Previa Sporting - Racing: Fútbol norteño y ambiente de gala

Francisco Rodríguez

SPORTING 1905

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Nueva cita rojiblanca en Gijón

11 sep 2022 . Actualizado a las 12:54 h.

En la actualidad, existen pocos equipos que sirvan mejor de ejemplo que el Real Sporting de Gijón para atestiguar que en la Liga Smartbank no importa tanto cómo comiences, sino cómo avances y recorras los últimos metros. Paso firme, pies de plomo y sprint final. Digamos que ese sería el proceso ideal para poder alcanzar metas ambiciosas, y de momento los de Abelardo están cumpliendo con la primera fase. La segunda de ellas, inevitable en una temporada tan larga y que tarde o temprano llegará, es la de enfrentarse a las malas rachas de resultados. Por ello, para que las primeras turbulencias tarden en afectar a la tripulación asturiana, los rojiblancos tendrán que superar este domingo en El Molinón - Enrique Castro ‘Quini’, a partir de las 14:00 horas, a un Racing de Santander herido, pero ni mucho menos muerto.

Puede atraer más o menos el nuevo manual de juego del Sporting, pero la inobjetable realidad es que los rojiblancos han sumado 8 unidades de 12 posibles fruto del mayor auge competitivo impregnado en todas las líneas del engranaje. Los de Abelardo se están mostrando como un colectivo efectivo en las áreas y difícil de roer en los caminos hacia ambos sentidos del campo. Mucha culpa de ello la tiene el contexto creado para que el guante que posee Cote en su pie izquierdo salga a relucir en zonas dañinas para el rival, siendo el de Roces el mayor asistente de la categoría con 4 asistencias, también que hombres de segunda fila como Zarfino y Otero disminuyan la ‘Djukadependencia’ o que Gragera aporte de la mejor manera posible en las jugadas de estrategia y que los centrales Insua e Izquierdoz insuflen tranquilidad en un determinante perímetro que hasta hace unos meses era un auténtico manojo de nervios.

Los destacados Cote, Izquierdoz, Insua y Gragera tienen aroma de titulares indiscutibles en la cita de hoy a la hora de comer y en las próximas secuencias competitivas. Dani Queipo es otro de los nombres que la afición grita con fuerza cuando es nombrado por la megafonía del estadio, y es que el canterano ha caído de pie en el fútbol profesional y, valga la redundancia, pone de pie al respetable con sus decisiones en cualquier contexto. Más adelante le llegará al 'Pitu' el bendito problema de elegir entre los diferentes recursos que ofrece el veinteañero y las herramientas que aporta al colectivo Jony, que ya toca balón pero del que se espera una larga readaptación.

Una de las posiciones y funciones en la que existe una mayor variabilidad es en la de acompañante de Djuka en la punta de ataque -partiendo unos metros por detrás-. Zarfino, el menos técnico de los aspirantes, es quien más está tirando la puerta abajo a la hora de dar vértigo a las jugadas, llegar al área rival desde segunda línea y presionar intensa y ordenadamente. Cristo, Campuzano, Nacho Méndez y, ya en este caso pasando claramente de un 1-4-2-3-1 a un 1-4-4-2, Uros Milovanovic, son las otras cartas de la baraja asturiana. Por lo demás, hay que destacar que Christian Rivera sigue causando baja al arrastrar molestias en su pie derecho, mientras que el lateral zurdo Diego Sánchez se mantiene una semana más en la convocatoria del primer equipo rojiblanco.

Por consiguiente, habrá un once similar al compuesto por Mariño bajo palos, línea de cuatro para Guille Rosas, Insua, Izquierdoz y Cote; doble pivote formado por Pedro Díaz y José Gragera; en las bandas Juan Otero y Queipo; y en la punta de ataque Zarfino y Djuka.

