Análisis: «Los problemas del Sporting para jugar el balón»

Daniel Souto

SPORTING 1905

Javi Fuego
Javi Fuego @GuilleGL73

Artículo de opinión

26 jun 2020 . Actualizado a las 14:25 h.

Semana complicada para el Sporting. Un punto de seis posibles en dos duelos de vital importancia ante el eterno rival y otro directo en una aspiración de alcanzar los puestos de Playoff que parece difuminarse. Aunque el conjunto de Miroslav Djukic continúa a cuatro puntos de los puestos de promoción, la sensación es que la distancia es aún mayor. No es fácil encarar con optimismo los siguientes desafíos con la derrota reciente en el derbi y la victoria que se escapó en Vallecas, teniendo en cuenta además la imagen dada en cuanto a juego en sendos encuentros. Sin embargo, una de las cuestiones que acompañan a este fútbol ‘post parón’ es que no hay tiempo para lamentarse. El Sporting debe preparar desde ya otro duelo con aroma a final, y es que hasta que haya opciones matemáticas para cualquier cosa, esta recta final es un compendio de finales consecutivas..

Falta de certezas a nivel individual

Este escaso margen entre partidos impide que Djukic pueda trabajar algunos aspectos que el Sporting parece arrastrar desde el inicio de la temporada y que aún a día de hoy siguen lastrando al equipo gijonés. Uno de los más acuciantes -junto al acierto de cara a gol- se encuentra en la salida de balón. Es cierto que a nivel individual no estamos viendo las mejores versiones de piezas importantes como Javi Fuego, Cristian Salvador, Pedro Díaz, Nacho Méndez o Manu García, pero lo cierto es que las dificultades del Sporting para ordenarse en esos primeros pases no responde únicamente a una cuestión de forma o acierto de cada uno de ellos por separado. 

Ya se ha comentado a lo largo de la temporada que un centro del campo de estas características y de tal nivel para la categoría debería ser motivo más que suficiente para que pudiéramos ver un Sporting protagonista con la pelota, algo que no se ha visto con fluidez en ningún momento del año. Y es que sin tener interiorizados los famosos ‘automatismos’ en esos primeros pases es difícil que luego el equipo logre asentarse con balón. La fórmula más recurrente termina siendo el balón directo buscando al punta y que a partir de la descarga de éste se encuentre al mediapunta o interior de cara para generar la jugada de ataque. Un juego directo en el que el número de intervenciones de los interiores y los organizadores se reduce considerablemente, algo que tampoco favorece al juego de Pedro Díaz o Manu García por ejemplo.

Automatismos no adquiridos en sentido colectivo

La salida de balón es una de las fases del juego en la que muchos entrenadores inciden especialmente. Más que nada porque supone el primer paso a la hora de construir la fase ofensiva de sus equipos. En este sentido, el Sporting apuesta habitualmente por retrasar al pivote a la altura de los centrales, incrustándolo entre ellos; lo que comúnmente se conoce como 'salida lavolpiana'. Esta fórmula es muy repetida entre entrenadores de distinta índole, pero en el Sporting no termina de ser efectiva. La idea es que con ese 'central' extra, el equipo tenga superioridad ante los rivales que vienen a presionar (generalmente con dos delanteros o un delantero + mediapunta) y que permita a los laterales ganar altura. El problema es que esta superioridad numérica no siempre se traduce en ventajas en la ocupación del campo unos metros por delante, algo que en el Sporting vemos con demasiada asiduidad.

Tapando las líneas de pase interiores y con un jugador encimando al otro centrocampista rojiblanco (generalmente Pedro Díaz o Nacho Méndez) el cuadro de Djukic necesita de ciertos movimientos, tanto de sus centrocampistas y extremos como de sus laterales, para generar y ocupar los espacios libres; tratar de crear las mínimas ventajas y aprovecharlas. Sin movimientos no hay espacios. Movimientos interiorizados por los futbolistas, 'automatismos' que permitan jugar prácticamente de memoria. Esto en el Sporting no ocurre y es algo que se hereda (centrándonos solo en esta temporada) de la etapa con José Alberto, que reproducía una salida de balón similar y que se topaba con la misma problemática.

Cuando el Sporting consigue filtrar algún pase que rompa esa primera línea de presión surgen dos problemas nuevos: por un lado, el receptor habitúa a estar de espaldas al rival cuando le llega el balón, pero no solo esto, sino que además la ausencia del otro pivote le deja sin una opción de pase en horizontal ya que nadie ocupa su lugar, con Manu o quien ejerza como mediapunta un escalón por encima. Esto dificulta la continuidad en el pase, traba la circulación, y eso hace que en muchas ocasiones, aunque se dé un paso hacia adelante, se terminen dando dos hacia atrás, volviendo a combinar con uno de los centrales o directamente con Mariño. Buscar la salida en largo con envíos directos al delantero o a los costados no es mala opción. Una no es mejor que la otra, pero está claro que en ciertos escenarios ésta no sirve. Djurdjevic apenas ganó un duelo ante la defensa ovetense el pasado lunes, pero por ejemplo ante el Deportivo esta fórmula sirvió muchas veces para crear jugadas en campo contrario con las recepciones de Álvaro. Algo que depende de la capacidad individual de los delanteros sportinguistas para imponerse a sus marcadores.

Ante el Alcorcón no hubo oposición para llegar a campo contrario y el Sporting no tuvo dificultad para dominar con balón y frente al Oviedo, dados los apoyos de Jimmy por dentro para vigilar a Manu, los de Ziganda dejaron el carril diestro libre para las internadas de Unai permitiendo a los de Djukic tener una vía para salir con balón, pero aun así se apreciaron estos problemas habituales con el cuero. Definitoria fue la comparativa en Vallecas ante un equipo que hace hincapié en esa salida elaborada desde atrás para crecer a través de la posesión. Ante los de Jemez, los pupilos de Djukic priorizaron no perder el balón en zona sensible, renunciaron a la salida lavolpiana y se basaron en los envíos directos y sus opciones a la contra como mejores bazas para atacar.

El gran inconveniente, relacionado con la cuestión temporal a la que acudíamos líneas atrás, es que esto no es algo fácilmente entrenable. Djukic puede hacer ciertos ajustes, ensayar algunos movimientos que sirvan como un pequeño parche para mejorar al Sporting en esta faceta, pero diseñar una salida de balón eficiente, practicarla y tenerla interiorizada en sus protagonistas lleva su tiempo. Y eso es algo de lo que el conjunto rojiblanco no tiene. Y para que el equipo sea capaz de controlar más lo que ocurre en los partidos necesita ser capaz de asentarse algo más con balón, para lo cual la salida desde atrás, esos primeros pases, resultan fundamentales. Hasta que esto sea posible, seguiremos dependiendo de chispazos o momentos de genialidad de jugadores como Murilo o Manu o las opciones de los delanteros de cazar algún balón directo en ventaja. Posiblemente insuficiente para aliviar el otro gran problema que tiene el Sporting para llegar al área rival y hacer gol.