«Qué difícil es ser seguidor del Sporting»

Artículo de opinión

Pelayo Suárez
Pelayo Suárez

Elige tu bando, versión Pelayo Suárez como excusa. No es sencillo ser seguidor del Real Sporting de Gijón y los resultados o el deambular titubeante por la liga no tienen la culpa. Asumida entre la mayoría social la realidad del club en el plano deportivo, la necesidad de disputa, de debate, obliga a encontrar nuevas dianas. Si tienen nombre propio, mejor, más salsa. 'Amarás a Mareo sobre todas las cosas', pero con excepciones. La polarización rojiblanca ha encontrado en el joven central una nueva razón para el plebiscito. Suena el gong. Escoge rincón, estás en Gijón.

Construir relatos en el boca a boca del pueblo pequeño y el infierno grande es mucho más fácil con alguien de casa. Los ojeadores de matinal de asueto en la Escuela de fútbol marcan el paso. Pedigrí obliga. En el carnet de abonado deberían añadir un renglón nuevo. 'Accionista'. 'Socio de oro, de plata'. 'Opción A, B... H'. 'Habitual de Mareo'. Sería el salvoconducto perfecto. Un peso vip para crear opinión, solicitar paciencia con unas promesas o negar el pan y la sal al canterano impuro. Cuestión de filias y de fobias, tan necesarias en el mundo del balón como las redes o el árbitro.

Posiblemente Pelayo no sea el mejor central que ha dado el semillero rojiblanco en su historia, tampoco, ni mucho menos, el peor. Hasta la memoria más cortoplacista encuentra ejemplos en uno y otro sentido. Lo que ya cuesta más es encontrar una legión tan activa de 'influencers' de teclado fácil, de móvil en ristre, dispuestos a colgar etiquetas a las primeras de cambio, sin esperar a que el futbolista tenga la oportunidad de equivocarse sobre el verde. No hay tiempo para la tan cacareada paciencia en este caso. Hay que traer el bando elegido de casa. En eso se está convirtiendo el fútbol a la vera del Piles, un cara a cara constante, con el rival de turno y con el elegido de moda.

En la balanza de los afectos el sufijo -ez tiene mucho menos peso específico que el -ic o el -ov. Lo exótico sobre lo cercano. Tal pareciera que la mirada inquisidora y el morro torcido fueran hereditarios. Mientras que la bisoñez, la falta de experiencia o la tolerancia en el estreno solo sirvieran de pasaporte a las querencias si se muestra el temple de Baresi, el juego aéreo de Ramos, la salida de balón de Beckenbauer, la contundencia de Passarella y le añades el golpeo de Koeman. Por mucho que tengas 22 años, afrontes tu primera experiencia en el fútbol profesional y tengas un rol de cuarto central.

No hay tiempo para que la redonda sea jueza. El jurado popular de las redes sociales ya ha dictado sentencia. Qué difícil es ser seguidor del Sporting y tener que elegir bando continuamente.

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