso y que, como piensan en el club, tiene talento para ser un futbolista valioso en el costado diestro. 

El encuentro de esta noche en la Costa del Sol recuerda a Álvaro que también hubo días de nubes. En el banquillo local está el gijonés Muñiz, el técnico que, en contra de lo pactado, dijo basta al ascenso de Traver al primer equipo del Levante. A pesar del pensamiento de muchos, el hermético entrenador asturiano, enseñó al de Algemesí la puerta de salida. Hoy el dorsal 21 del Sporting, de carácter cordial y vena competitiva, juega dos veces: ante su pasado y, también, ante su futuro. 

Un sacrificio de izquierdas

Hace no demasiados viernes, Álvaro, reajustado en un disciplinado ejercicio al costado izquierdo, admitió los sacrificios que no plegaba el figurante Blackman. Pagó el precio de obviar sus virtudes. «En la izquierda no tiene salida natural por fuera. Pierde un alto porcentaje de su fútbol», admiten desde su entorno.

Más madera para sus intenciones, la noche del 31 de enero, frenética en Mareo, con la llegada de tres atacantes, dos extremos: Aitor García e Ivi López, todavía anclado en su particular éxodo competitivo. Traver, muy apreciado en el vestuario, compañero de piso del canterano Isma Aizpiri, decidió vender cara su derrota. «En ese momento no estaba jugando todo lo que querría y el Sporting se había reforzado con dos nuevos extremos. Él se mantuvo firme: a partir de ahora mis partidos serán los entrenamientos». 

El amuleto de su familia

A más de 800 kilómetros de casa, su familia, consciente de la dificultad de viajar a Asturias, buscó un desplazamiento amable. Primera parada, Granada, la ciudad natal de su madre. Álvaro, sin opciones para Rubén Baraja, era escéptico con sus posibilidades. «Insistió e insistió que no jugaría. Pero, pese a todo, decidimos acudir a Los Cármenes», explican sus allegados. El Sporting, en una innegable crisis de resultados, rompió con el Pipo; José Alberto debutaba en Granada y Traver, con los suyos en la grada, fue el protagonista del partido: titular y autor del gol en el último minuto del descuento.  

Meses después su familia señaló nuevo destino para viajar: Gijón, el derbi asturiano. Traver repitió argumentación: creía firmemente que no jugaría. Pero, entonces, Carmona se rompe. Álvaro, por segunda vez con su familia en la grada, en el partido más importante del año, sería titular. «Sabíamos que si tenía la oportunidad de jugar en la derecha, en un encuentro tan importante como el derbi y las cosas no terminaban de salir bien, sería un golpe muy duro. Él, en cambio, estaba aparentemente muy tranquilo, convencido que sería su noche», admiten desde su círculo.

Con todos en la grada, como el día de Granada, Traver, en la derecha, completó una de sus mejores actuaciones en el Sporting. «Con lo supersticioso que es José Alberto seguro que ahora nos quiere en todos los viajes», bromea, feliz, un familiar.

De pie, respaldado por el derbi más emocional de España, el extremo valenciano, casado con su banda derecha, juega esta noche ante Muñiz y la máquina del tiempo. Ante el entrenador que le negó la posibilidad de ser futbolista en su club del alma. Con ganas de revancha.

La batalla contra el tiempo de Álvaro Traver