Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Sporting
Sporting Real Sporting

Artículo de opinión

30 oct 2020 . Actualizado a las 14:48 h.

Pudo acabar en decepción la visita a Santo Domingo, pero el Sporting consiguió traducir su dominio en tres puntos que valen igual, aunque se sumen por la mínima. Volvimos a vivir una de esas tardes en las que ganar no exime de sufrir, todo por no haber cerrado un partido que estuvo muy de cara para vencer cómodamente. Esta vez se perdonó, pero no se terminó pagando. No siempre es así.

Defendiendo arriba

No se puede decir que el Sporting arriesgue demasiado en su presión, siempre orientando el juego rival hacia fuera y una vez en banda intensificando los marcajes, pero en un contexto como el de Alcorcón, con el equipo dominando el balón durante largos tramos en campo contrario, el bloque del Sporting vivía inevitablemente a mucha altura sobre el césped. Es un aspecto en el que los de Gallego pueden sufrir, teniendo que defender al espacio y no cerca del área de Mariño. Sin embargo, los asturianos presionaron lo suficientemente bien tras pérdida como para forzar a los locales a jugar en largo sin demasiada precisión, una situación que tanto Borja como Babin supieron gestionar bien. El Sporting no sufrió en defensa cuando le tocó transitar hacia su propia portería, y eso supone una muy buena noticia.

Un plus de profundidad

Ante un Alcorcón que descartó presionar arriba al Sporting, esperando en campo propio para juntar sus líneas y cerrarse cerca de su área, los de David Gallego no tuvieron en frente un gran desafío a la hora de sacar el balón jugado como si pudieron experimentar ante equipos como la Ponferradina recientemente. En este escenario, los rojiblancos llegaban con facilidad a campo contrario, encontrando más adelantado de lo habitual a Gragera en construcción y facilitando la participación tanto de Pedro como de Manu, algo fundamental para las posesiones del equipo. Sin embargo, solo cuando Manu recibía entre líneas se ofrecía algún desmarque al espacio interesante, sobre todo en banda izquierda con Gaspar, pero ni la delantera, ni el costado diestro ni tampoco los laterales aportaron demasiada profundidad con sus movimientos, algo que en ocasiones atascaba los ataques gijoneses que finalizaban con disparos tímidos desde la frontal. El segundo tiempo, con más espacios, cambió ciertamente este guión.

La lectura de partido de Gallego

El Sporting se encontró un escenario diferente en la segunda mitad. Con el paso de los minutos el Alcorcón iba comiendo terreno a los asturianos, sumando más piezas por delante de balón y proponiendo posesiones más elaboradas que en la primera parte. Su atrevimiento no trajo consigo un excesivo peligro que agobiase la meta de Mariño, más bien ofreció unos espacios a la espalda de su defensa que ofrecieron situaciones de mucho peligro para los rojiblancos. Con sus laterales muy arriba, los centrales prácticamente eran los únicos que cerraban atrás, defendiendo siempre en inferioridad ante los contraataques del Sporting. Ahí, con 0-1 en el marcador, Gallego supo leer la situación, dando entrada a un segundo punta, escorando a Manu García a banda izquierda entendiendo que no le necesitaba por dentro lanzando las contras sino conduciéndolas por fuera y formó un 1-4-4-2 que terminó por multiplicar las superioridades en esos contraataques. El cambio fue inteligente, y si bien al poco de este anotaron el tanto del empate, esta situación también facilitó la acción del definitivo 1-2.

Se generó, pero se falló

No se puede subir a Mareo y por tanto conocer la rutina de trabajo de David Gallego. Por lo que vemos en los partidos sabemos que tácticamente el equipo va evolucionando poco a poco en base a una idea de juego que se trabaja con el peto de entrenamiento. Sin embargo, no podemos averiguar cuánto tiempo destinan a entrenar la definición mano a mano ante el portero. Quizás fuese un mal día, pero rara vez podemos ver al Sporting generando tantas ocasiones claras y tal cantidad de errores en situaciones de uno para uno. Las hubo de todo tipo y con diversos protagonistas, pero no se definió bien más que en dos situaciones, las justas, pero con un desacierto tal que bien podía haber acabado todo en desastre. Nos debemos quedar con que el Sporting generó esas situaciones, que es la parte positiva, pero de no haber ganado hoy con tantas opciones claras para dejar sentenciado un partido que estaba muy de cara, la decepción hubiera sido mayúscula.

Los cambios

Aitor por Cumic. El balcánico volvió a pasar desapercibido en una banda derecha poco productiva hasta la entrada de Aitor. El onubense encontró un buen contexto en el que correr al espacio y atacar en verticalidad, algo que al propio Cumic podría haber beneficiado también, pero lo cierto es que Aitor supo sacarle provecho. Activó aquella banda, generó peligro a la contra y rubricó el gol de la victoria. Un acierto total su entrada.

Álvaro Vázquez por Gaspar. La sustitución clave que se desarrolla en el tercer punto del texto. Gallego cambió el sistema para aprovechar el escenario que tenía ante sí y funcionó. Álvaro fijó marcas ante los centrales acompañado por Djuka y facilitó las superioridades por fuera de Manu y Aitor. Clave su movimiento de arrastre, fijando al central, para que el onubense llegara libre de marca al espacio para hacer el gol de la victoria. Su presencia facilitó las cosas.

Carmona por Manu, Fuego por Pedro y Pablo Pérez por Djuka. Tres cambios a la vez, todos en el 85’ sin tiempo para influir, pero con la clara intención de arañar segundos al crono y de paso sumar piernas frescas para unos últimos diez minutos en los que el rival se volcaría con todo.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Notable. El juego del Sporting estuvo condicionado a lo que el rival le ofrecía, pero no por ello estuvo exento de dominio. Se adaptó bien a los diferentes contextos de partido, con relevo de piezas incluido desde el banquillo, y controló con suficiencia el encuentro. No sufrió atrás y generó ocasiones muy claras, más de lo habitual, pero poco más podemos pedirle al entrenador cuando el atacante queda mano a mano con el portero. Se falló mucho, pero no es su responsabilidad. Por la victoria y la adaptabilidad demostrada, el planteamiento del cuerpo técnico merece el notable.

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