El último gesto sportinguista de Manu y su laberinto griego

Francisco Rodríguez / A.V.M.

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Manu García
Manu García Real Sporting

La salida del mediocampista fue clave para tejer el nuevo proyecto

10 sep 2022 . Actualizado a las 19:10 h.

“El Real Sporting le agradece a Manu su trabajo y sportinguismo, con gestos hacia el club que siempre serán valorados por la entidad, y le desea el mayor de los éxitos profesionales y personales en su carrera deportiva”. Con estas sinceras palabras se cerraba un comunicado que ni el club ni sobre todo Manu García querían que se convirtiese en realidad. El canterano, en su más reciente gesto de sportinguismo, entendió que su venta al Aris de Salónica por unos 3,2 millones de euros por el 75% de sus derechos económicos era el movimiento más adecuado para su querido Sporting. Una operación que sirvió para relanzar el tope salarial a modo de palanca financiera, acercando a los rojiblancos a la clase media y alejándose de presupuestos deportivos similares a los del Ibiza y el Andorra, entre otros.

A comienzos del verano, el club rojiblanco no deseaba desprenderse del ovetense y echó cuentas para que así fuese, pero la comprometida situación financiera obligó a buscar una solución beneficiosa en forma de traspaso. Contando con proposiciones más interesantes en lo personal, concretamente procedentes de equipos de Primera División, el canterano, alejándose de cualquier síntoma de egocentrismo, decidió aceptar la oferta griega, que salvo por el aliciente de jugar la tercera competición europea -ya están eliminados- ni mucho menos era la opción que más le atraía en lo deportivo, porque fue el pretendiente que más oxígeno económico le garantizaba al Sporting. Un gesto poco común en el fútbol actual, y a su vez sumamente elogiable. Sin su salida se habrían complicado las llegadas de nombres como Jony, Izquierdoz y Cote, que aterrizaban en tierras asturianas en los días posteriores.

Cabe recordar que el jugador tenía la opción de salir cedido de manera unilateral a cualquiera de las cinco grandes ligas. Una letra pequeña de su contrato por la que el Sporting le habría renovado un año extra y se habría ahorrado su salario para la presente temporada.

Manu García guarda un hilo de gestos hacia el club rojiblanco desde muy temprana edad. Empezando a jugar en el equipo de su colegio con 4 años, pronto se fue al Astur, donde estuvo 7 años, mientras cada dos fines de semana acudía con su familia a El Molinón. Entendiendo que lo más adecuado era esperar hasta finalizar la etapa de alevín para dar ese paso muy importante en su formación, Manu y sus padres se decantaron por el proyecto del Sporting dentro de la constante ‘guerra’ que mantenía con el Real Oviedo por llevarse a un talentoso niño que jugaba más adelantado y tenía muy claro su deseo de jugar en el equipo del que era y sigue siendo aficionado.

Procedente del Astur, equipo de Oviedo con el que el Sporting mantenía un convenio de colaboración. donde también se captó a jugadores relevantes de la cantera como Steven Prieto y Pedro Díaz. Manu estuvo 3 años en Mareo, destacando sobre manera en la temporada 2012-2013, la cual inició en el Cadete B y terminó en el Liga Nacional Juvenil. Una progresión que llamó la atención de varios ojeadores de los mejores clubes de Europa, que ya estaban instalados en las gradas de la Escuela, dado que el club vivía el mejor momento de toda su historia en cuanto a canteranos convocados por las categorías inferiores de la Selección Española. “Todavía recuerdo esas tardes lluviosas de Mareo con una ilusión loca por ir a entrenar”, recordaba Manu en su última carta de despedida.

Barcelona, Real Madrid y Manchester City fueron los clubes que más se interesaron por contar con los servicios de Manu García, aunque desde un primer momento la mayor intención del joven y su familia era la de quedarse en el Sporting. De hecho, con 15 años, y a diferencia de lo que viene siendo habitual, Manu no contaba con representante al querer seguir jugando en su casa y con amigos como Nacho Méndez. Eso sí, el jugador y su padre, Antonio, deseaban ver un proyecto sólido más allá del corto plazo y que el club realizase un movimiento que al canterano le hiciese sentirse valorado, pero por aquel entonces la SAD asturiana no contemplaba por diversas circunstancias el redactar contratos profesionales a sus promesas, ni siquiera en esta excepcional situación.

Finalmente, un ambicioso Manu García terminó aceptando la oferta del Manchester City por su atractivo proyecto deportivo y académico. Al concluir su primer año de cadete, el jugador quedaba libre y por tanto el club inglés no tenía la obligación de abonar cantidad alguna por su compra. Aunque Manu tenía muy claro que el Sporting no podía quedarse con las manos vacías tras los excelentes años de formación que le ofrecieron y su padre puso la única condición de que los rojiblancos recibiesen una compensación económica en forma de detalle. Tras cumplir los 16 años el 2 de enero de 2014, alrededor de 250.000 euros cayeron en las arcas gijonesas, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta el complejo contexto financiero en el que estaba inmersa la entidad manejada en aquellos tiempos por la familia Fernández.

Después de 6 años de crecimiento en uno de los mejores centros formativos de todo el mundo, Manu se sintió preparado para volver a casa y demostrar su evolución en El Molinón. Siendo miembro de la primera plantilla del Manchester City y sumando cesiones en la Eredivisie y la Ligue 1, el canterano contaba con diversas proposiciones de ligas de primer nivel, aunque nada más aparecer la mínima posibilidad de recalar en el Sporting, le pidió a su representante que pusiese todo su empeño en esta opción. Iniciadas las negociaciones, el ovetense le solicitó al club inglés que diese todas las facilidades posibles. Una insistencia aceptada con mucho gusto y honestidad por Txiki Begiristain, haciendo realidad un fichaje que era prácticamente imposible de llevar a cabo para una escuadra que afrontaba su tercera temporada consecutiva en la categoría de plata.

Tres gestos de sportinguismo hasta llegar a un cuarto que puede ser clave para el devenir rojiblanco de los próximos años. En paralelo, el mediocampista afronta unas semanas complejas en Grecia, donde la propiedad ha cesado al 'Mono' Burgos como entrenador, su principal aval. No obstante, Apostolos Terzis le hizo jugar como titular en la mediapunta en su estreno en el banquillo contra el PAOK, finalizado con empate a ceros en su segunda titularidad de la campaña -la anterior fue con el argentino en el banquillo y como pivote-.

Tanto el club como el jugador dejaron la puerta abierta a una tercera etapa en su despedida, solo en tiempo dirá si llega a suceder.