Así llega el rival del Sporting

Señores, esto es la Liga Smartbank. Un mensaje que los futbolistas del Racing de Santander seguramente han escuchado mucho en estas primeras cuatro semanas de competición. Aunque el club cántabro ya venía avisado por sus anteriores experiencias en forma de fugaces regresos a la categoría de plata, los de Guillermo Fernández Romo han tenido que sentir en primera persona la nueva realidad competitiva para recordar sin alivio numérico alguno la gran dificultad que acarrea este torneo doméstico. 0 puntos sumados y 0 goles marcados en los primeros 4 kilómetros del maratón. Estadísticas que, a pesar de sus pesares, se sustentan en unas sensaciones que dejan al equipo de El Sardinero con la misión, ya no solo de empezar a sumar cuanto antes, sino de dar ese salto cualitativo en el juego que precisa cualquier colectivo que busque adaptarse, sostenerse y estabilizarse en un fútbol profesional que no regala nada ni espera a nadie.

El primero de los problemas del Racing es que aún no ha dado visos suficientes de despejar sus miedos con la pelota dentro de ese proceso de adaptación a la reducción de tiempo y espacio de actuación. En ese sentido, en el del descenso del nivel de claridad y creatividad, indudablemente están notando en demasía la salida de Pablo Torre en dirección al FC Barcelona. La realidad es que a los de Santander les está costando mucho encontrar una fluidez en el juego que les permita plantarse más veces y, sobre todo, con mayores garantías de amenaza y éxito en los últimos metros de campo. Su entrenador es consciente de la necesidad de aumentar y diversificar las vías de acceso hacia terreno rival para poder plantar cara con todas las de la ley.

Calzado con un 1-4-2-3-1, generalmente el Racing sale en largo con un envío del portero hacia una de las bandas. Sin dejar a nadie con el último defensor rival, los cántabros forman dos líneas de tres en las proximidades dónde se va a producir la disputa, con Íñigo Sainz y Sekou, quienes más virtudes reúnen en esta faceta, como hombres centrales que presumiblemente irán al duelo aéreo. Ganando la segunda jugada, son mucho más proclives a realizar un pase de seguridad hacia los dos centrales que equilibran antes que ejecutar un cambio de orientación o cualquier pase progresivo. Incluso, en muchas ocasiones acaban conectando con el portero para intentar atraer al adversario, separar sus líneas, estirarlos y nuevamente jugar en largo.

Reiniciando el juego con los centrales, los dos mediocentros se alternan en la función de lateralizar en la composición de una primera línea de tres. Si es Tienza quien ejerce dicho rol, el Racing maneja alguna variante ofensiva más que si fuese al contrario, gracias al mayor dinamismo sin balón de Íñigo. Una opción es formar una especie de rectángulo con el central derecho, Tienza, Íñigo por detrás del mediocentro rival más cercano a la pelota y el lateral derecho pegado a la línea de cal, para acabar jugando a la espalda del lateral izquierdo contrario con un Mboula muy rápido al espacio. Otra solución empleada es la de mantener a los laterales con poca altura, el extremo baja hasta prácticamente la línea del mediocampo intentando hacer dudar e Iñigo, nuevamente partiendo por detrás del mediocentro más próximo, ataca la profundidad con un movimiento hacia el espacio entre lateral y central contrario. Mientras que si es Iñigo quien inicia en campo propio, habitualmente realiza una conducción vertical para atraer al extremo, liberar por fuera al lateral y propiciar 2vs1 en carril exterior.

Si inician por un carril determinado, mayoritariamente intentan avanzar y acabar por dicho carril. Los espacios entre líneas y entre zonas son poco abordados por los cántabros. Hasta ese imaginario cuadrado formado entre los mediocentros y defensas rivales se desplaza desde la banda izquierda Iñigo Vicente, de los pocos integrantes capaces de acelerar el juego y ofrecer cosas distintas con el balón. Para encontrar al ex del Mirandés en radios de acción donde pueda influir y amenazar, el mediapunta Juergen Elitim baja a campo propio para, con una notable destreza en el pase medio y largo, buscar conectar con el lateral zurdo que sube la banda y que éste rápidamente enlace con Vicente. A partir de ahí, el vasco ya prosigue el ataque hacia la portería rival con una internada o un disparo lejano, o conduce hacia adentro para, con los pertinentes movimientos sin balón de los compañeros que en este inicio de temporada no se están produciendo con asiduidad y precisión, dejar a Mboula en situación de 1vs1 en banda. En campo contrario quieren dar protagonismo a los extremos encaradores.

