«Paciencia con Manu García, por favor»

Artículo de opinión

Manu García
Manu García

Sí, sé lo que puedes estar pensando antes de iniciar esta lectura, hay que ser exigentes con el fichaje más caro de la historia del Real Sporting de Gijón. Y sí, soy el primero que le pide más a Manu García y no escribo semana tras semana notables ni sobresalientes junto a su nombre en las notas de los partidos, pero también sé que el propio futbolista está totalmente implicado a la hora de sacar su mejor versión y no considero que una mayor presión al respecto le vaya a sacar de su temporal bache, como tampoco lo hará el hecho de estar cambiando cada pocas semanas de posición, tal como le viene ocurriendo desde su llegada a El Molinón - Enrique Castro 'Quini'. Un día en la mediapunta, otro en la banda derecha, otro en la izquierda, otro más retrasado,...se podría llegar a pensar que no encaja en ningún sistema de juego, cuando por contra, sí lo vemos integrado en el de luis de la Fuente cuando recibe la llamada de la Federación nacional.

Me cuesta poco trabajo pedir paciencia para el habilidoso protagonista de este texto porque ya hemos visto de lo que es capaz de hacer con la camiseta del Sporting y con la de la Selección Española Sub21, y no, no me dejo engañar por sus detalles de calidad, también es un jugador efectivo sobre el terreno de juego, aunque esta temporada no esté destacando en las estadísticas anotadoras ni de asistencias de gol. Me consta que mi opinión también está secundada por ojeadores de Primera división y estoy seguro de que pronto volveremos a ver ese talento puro que todos conocemos, y que conviene refrescar en la memoria, porque en ocasiones parecemos olvidarnos las buenas tardes que nos ofreció meses atrás.

Por otro lado, también es reseñable decir que el fútbol es ataque y también defensa, y las 7 acciones defensivas del asturiano en Albacete son unas cifras más que destacables para el rol que ocupa sobre el verde, al menos en comparación con otros puntas y mediapuntas de la categoría de plata. A su vez, se debe tener en cuenta que jornada tras jornada es el hombre más perseguido por los engranajes defensivos del rival. En la década del 2000, los Lakers sufrían el famoso Hack-a-Shaq, con repetidas faltas a Shaquille O'Neal para enviarle a la línea de tiros libres, donde su porcentaje de acierto era mucho más reducido que debajo del aro, mientras en el caso rojiblanco es Manu García el que ve cerrados sus espacios y recibe notables faltas al límite de la normativa, en alguna ocasión, hasta con la sensación de que los infractores se turnan para evitar las cartulinas por reiteración. En paralelo, esa atención extra del rival también puede despejar el camino ofensivo a sus compañeros del ataque sportinguista.

También debemos tener en cuenta que el asturiano superó semanas atrás el Covid y ya hemos visto cómo ha mermado la enfermedad el rendimiento de otro de los mejores hombres rojiblancos, Pedro Díaz, que incluso ha perdido la titularidad por momentos. Y no, no voy a pasar de puntillas sobre el candente tema. Una vez vistas las polémicas imágenes, Manu debería haber tenido unas palabras para la afición, no es perfecto, nadie lo es y no pretendo hacerlo creer; si bien es cierto que desde varios sectores se le criminalizó excesivamente, porque seamos serios, desde el inicio de la pandemia, el 99% de los españoles hemos tenido la mascarilla retirada un par de minutos extra entre sorbo y sorbo de la consumición en cualquier bar. Manu no es un santo, tampoco el diablo, lo siento por los 'haters'.

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