Juan Rodríguez: «Tendré siempre un pedacito de Mareo y del Sporting conmigo»

La Voz de Asturias entrevista al exjugador del Sporting

Juan Rodríguez
Juan Rodríguez

Curtido en Mareo, en busca de un ascenso en Tarragona. Juan Rodríguez Martínez (Cedeira 1995) se siente canterano del Real Sporting de Gijón. Tras completar su formación en el filial y ser promocionado al primer equipo, el balón le separaba de la entidad asturiana para tratar de demostrar que un futuro licenciado en matemáticas también puede ser futbolista. El central conversa con La Voz de Asturias y repasa con cariño su pasado sportinguista.

¿Cómo le van las cosas por Tarragona?

No empezamos como queríamos, arrancamos un poco atascados, pero por lo que veo, tengo bastante confianza y creo que vamos a hacer un buen año. Hay buen equipo, la idea es meternos en la pelea por volver a Segunda. En lo personal estoy muy contento, estoy jugando todo, e incluso el otro día me equivoqué y metí un gol. Es un buen proyecto y tengo confianza en que va a salir todo bien.

Gol con el Nàstic

¿Hay tiempo para seguir al Sporting?

Claro, siempre que puedo veo los partidos, salvo que coincidan con que yo esté jugando, no me los pierdo. Aún tengo grandes amigos en ese vestuario, más el cariño al club. El último fin de semana, contra el Elche, me gustó el equipo y me alegré especialmente por Cristian (Salvador), es una bestia, tiene físico y juego para marcar diferencias desde el centro del campo. Espero que pueda tener continuidad, porque aparte de que se lo merece, y ser muy buen amigo, es muy buen futbolista.

Hay mucha gente que juega un partido en el primer equipo y piensa que ya lo has logrado, pues no.

¿Cómo lleva un jugador del filial el salto, intermitente, al primer equipo?

No es fácil gestionar eso. Después de mi debut, lo comentábamos a veces en el vestuario.  En mi caso, hubo una época en la que una semana estaba jugando en el Camp Nou, a la siguiente en el campo del Mosconia y después en el Pizjuán. No es fácil de llevar, hay que estar muy centrado y saber en todo momento dónde estás, aunque desde fuera pueda parecer más sencillo no lo es para nada.

Ahí entra en juego la cabeza

Exacto, es una cuestión de mentalidad, de cabeza. Hay mucha gente que juega un partido en el primer equipo y piensa que ya lo has logrado, pues no. Hay que tener la humildad para volver a bajar y estar cien por cien comprometido en la categoría en la que realmente tienes que jugar, porque si no te pintan la cara y a lo mejor no vuelves a tener la oportunidad. Es duro, pero también sabemos cómo funcionan los filiales. Si lo superas, te hace madurar, hay que tratar de ver el lado positivo y pensar qué muchos se cambiarían por esa situación, debutar con el primer equipo.

Tu estreno fue con Abelardo y en Primera

Sí, contra el Granada. Abelardo siempre me trató genial, desde el primer momento como si fuera uno más del primer equipo, desde la pretemporada que empecé con ellos y luego seguí todo el año entrenando. Siempre que pudo estuvo ahí, me ayudó en todo y luego me hizo debutar en Primera, el sueño de cualquier chaval, la verdad que tengo un magnífico recuerdo de él, sólo puedo tener palabras de agradecimiento. Lo que más lamento es que esa temporada no se consiguiera la permanencia.

Luego te tocó esperar a Baraja

Fue el entrenador qué más oportunidades me dio, Herrera no contaba mucho conmigo la verdad, pero desde que llegó el ‘Pipo’ desde el primer momento me mostró su confianza y jugué varios partidos importantes, me dio continuidad, disfruté de la remontada e incluso pude disputar el play off de ascenso. Al acabar esa temporada sentí que podría tener opciones de ser parte activa del primer equipo, luego las circunstancias cambiaron y no pude tener la continuidad que yo desearía.

¿Le has dado muchas vueltas a ese play off? ¿tienes una explicación?

Hicimos un esfuerzo muy grande después del derbi. Teníamos muchísima desventaja y sin embargo, en aquella dinámica de victorias, llegamos hasta el primer puesto. Yo creo que igual ese esfuerzo lo acabamos pagando, fueron muchos puntos para recortar y eso requiere de mucho sacrificio y puede ser el motivo de que al final nos faltara un pelín más para lograr llevar al equipo a Primera. En el vestuario teníamos confianza plena en volver a estar bien para el play off y retomar el juego que nos había llevado hasta allí, pero el Valladolid llegaba como un tiro y fueron mejores, llegaron al momento justo en un estado de forma increíble, el que nosotros habíamos tenido unas semanas antes.

y llega la época de José Alberto

Nosotros siempre tuvimos mucho cariño mutuo, pasamos grandes momentos en el filial. Luego coincidimos arriba y es cierto que, al final, todos queremos jugar y yo personalmente esperaba un poquito más de continuidad, alguna oportunidad más para poder demostrar lo que llevaba adentro. No se pudo dar y ahora sólo me queda mirar hacia adelante y pensar que eso ya pasó.

