El conflicto por la renovación del canterano no encuentra solución
26 sep 2020 . Actualizado a las 12:10 h.Un conflicto de difícil solución. El Real Sporting de Gijón y Nacho Méndez, en rincones opuestos de la disputa. La renovación del centrocampista se ha convertido en un pulso sin brazo a torcer. La petición de más tiempo para dar una respuesta definitiva del canterano ha colmado la paciencia del club, que ejerce su derecho a la presión situando al de Luanco en los entrenamientos junto a los descartes de la plantilla. Una medida tomada previo aviso al futbolista rojiblanco semanas atrás.
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Ante la indefinición, reacción. La dirección deportiva rojiblanca asume la falta de concreción en la respuesta como una negativa y juega sus cartas ante la perspectiva de perder a corto plazo y sin contraprestación económica un activo del club. Consumidos plazos y extensiones de los mismos sin contestación diáfana, postura firme. La gestión del litigio marca el terreno para el futuro. El malestar es evidente, la decepción palpable, la solución incierta. Una salida antes del cierre definitivo de la actual ventana de mercado, a día de hoy, de probabilidad mínima.
Nacho Méndez por su parte acepta con resignación la nueva situación. A disposición de las órdenes de los técnicos, junto al resto de sus compañeros, o apartado del grupo, en perfecto estado físico y entrenando con la 'normalidad' que supone el escenario. Sin entrar en la última convocatoria, sin perspectivas de regreso para la cita ante el Girona, afectado, pero firme en su pensamiento. Sopesando el actual proyecto y la idoneidad de atarse al mismo con un contrato largo como recoge la propuesta recibida. Las dudas, alejadas del tema económico, apuntan más al encaje en los planes del club y al discurrir de una nueva planificación, que pretende alejarse del camino descendente de los últimos cursos.
La desconfianza y las sospechas entre las partes se han sembrado con el paso de las semanas y los meses, derivando en un conflicto de dos, en el que pierden tres. Club, jugador y aficionados rojiblancos. Sin solución a la vista, Nacho entrena alejado del grupo y del terreno de juego mientras espera seguir sumando en su cuenta de encuentros vestido de rojiblanco, esa que alcanza los 78 partidos con 22 años. Un momento clave en su carrera.
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