Pizarra: Las 5 claves de la derrota del Sporting

Artículo de opinión

Djukic
Djukic

La derrota siempre tiene un sabor amargo, pero este se acentúa aún más cuando la susodicha llega de forma inesperada. El Sporting se fue de vacío de Almería tras haber hecho un partido serio, pero a la vista insuficiente, con intervenciones del VAR - o falta de éstas - incluidas. Un 1-0 en los minutos finales que castigan a un equipo que en palabras de su técnico “luchará hasta el final” por el objetivo del Playoff. Los plazos se acortan y el calendario aprieta a un Sporting que ya no puede permitirse más tropiezos.

Dominio estéril

Dominar el balón no siempre es sinónimo de controlar los partidos. Muchas veces se cree que tener la posesión es la mejor vía para atacar a tu rival y que a su vez éste no tenga la opción de hacerte daño. El balón como medio para atacar y defender. Sin embargo, no siempre es así, como le ocurrió al Sporting en Almería. El conjunto andaluz cedió por completo el control del esférico a los asturianos en la primera hora de juego, quizás a sabiendas de las dificultades de los de Djukic para atacar en posicional y encontrar huecos cuando tiene que llevar la iniciativa y a su vez para tratar de aprovechar de hacer daño a la contra, ya que el Sporting viene defendiéndose mejor cuando se junta cerca del área de Mariño en lugar de cuando tiene que hacerlo con espacios a su espalda.

Como conclusión: si el amasijo de posesión de balón del Sporting durante la primera hora de encuentro era parte del plan de partido del Almería, quiere decir que quien dominaba el contexto eran los andaluces, algo que dado lo poco productiva que fue dicha posesión para los de Djukic, parece que fue un acierto para el rival.

Necesidad de desborde y profundidad

Uno de los factores que más se vienen demandando en el Sporting esta temporada es el protagonismo de los laterales en acciones ofensivas. El cuadro de Djukic ganó un buen argumento para desequilibrar desde su banda derecha con la incorporación de Murilo, al que este parón competitivo parece no haberle sentado muy bien, pero más allá del brasileño, el Sporting no tiene piezas para buscar el uno para uno o para ganar línea de fondo con desmarques al espacio.

Relacionado con el punto anterior, el Sporting podía llegar con facilidad a la mitad de campo del Almería, pero una vez superaba la medular, la falta de desmarques y de situaciones de ventaja para encarar impedían que el equipo ganase la profundidad y el desequilibrio necesarios ante un equipo que defendía muy junto. Solo la acción clara de Álvaro Vázquez frente al meta almeriense se salió de este guion, tras un buen desmarque del catalán que se fue al traste con su errática definición.

La falta de acierto, una vez más

Ha sido el tema más comentado esta temporada en el Sporting. Un equipo al que le cuesta generar peligro y aún más convertir dichas ocasiones en goles. Se suele decir que quien perdona lo termina pagando, y en Almería el dicho se cumplió. El Sporting dejó con vida al cuadro andaluz tras dos ocasiones claras, la de Manu García en el primer tiempo y la citada de Álvaro Vázquez en el segundo, además de lamentar un gran lanzamiento de falta de Pedro Díaz que se topó con la madera. Un disparo al poste que pareció despertar al Almería, que hasta entonces se había mostrado muy tibio en ataque y a partir del cual llegaron con más peligro a la meta de un Mariño que terminó salvando al Sporting en más de una ocasión. El Sporting tenía la pelota, y aunque el Almería no llegara a sufrir con las posesiones visitantes, el haber convertido alguna de estas ocasiones habría cambiado seguro el signo y desarrollo del partido. El gran mal que asola esta temporada al Sporting hizo acto de presencia una vez más.

Un ‘plan B’ inexistente

Con esto del fútbol cada tres días y tras un largo parón de por medio, el tema del físico y los cambios se analiza cada vez más. Sin entrar a valorar el tema del desgaste, lo cierto es que la opción de tener cinco sustituciones permite a los técnicos mayor flexibilidad para dar con las piezas que le permitan cambiar la dinámica del partido. Algo que en el Sporting no ocurre con asiduidad. Los cambios son siempre de hombre por hombre, con poca capacidad de sorpresa, sin necesidad de ajuste por parte de los rivales.

La mayoría de los cambios los podemos adivinar de antemano, y eso, en escenarios tan variables como el partido ante el Almería, supone un problema a considerar. La última media hora, con el equipo almeriense más lanzado, pedía ajustes por parte de Djukic que fueran más allá del habitual ‘hombre por hombre’. Una vez más, la falta de un plan B reduce las opciones de cambiar los guiones de partido por parte del Sporting.

La contundencia en acciones clave

El propio Djukic hacía mención a la importancia de ser más decisivos en ambas áreas para obtener mejores resultados. El Sporting y la falta de acierto es un mal del que ya hemos hablado en este mismo texto, pero en área propia, desconexiones como la de Cordero en un partido empatado y rozando el minuto 90 no son de recibo dada la situación actual del equipo. Sea cual sea el contexto esta endeblez vale puntos, pero si además contamos con que estamos en la recta final del campeonato, cada punto vale incluso más.

Nota a Djukic y el cuerpo técnico

Aprobado. No jugó un mal partido el Sporting, tuvo sus ocasiones claras y durante una hora mantuvo el control de la posesión sin sufrir las acometidas del rival. A pesar de firmar un partido decente, cuestiones achacables al cuerpo técnico como la mencionada falta de profundidad y desborde o la ausencia de influencia en los cambios, hacen que su nota sea de aprobado sin demasiado brillo. Y es que el resultado quizás no haga mérito al partido del Sporting en Almería, que volvió a caer por detalles y acierto en ambas áreas en momentos clave, pero al final es ese acierto el que termina decantando la balanza.

 

*Recuerda comentar la noticia en el foro que se encuentra debajo de esta publicidad.

Pizarra: Las 5 claves de la derrota del Sporting