Este año la verdad es que las cosas no empezaron como todos esperábamos, pero sinceramente creo que tienen una plantilla de un nivel muy alto y estoy convencido que con esta última victoria recuperarán confianza y van a tirar para arriba, ojalá.

En Gijón he vivido mis mejores momentos como futbolista y una parte muy importante de mi crecimiento. Tendré siempre un pedacito de Mareo y del Sporting conmigo.

¿Cómo se lleva el rol de cuarto central?

Es una situación difícil porque ves que no te van a llegar oportunidades, que pasan las convocatorias y tú no entras. En mí caso, además, cuando tenía la oportunidad, que era en la Copa, pues las cosas iban bastante bien, íbamos pasando eliminatorias, pero luego llegaba la Liga y desparecía, ni una oportunidad. Ahí es cuando hay que tener mucha fortaleza mental.

En esos momentos se necesita apoyo

Es muy importante tener un entorno en esas situaciones que esté contigo. Yo tengo mucha suerte de tener a mis padres y a mi novia, que siempre están, porque en realidad en los buenos momentos no necesitas a nadie que venga a pasarte la mano, pero cuando ves que te esfuerzas, que trabajas, que pasan las convocatorias y que no te llega la oportunidad, ahí sí que necesitas apoyos. Resalto la labor del coach, Arturo, yo tuve una relación fantástica con él, para mí fue muy importante el año pasado, tuvimos muchas charlas, me apoyó en todo momento, es un elemento que pienso debería existir en todos los clubes.

Hay momentos que, desde fuera, puede parecer muy fácil la vida del futbolista pero no siempre es así, la cabeza te juega malas pasadas y pienso que la cabeza es la parte más importante de un futbolista y hay que trabajarla como cualquier otra cosa.

¿Te consideras canterano del Sporting?

Pues sí, en Gijón he vivido mis mejores momentos como futbolista y una parte muy importante de mi crecimiento. Está claro que al llegar con 20 años no es la misma formación que la de un chaval que lleva allí desde los 10, pero para mí es algo fundamental en mi carrera y que me ayudó a crecer muchísimo. Tendré siempre un pedacito de Mareo y del Sporting conmigo.

¿Cuál es tu mejor recuerdo?

No es una pregunta fácil. En Gijón he tenido los mejores momentos de mi carrera hasta ahora, que aún soy joven. Me quedaría con tres. El debut con el primer equipo en Granada y en Primera. El poder jugar en Camp Nou, frente a los Messi, Neymar o Suárez y por último el ascenso con el filial, pero, la verdad, es que tuve muchos momentos buenos vestido de rojiblanco.

¿y el peor?

Eso lo tengo más claro, hay tres bastante jodidos. Cuando no se pudo lograr la permanencia en Primera. La decepción máxima del play off con el Valladolid y ver escapar el ascenso. El tercero, más personal, el último tramo del año pasado, para mí fue muy duro.

¿Cuándo fuiste consciente que se acababa tu etapa en Gijón?

Cuando ves que no tienes minutos, ni la confianza del entrenador, pues ya comienzas a meditar que igual hay que buscar una salida. Con mi edad yo tenía claro que lo que tenía que hacer era jugar todo lo que pudiera, e intentar demostrar que me puedo dedicar a esto y para eso lo mejor era la salida. Para mí fue una pena muy grande, porque mi máxima ilusión era poder triunfar allí. Ahora ya lo ves de otra manera, con toda la ilusión puesta en el Nàstic, que el proyecto salga adelante, tengamos suerte y logremos los objetivos y si puede ser jugando lo máximo yo pues mejor todavía.

¿Fue una despedida difícil?

En el verano pregunto cuál va a ser mi situación, qué tienen pensado hacer conmigo, porque veo que ya en el segundo partido de pretemporada no voy ni convocado. A partir de ahí, un poco de mutuo acuerdo, buscamos una solución que a las dos partes nos interesara. Al final, cuando decido irme, te quedas con las muestras de cariño que me llevé de todo el mundo, ni una mala palabra, eso se agradece muchísimo. El ánimo que me dieron en ese momento, también los aficionados estoy muy agradecida a todo el mundo. Ojalá pueda volver a Gijón, como un seguidor más, para celebrar el ascenso a Primera, me alegraría muchísimo.

Juan Rodríguez: «Tendré siempre un pedacito de Mareo y del Sporting conmigo»