El instructor federativo propone como medida cautelar dar por perdido el partido al Fuenlabrada

En su providencia habla de «una grave alteración del buen orden deportivo, con afectación de la integridad y la igualdad de los participantes en la competición»

Sandoval
Sandoval

El instructor del expediente abierto por la Federación Española de Fútbol (RFEF) en el caso Fuenlabrada propuso, como medida cautelar, que el Comité de Competición dé por perdido al equipo madrileño el encuentro aplazado el pasado día 20 contra el Deportivo. Es decir, si el organismo federativo lleva a cabo esta providencia, el equipo coruñés sumaría los tres puntos de aquel encuentro correspondiente a la última jornada de Liga. En el escrito, Ricardo Esteban Díaz Sánchez señaló que la conducta del expedientado [se refiere al Fuenlabrada] «produjo una grave alteración del buen orden deportivo, con afectación de la integridad y la igualdad de los participantes en la competición». Además, destacó que en la comunicación por parte del club madrileño de los positivos con que contaba en la plantilla «la información no se trasladó con la antelación suficiente y fue parcial, por lo que se privó de datos fundamentales para adoptar su decisión a la Comisión de Seguimiento para el covid-19», formada por la Liga y la Federación, y con presencia del CSD.

El instructor federativo lamentó la «ocultación de la verdadera situación por parte de los responsables del club» y afirmó sin rodeos: «Todo ello permite inferir la presunta comisión de infracciones muy graves contra el buen orden deportivo y de riesgos para los participantes en la competición (futbolistas, técnicos, árbitros...), llevando aparejadas sanciones como la que cautelarmente encaja en el presente supuesto, al reputarse además como idónea para depurar la afectación a la integridad de la competición originada y que pueda continuar dicha competición». 

En su opinión, «dada la flagrancia y gravedad de la infracción cometida», si el procedimiento aún en marcha contra el Fuenlabrada terminase atribuyéndole responsabilidad y esta se tradujese deportivamente, se podría ver afectada la clasificación final de forma decisiva, «por lo que la no adopción de la presente medida cautelar [es decir, dar por perdido el partido al Fuenlabrada] podría causar perjuicios de imposible reparación a clubes como el Elche, que no habrían podido jugar la promoción, pese a que la resolución final del procedimiento sí se lo hubiera permitido». Por este motivo, Díaz Sánchez subrayó: «Proseguir el normal desarrollo de la competición inmediatamente, disputar la fase de ascenso y cerrar la clasificación final son cuestiones que no admiten demora de ningún tipo».

 

 Además, el instructor federativo se refirió a que la consecuencia inmediata de la actuación del Fuenlabrada le habría dado a este la ventaja de conocer los resultados obtenidos por sus rivales por el ascenso «y de enfrentarse —añadió en su providencia, en referencia al Dépor— a un rival que se sabría descendido y que lleva días sin entrenar, o con un bajo rendimiento». Con este argumento, recuerda: «Es un principio general del Derecho el de que no puede verse beneficiado quien por sus actos es presuntamente responsable de la situación creada».

El duro escrito dejó de manifiesto la situación que experimentaron durante aquel día 20 los colegiados y hasta los propios futbolistas del Fuenlabrada. Al respecto del equipo arbitral, apuntó que solo tuvo conocimiento de lo sucedido «en el momento de salir a inspeccionar el terreno de juego y a hacer las comprobaciones técnicas relacionadas con la tecnología del sistema VAR, momento en que se enteraron a través de un medio de comunicación deportivo».

Sobre los propios jugadores del Fuenlabrada, indicó que ni siquiera estos conocían la existencia del brote de coronavirus en el seno de la plantilla: «El certificado médico aportado por el club expedientado reconoce que los días anteriores (sábado y domingo) el resto de los futbolistas de la plantilla había estado en lugares comunes a distancias menores de dos metros y durante más de 15 minutos. Ni siquiera los propios integrantes de la plantilla del primer equipo supieron de la existencia del brote hasta cuatro horas antes del partido, cuando ya se habían desplazado a A Coruña, privándoles de información esencial, vital, que debían conocer al detalle antes de subirse al avión». 

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