Artículo de opinión
08 sep 2021 . Actualizado a las 10:52 h.Con el mercado de fichajes ya cerrado, en Montilivi era momento de centrarse en el fútbol y el Sporting dio muestras de su buen juego durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Presión alta, robos en campo rival y movilidad entre los jugadores de ataque; ese fue el planteamiento de Gallego y volvió a acertar. El Sporting ha recuperado en este arranque de campeonato la frescura con la que comenzó la temporada pasada, la misma que parecía haberse esfumado allá por el mes de mayo, cuando el equipo cayó en picado sin que nadie se hubiera preocupado de comprar los paracaídas. Son solo cuatro jornadas lo que llevamos de temporada y el Sporting ya es líder de la categoría, igual que lo era el año anterior a estas alturas. Si algo no debe olvidar nadie es que la única foto válida es la de la jornada cuarenta y dos; y que antes todo se esfuma tan rápido que un día despiertas y ya es lunes y además septiembre.
Hace unos días fue mi cumpleaños. Mi cumpleaños es como todos los cumpleaños de todas las personas del mundo aunque con una pequeña diferencia: es media hora más tarde que el de Miguel, que nació media hora antes que yo y a escasos metros de la habitación por donde asomaría la cabeza al mundo. Mi madre me cuenta siempre la misma historia cuando llega el día. «A esta hora estaba teniendo ya las primeras contracciones», me explica. «En estos momentos estaba entrando en el hospital». «Ahora vino la enferma y le pedí por favor que se llevase antes a la madre de Miguel, que no soportaba ya sus gritos», esa es su teoría para la media hora de diferencia entre el nacimiento de uno y otro. Si cuento esta historia, que de fútbol no tiene nada, es porque de fútbol hablamos cada última noche del verano, cuando celebramos juntos el cumpleaños. Es un pacto implícito ahora que yo vivo fuera y nos vemos cada bastantes meses. Es un repaso detallado sobre lo que viene y, más interesante aún, sobre lo que ya hemos vivido: desde las primeras tanganas en el patio del colegio hasta goles que valieron un ascenso. Y este año he sacado el tema y me siento bastante dolido. Este año le pregunté por Gragera y encontré demasiadas dudas en sus palabras. Buscaba una respuesta afirmativa, que de fútbol sabe mucho más que yo, y me devolvió lugares comunes. No se lo tendré en cuenta porque en Montilivi Gragera despejó las pocas incógnitas que podía haber sobre su importancia en el juego del equipo, pero esta me la guardo. Lo apunto aquí, en este artículo, y el próximo año iré móvil en mano a pedirle explicaciones.
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