Para entender la escasa amenaza ofensiva del Racing, sin por ejemplo producirse con mayor generalidad intercambios de posición entre el mediapunta Juergen y el delantero Sekou, o con los laterales sin contar con confianza para aportar más amplitud y profundidad, hay que centrarse en el temor que manejan ante la pérdida del balón. Un miedo a sumarse al ataque derivado de los numerosos problemas sufridos en las vigilancias defensivas. La falta de equilibrio está lastrando a los de Romo tanto en fase ofensiva como defensiva. Con mucho espacio sin ocupar entre la línea defensiva y la medular, Tienza, el mediocentro más posicional, se muestra superado en el flanco izquierdo defendiendo al delantero rival que retrocede y a otro adversario que se suma para generar un 2vs1 en esa zona, mientras que los centrales no desprenden seguridad en los duelos 2vs2 y sufren mucho a sus espaldas.

Intercalando la presión entre un bloque alto y medio-alto, el Racing pasa en fase defensiva a formar un 1-4-4-2. Juergen se coloca a la altura de Sekou, dirigiéndose ambos hacia los centrales en movimientos dentro-fuera con el objetivo de forzarlos a salir por fuera. El extremo cercano salta al lateral rival, un punta cierra línea de pase atrás y el otro, sin ofrecer demasiada continuidad en el esfuerzo, va a la presión del mediocentro de contención. Por su parte, Íñigo realiza un marcaje individualizado sobre el centrocampista contrario más organizativo, Tienza se encarga de cubrir la espalda de sus compañeros ofensivos y el extremo del lado débil se mantiene en una posición intermedia. A Elitim le cuesta regresar, al igual que a los propios dos mediocentros cuando salen de zona, por lo que la incorporación de un tercer hombre del Sporting al medio campo puede generar una superioridad numérica y posicional dañina.

En relación a ese proceso de ir adquiriendo un mayor equilibrio, tras pérdida cierran los caminos cortos, el hombre más cercano al poseedor rival del balón lo encima y no repliegan al completo hasta que el contrario se vea obligado a dar un pase hacia atrás. Si el adversario logra avanzar sin pararlos con una falta, reiteramos los problemas de los centrales para controlar los duelos 2vs2 corriendo hacia sus espaldas y la tardanza de los laterales y mediocentros en cerrar. Tras recuperación, en un primer pase ya buscan mucho la profundidad con Sekou, de los extremos o de Íñigo para que aprovechen el espacio que pueda generar el desmarque de apoyo del delantero senegalés, aunque en un menor número de ocasiones también intentan alcanzar la descarga del punta y la posterior construcción con los jugadores que se vayan incorporando.

Por su parte, en el balón parado ofensivo colocan a Gassama y los dos centrales a la altura del punto de penalti con otros dos o tres hombres en el área pequeña, más Vicente en la frontal, mientras que en el ámbito defensivo emplean un marcaje colectivo combinado asignándole a un jugador la zona del primer palo y a otro la que va desde el punto de penalti hasta la línea de gol.

Los rojiblancos han salido vencedores en Gijón durante 23 ocasiones, mientras que los cántabros lo han hecho 8 veces. Eso sí, en el último precedente, correspondiente a la séptima jornada de Liga en la temporada 2019/2020, sí que firmaron las tablas ya que los goles de Nacho Méndez y Abdoul Yoda dejaron al 1-1 campando en el electrónico.

Posibles alineaciones:

Real Sporting de Gijón: Mariño; Guille Rosas, Insua, Izquierdoz, Cote; Pedro, José Gragera; Otero, Zarfino, Queipo; y Djuka.

Racing de Santander: Parera; Dani Fernández, Rubén Alves, Pol Moreno, Satrústegui; Íñigo, Tienza; Mboula, Juergen, Vicente; y Sekou Gassama.

Árbitro: Milla Alvéndiz

Estadio: El Molinón - Enrique Castro ‘Quini’

Hora: 14:00 horas

TV: Movistar Plus+, Orange, Vodafone, Telecable y en el extranjero desde LaLigaSportsTv.